¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CAMPEOOOOOOONES!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CAMPEOOOOOOONES!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡Vamos futboleros de nuestro país!!!!
Llegó mi error de pronóstico más notorio desde que escribo y el más satisfactorio. “La roja” me quitó la razón e hizo historia logrando algo que ningún combinado nacional había conseguido antes.
Uno de los países más apasionados futbolísticamente alcanza por fin la leyenda con el mejor equipo de la historia de este deporte.
Pero el camino no fue fácil, sobre todo, fue muy incierto.
Repasando primero el torneo en general sin mucha miga aparte de la nuestra, nos encontramos con la primera gran decepción en la eliminación holandesa, gran outsider que no contaba con mi entusiasmo y si con algunos ilustres perdedores que a pesar de su calidad suelen fallar en las grandes citas por no se sabe qué…
Caer sin hacer ni un solo punto después de ser subcampeones del mundo es bastante llamativo pero no tan sorprendente en un equipo que pagó la falta de fluidez de su medio campo, la dureza de sus rivales (compartían grupo con dos semifinalistas) y su falta de sangre, de intensidad.
Esa falta de actitud les condujo a la sorpresa en el partido de debut ante Dinamarca, les invitó a dormirse ante la ventaja inicial en el decisivo contra las huestes de CR y les privó de reacción alguna cuando el merecedor del balón de oro les remontó el partido.
Francia empezó bien para luego bajar y hacer un torneo sin pena ni gloria, sin éxito ni fracaso. Inglaterra también pasó desapercibida cayendo en la lotería de los penalties frente a otro clásico como son los italianos.
Los de Pirlo fueron la grata sorpresa de la Euro. Con un buen equipo, decente nada más, se colaron en la final con no poca suerte.
Esa suerte les permitió pasar remontando desde los 11 metros a los británicos y esa suerte (también astucia) les ayudó a aprovechar los fallos defensivos de los teutones para adelantarse repentina y apresuradamente con dos goles (me gustaría haber visto que hubiera pasado si el resultado al descanso hubiese sido sólo de 0-1… ).
Los italianos me sorprendieron con líneas más adelantadas que de costumbre y buenos centrocampistas de toque pero dedicados únicamente a sacar fulgurantes contragolpes. Sin extremos y muchas veces sin mediapuntas, Cassano se batía el cobre arriba casi sin ayuda para crear la jugada y el inestable (por decirlo educadamente) Super Mario, remataba la faena.
En la final, como era de esperar aunque muchos se acongojaron en los días previos con el oficio y la marrullería azzurra, no plantaron cara a un rival claramente superior que además tiene experiencia más que suficiente para afrontar este tipo de partidos.
Pero lo más destacado desde mi punto de vista, a excepción de nuestro éxito mayúsculo, fue la frustrante eliminación germana.
Por calidad y profundidad de banquillo eran claramente superiores al resto junto a España, no había color, era como la liga española con el duopolio Madrid – Barcelona (me encanta que ése sea el orden ahora). También eran un proyecto emergente, creciente, con algunas figuras jóvenes que habían sumado experiencia en los últimos torneos. Compartían la virtud del toque con los hispanos (no a nuestro nivel claro) pero con una mayor contundencia en los últimos metros y tenían la confianza de los favoritos porque lo eran para casi todos.
Pero fracasaron. El fiasco alemán creo que llega por la debilidad mental que han demostrado a nivel de clubes también, con su referente sucumbiendo en casa ante un rival mediocre pero decidido, y porque carecen de algo que nosotros si tenemos: una solidez defensiva de campeón. Los dos goles que encajaron ante Italia nunca los hubieran consentido “Piqueitor” y el Príncipe gitano.
Y por fin llegamos a los nuestros, ¡a nuestros colores! Hubo mucho debate. Por las alineaciones, el estilo y los cambios. El Marqués ha recibido muchas críticas y desde mi humilde opinión, todas justificadas.
El debate del “9”, sobre quién llevar, avanzó un poco más con la exclusión de cualquier ariete en el equipo titular, algo que ocurrió contra Italia en el debut, en cuartos y en la final.
No recuerdo ningún otro equipo jugando sin delantero centro. El Barça pone ahí a la pulga pero suele tener a algún delantero desplazado a la banda (y la pulga es la pulga… ).
Me parece un puesto imprescindible. Un especialista necesario. ¿Jugarías sin centrales? ¿Saldrías al campo sin portero? Yo tampoco decidiría pisar el césped sin delantero centro.
Y menos si los medios que forman la alineación tienen tan poco gol como los que tenemos. ¿Sabéis cuántas veces han conseguido Alonso, Busquets, Iniesta, Xavi, Silva o Cesc llegar a los 10 goles en una liga? ¡Dos veces! Xavi este año con 10 y Cesc en la Premier con 15 en la ‘09-’10 y entre los seis suman unos cuantos campeonatos, ¿verdad?
Ya me pareció mal en el mundial que Xavi jugará de mediapunta porque le obligaba a jugar de espaldas, sobrepoblaba el centro del campo y restaba capacidad goleadora pero dos años más tarde repetir trivote sin goleador me parecía, y me parece, excesivo.
Excesivo riesgo. El control de los partidos es demoledor y con él, nuestra seguridad defensiva es casi inquebrantable pero no amortizar tu superioridad te expone a que un contragolpe, una jugada a balón parado o cualquier otro imprevisto, te deje fuera.
Riesgo innecesario que sufrimos, por ejemplo, con Croacia o Portugal. Es cierto que estos torneos no suelen ganarse sin apuros pero ¿si eres mucho mejor que los demás? ¿si te hacen el favor de eliminar a tu gran rival sin llegar a cruzarte con él? Sinceramente, me hubiese gustado ver a nuestro equipo contra Alemania.
Pero no sólo un “killer” es lo que eché de menos, también algo de juego por bandas para, por lo menos crear espacios en el centro donde se mueven nuestros pequeños jugones. Pedro siempre fue peligroso en los pocos minutos que jugó, Iniesta también tiró del carro alguna vez con sus regates y las pocas ocasiones en las que Jordi Alba tuvo libertad para subir fue desequilibrante, el Marcelo de la selección (y ahora del Barcelona… ).
Fútbol plano, lento, previsible, con poca llegada pero con mucho dominio (no sólo de balón sino de tempo y táctico) e intocable defensa (frustrante para los contrarios). Me sobraron Xavi Hernández casi siempre, Silva algunas veces y el doble pivote (o triple) como filosofía pero los títulos callan bocas y la mía está medio cerrada ahora…
Después de hacer historia, ¿qué nos espera? Pues cuanto menos, seguir compitiendo. En el once sólo Iker, Xabi y Xavi superan los 30 y Javi Martínez, Mata, Pedro o Adrián (ojo que él puede acabar con el debate; delantero y pelotero. Mantendría la tan manida identidad de “La Roja”) están esperando para recoger el testigo. En el mundial de Brasil, nuestro combinado será de nuevo principal favorito y dentro de cuatro años seguramente sigamos teniendo opciones porque todavía hay jugadores muy jóvenes esperando su oportunidad (De Egea, Muniaín, Ander, la sub 19… ) y la mediocridad del fútbol europeo roza lo preocupante (os acordáis de Baggio, Vieri, Overmars, Bergkamp, Davids, Del Piero, Zidane, Vieira, Van Nistelrooy, Sammer, Möeller, Hässler o Klinsmann… lo mismo que ahora).
Tras la resaca de la Euro, he de reconocer que para mi no mucha porque no lo viví con la emoción de las victorias anteriores, vuelve eso que tanto nos gusta y que el Madrid tan mal gestiona siempre: el mercadeo, las entradas y salidas.
El Barça toma ventaja con Alba, gran incorporación (cantada) a precio razonable, el PSG añade nombres a su proyecto pero poco más que eso ya que Ibra no es un jugador de Champions y ya está en la treintena (aunque Silva y Lavezzi si fortalecerán el equipo y a lo largo plazo además con el City como espejo en el que mirarse), el Milán se pierde seguramente en su miseria económica, el Chelsea suma talento e incertidumbre con el elegido de Zizou y los dos de Manchester y el Real esperan o desesperan.
En la Castellana hay demasiadas incógnitas para un campeón más allá de tener claro que quieren pagar en exceso por un jugador de mi preferencia (y podéis comprobarlo en entradas de temporadas anteriores) pero con muy poco gol (máximo en la Premier: cuatro goles) aunque a pesar de eso confieso que me encantaría ver a Alonso, Modric, Özil y Benzema juntos.
“La verdad” volverá posiblemente con la temporada empezada y las plantillas cerradas. Prometo mojarme como nunca con mis pronósticos para compensar todas las pistas que tendré entonces.
Feliz verano y qué viva el fútbol que, de nuevo, ¡¡¡ES NUESTRO!!!
lunes, 16 de julio de 2012
sábado, 9 de junio de 2012
ADIÓS A LA TEMPORADA, ¡BIENVENIDA EUROCOPA!
Buenas y futboleras noches,
salgo de un inaceptable letargo en el que he contemplado mudo muchas cosas importantes que han ocurrido en esta emocionante temporada.
Vuelvo para repasar todo de una manera más concisa que la habitual pero no menos atrevida de lo que os tengo acostumbrados.
En mi última aparición celebraba el título liguero del Real Madrid por segunda vez (recordad que yo ya lo celebré en Enero cuando el Barça se dejó dos puntos en Cornellá) y anticipaba que mi intuición me decía que habría sorpresas en la vuelta de la penúltima ronda de Champions.
Hubo dos ni más ni menos, los dos grandes “outsiders” quedaron fuera de distintas formas. El Barcelona, más allá de cuestiones futbolísticas (no suelen echarlo de menos pero les falta un “9” para completar el equipo), tuvo mala suerte. Casi diría que fue sólo eso. No fue una versión brillante de las huestes de Pep pero tuvieron tres o cuatro ocasiones clarísimas en los dos partidos y no entraron. Al Chelsea le entraba todo lo poco que tiraba y además veían como la pulga enviaba al larguero las últimas esperanzas blaugranas de hacer algo notorio este año y espero que las suyas de levantar otro balón de oro…
Normalmente el fútbol de toque, pleno de paciencia del Barcelona, es suficiente para encontrar el camino pero creo que es obvio que este equipo ha perdido algo de velocidad respecto al inicio de esta época dorada y contra un equipo tan encerrado y vehemente como el de Di Matteo o tienes ese ritmo o tienes un killer arriba o tienes disparo desde fuera del área. Si no, puedes caer frustrado y el Barça no tiene las dos últimas cosas, la primera, su velocidad, trata de recuperarla…
El Madrid volvió a reafirmarme que no pasaba por su momento más fresco, a nivel físico, de la temporada. Comienzo agresivo y arrollador con dos goles del mejor de este año y después repliegue, quizá obligado por un buen contrario, y en el enésimo error de ese enemigo en casa que es Pepe, empate en la eliminatoria obra del perdedor Robben.
Ese partido pasó por varias fases con dominio alterno pero resumiendo lo que vi y lo que me transmitieron otros madridistas, se echó de menos que el Real no fuera más contundente para cerrar el partido con un 3-0 o para buscar valientemente el tercero después del descanso pero creo sinceramente que las piernas no daban para más.
Tras un segundo tiempo de control estéril de los nuestros y un cierto desmelene en la prórroga, sobre todo, por obra y gracia de ese talentazo superlativo y determinante que es Marcelo, llegó la lotería de los penalties y ellos tuvieron más suerte y acierto.
Días más tarde el City ganaba al United y se adelantaba en la Premier que acabaría siendo suya a pesar de un final de infarto en el que el Kun tuvo su primera oportunidad de ser determinante en un título y la aprovechó.
Enhorabuena a los de mi denostado Mancini que tienen mucho talento y son justos ganadores pero su éxito es más una constatación de un declive del ManU difícil de entender. No sé quién puede creer que Ashley Young, Nani o Chicharrito pueden reemplazar a CR o al apache. Algún titulo de Liga y la final de la orejona en 2011 han podido distraerles de la realidad pero espero que esta temporada, con eliminación frente a los leones incluida, les abra los ojos por fin.
Llegado Mayo, Europa mira a Bucarest para ver dos rojiblancos enfrentarse por un título no tan menor esta temporada tras la incorporación de varios ilustres al torneo ya iniciado el mismo. Se cumplió mi pronóstico (mis amigos colchoneros sabes que es así) y el Atleti se hizo con el título dos años después gracias a que salió al campo con la actitud correcta.
Muchas veces vemos a los dos finalistas jugando con pies de plomo, tanteándose (lo vimos 10 días después en Munich), es bastante normal pero una final te deja poco margen y quien golpea primero golpea dos veces por lo que un comienzo agresivo nunca es una mala idea. Así lo vio Cholo Simeone y consiguió que los jugadores lo llevaran a cabo.
No sólo el conocimiento del juego del Cholo (que disimula su simplicidad táctica), que tanto está beneficiando a este Atlético, fue clave. Un jugador brutal emergió para ocupar por segundo año consecutivo el trono de esa competición.
Falcao es un delantero de primerísimo nivel. Espectacular además. Pensaba aquel día si alguien se acordaba de Agüero en el Calderón. El tigre tiene intensidad, tiene una capacidad para dominar todas las suertes del remate que está muy por encima de la media pero lo que más me llama la atención es que tiene mucha inteligencia. Inteligencia para desmarcarse y para tomar buenas decisiones, para ocultar sus debilidades y potenciar sus virtudes, para resultar peligroso siempre.
Felicito a mis amigos atléticos, espero que estos buenos años duren mucho y recuperen su sitio como el tercer equipo de este país.
Un poco más tarde otro jugador con características parecidas a Falcao se ponía otra corona.
Didier Drogba, jugador que sabéis que no me gusta demasiado, se ganó la admiración de todos, incluida la mía, con sus actuaciones en los tres últimos partidos de la competición.
La estadística dice, dándome la razón, que Didi no es tan goleador como la gente cree, no es tan certero. Pero la historia reciente también cuenta que suele estar en las grandes citas.
Otro guerrero inteligente que maximiza sus poderes y minimiza sus defectos pero que sobre todo tiene una fe casi infinita. Esa fe le condujo a la frustración cuando cayeron en las semifinales de 2009 ante el primer Barça de Pep, frustración que se convirtió en rabia cuando gritó a la cámara ese inolvidable “esto es una puta vergüenza”.
En el Camp Nou vi una cara en Drogba que transmite muchas cosas. En cada balón que peleaba, en cada saque de banda, cuando salió por Torres. En su cara había fe y determinación. Sed de venganza de ese robo tres años antes pero una venganza templada, controlada.
La fe, la actitud, son fundamentales, volvió a demostrarse. ¿Quién creía que el Chelsea con uno menos podría aguantar al Barcelona? Drogba lo creía.
¿Quién creía que los londinenses empatarían en la final con tan poco tiempo antes del 90? Drogba lo hizo posible.
Me alegro de que ese equipo, lejos de su mejor momento, ganase un título que pudo ser suyo antes. Me alegro por Didi y por Torres, claro.
Mientras, el Real ganaba la liga (tercera celebración) y batía los records de goles y de puntos. Mou volvía a superar su primera temporada en la segunda. Nos daba una alegría a muchos confirmando su continuidad y creo que deja claro que su trabajo si está siendo beneficioso para el Madrid.
En estos tiempos en los que los medios están en cada detalle, en el que está carrera tan igualada entre sólo dos caballos muy potentes, un tropiezo te hunde y un acierto te encumbra, se duda muchas veces de casi todos pero con algo más de distancia me parece evidente que Yosé nos ha devuelto al lugar que siempre debe ser el nuestro.
También en el camino, Guardiola se despedía (con otro título, una Copa en la que los de Bielsa, desfondados, no fueron rival.Al Athletic le han llegado tarde dos merecidas finales y no han podido culminar una meritoria temporada). Entiendo su decisión, yo haría lo mismo. Creo mucho en los ciclos y creo que él no va a poder superar lo que ya ha hecho. Toca renovarse a nuestros rivales y a Pep buscar nuevos retos. Aunque me asquee su estilo he de reconocer sus logros. A ver si es capaz de repetirlo o acercarse en otro equipo…
Nuestros enemigos íntimos repiten apuesta con Tito, apuesta cara también en lo económico. Creo que tiene poco que ganar, ya estaba en el proyecto anterior y será difícil que mejore lo ya conseguido y bastante más que perder. Los ciclos desgastan y si este del Barcelona se ha desgastado Tito lo habrá hecho también con él. Aparte que no creo que tenga el carisma de Pep. Veremos…
¡¡¡Y ya está aquí la Eurocopa!!! Mientras escribía he visto la primera sorpresa, la derrota de Holanda. Habrá mucho análisis en las próximas semanas por lo que seré breve en mis pronósticos.
España no va a ganar el torneo. Insisto en los ciclos, nadie ha conseguido tres títulos seguidos y eso es por algo. No está Puyol, ni Villa, con los problemas de gol que hemos tenido incluso cuando hemos sido campeones…
“Emboscadas” nos sorprendió con Negredo en lugar de Soldado pero no creo que sea esencial. El resto relativamente previsible y no es que nos falte calidad, de hecho, seguimos siendo los mejores pero creo que no repetiremos, ojalá me equivoque.
No veo ningún favorito claro aparte de los obvios. Confío en que Francia y Portugal hagan un buen torneo pero no son candidatos al título por lo que lo lógico es que Holanda (en realidad yo no creo en ellos pero son subcampeones del mundo) y Alemania sucedan a España. La verdad es que no me importa mucho, el torneo nos irá dando pistas.
De nuevo cierro el artículo con una mención a mi ídolo Rafa que se postula como favorito para la final del domingo en su torneo favorito. Estoy deseoso de comentar otro éxito más de este genio.
Espero no haberme dejado nada. ¡¡Disfrutemos de la Eurocopa que el verano será duro sin fútbol!!
Un abrazo a todos.
salgo de un inaceptable letargo en el que he contemplado mudo muchas cosas importantes que han ocurrido en esta emocionante temporada.
Vuelvo para repasar todo de una manera más concisa que la habitual pero no menos atrevida de lo que os tengo acostumbrados.
En mi última aparición celebraba el título liguero del Real Madrid por segunda vez (recordad que yo ya lo celebré en Enero cuando el Barça se dejó dos puntos en Cornellá) y anticipaba que mi intuición me decía que habría sorpresas en la vuelta de la penúltima ronda de Champions.
Hubo dos ni más ni menos, los dos grandes “outsiders” quedaron fuera de distintas formas. El Barcelona, más allá de cuestiones futbolísticas (no suelen echarlo de menos pero les falta un “9” para completar el equipo), tuvo mala suerte. Casi diría que fue sólo eso. No fue una versión brillante de las huestes de Pep pero tuvieron tres o cuatro ocasiones clarísimas en los dos partidos y no entraron. Al Chelsea le entraba todo lo poco que tiraba y además veían como la pulga enviaba al larguero las últimas esperanzas blaugranas de hacer algo notorio este año y espero que las suyas de levantar otro balón de oro…
Normalmente el fútbol de toque, pleno de paciencia del Barcelona, es suficiente para encontrar el camino pero creo que es obvio que este equipo ha perdido algo de velocidad respecto al inicio de esta época dorada y contra un equipo tan encerrado y vehemente como el de Di Matteo o tienes ese ritmo o tienes un killer arriba o tienes disparo desde fuera del área. Si no, puedes caer frustrado y el Barça no tiene las dos últimas cosas, la primera, su velocidad, trata de recuperarla…
El Madrid volvió a reafirmarme que no pasaba por su momento más fresco, a nivel físico, de la temporada. Comienzo agresivo y arrollador con dos goles del mejor de este año y después repliegue, quizá obligado por un buen contrario, y en el enésimo error de ese enemigo en casa que es Pepe, empate en la eliminatoria obra del perdedor Robben.
Ese partido pasó por varias fases con dominio alterno pero resumiendo lo que vi y lo que me transmitieron otros madridistas, se echó de menos que el Real no fuera más contundente para cerrar el partido con un 3-0 o para buscar valientemente el tercero después del descanso pero creo sinceramente que las piernas no daban para más.
Tras un segundo tiempo de control estéril de los nuestros y un cierto desmelene en la prórroga, sobre todo, por obra y gracia de ese talentazo superlativo y determinante que es Marcelo, llegó la lotería de los penalties y ellos tuvieron más suerte y acierto.
Días más tarde el City ganaba al United y se adelantaba en la Premier que acabaría siendo suya a pesar de un final de infarto en el que el Kun tuvo su primera oportunidad de ser determinante en un título y la aprovechó.
Enhorabuena a los de mi denostado Mancini que tienen mucho talento y son justos ganadores pero su éxito es más una constatación de un declive del ManU difícil de entender. No sé quién puede creer que Ashley Young, Nani o Chicharrito pueden reemplazar a CR o al apache. Algún titulo de Liga y la final de la orejona en 2011 han podido distraerles de la realidad pero espero que esta temporada, con eliminación frente a los leones incluida, les abra los ojos por fin.
Llegado Mayo, Europa mira a Bucarest para ver dos rojiblancos enfrentarse por un título no tan menor esta temporada tras la incorporación de varios ilustres al torneo ya iniciado el mismo. Se cumplió mi pronóstico (mis amigos colchoneros sabes que es así) y el Atleti se hizo con el título dos años después gracias a que salió al campo con la actitud correcta.
Muchas veces vemos a los dos finalistas jugando con pies de plomo, tanteándose (lo vimos 10 días después en Munich), es bastante normal pero una final te deja poco margen y quien golpea primero golpea dos veces por lo que un comienzo agresivo nunca es una mala idea. Así lo vio Cholo Simeone y consiguió que los jugadores lo llevaran a cabo.
No sólo el conocimiento del juego del Cholo (que disimula su simplicidad táctica), que tanto está beneficiando a este Atlético, fue clave. Un jugador brutal emergió para ocupar por segundo año consecutivo el trono de esa competición.
Falcao es un delantero de primerísimo nivel. Espectacular además. Pensaba aquel día si alguien se acordaba de Agüero en el Calderón. El tigre tiene intensidad, tiene una capacidad para dominar todas las suertes del remate que está muy por encima de la media pero lo que más me llama la atención es que tiene mucha inteligencia. Inteligencia para desmarcarse y para tomar buenas decisiones, para ocultar sus debilidades y potenciar sus virtudes, para resultar peligroso siempre.
Felicito a mis amigos atléticos, espero que estos buenos años duren mucho y recuperen su sitio como el tercer equipo de este país.
Un poco más tarde otro jugador con características parecidas a Falcao se ponía otra corona.
Didier Drogba, jugador que sabéis que no me gusta demasiado, se ganó la admiración de todos, incluida la mía, con sus actuaciones en los tres últimos partidos de la competición.
La estadística dice, dándome la razón, que Didi no es tan goleador como la gente cree, no es tan certero. Pero la historia reciente también cuenta que suele estar en las grandes citas.
Otro guerrero inteligente que maximiza sus poderes y minimiza sus defectos pero que sobre todo tiene una fe casi infinita. Esa fe le condujo a la frustración cuando cayeron en las semifinales de 2009 ante el primer Barça de Pep, frustración que se convirtió en rabia cuando gritó a la cámara ese inolvidable “esto es una puta vergüenza”.
En el Camp Nou vi una cara en Drogba que transmite muchas cosas. En cada balón que peleaba, en cada saque de banda, cuando salió por Torres. En su cara había fe y determinación. Sed de venganza de ese robo tres años antes pero una venganza templada, controlada.
La fe, la actitud, son fundamentales, volvió a demostrarse. ¿Quién creía que el Chelsea con uno menos podría aguantar al Barcelona? Drogba lo creía.
¿Quién creía que los londinenses empatarían en la final con tan poco tiempo antes del 90? Drogba lo hizo posible.
Me alegro de que ese equipo, lejos de su mejor momento, ganase un título que pudo ser suyo antes. Me alegro por Didi y por Torres, claro.
Mientras, el Real ganaba la liga (tercera celebración) y batía los records de goles y de puntos. Mou volvía a superar su primera temporada en la segunda. Nos daba una alegría a muchos confirmando su continuidad y creo que deja claro que su trabajo si está siendo beneficioso para el Madrid.
En estos tiempos en los que los medios están en cada detalle, en el que está carrera tan igualada entre sólo dos caballos muy potentes, un tropiezo te hunde y un acierto te encumbra, se duda muchas veces de casi todos pero con algo más de distancia me parece evidente que Yosé nos ha devuelto al lugar que siempre debe ser el nuestro.
También en el camino, Guardiola se despedía (con otro título, una Copa en la que los de Bielsa, desfondados, no fueron rival.Al Athletic le han llegado tarde dos merecidas finales y no han podido culminar una meritoria temporada). Entiendo su decisión, yo haría lo mismo. Creo mucho en los ciclos y creo que él no va a poder superar lo que ya ha hecho. Toca renovarse a nuestros rivales y a Pep buscar nuevos retos. Aunque me asquee su estilo he de reconocer sus logros. A ver si es capaz de repetirlo o acercarse en otro equipo…
Nuestros enemigos íntimos repiten apuesta con Tito, apuesta cara también en lo económico. Creo que tiene poco que ganar, ya estaba en el proyecto anterior y será difícil que mejore lo ya conseguido y bastante más que perder. Los ciclos desgastan y si este del Barcelona se ha desgastado Tito lo habrá hecho también con él. Aparte que no creo que tenga el carisma de Pep. Veremos…
¡¡¡Y ya está aquí la Eurocopa!!! Mientras escribía he visto la primera sorpresa, la derrota de Holanda. Habrá mucho análisis en las próximas semanas por lo que seré breve en mis pronósticos.
España no va a ganar el torneo. Insisto en los ciclos, nadie ha conseguido tres títulos seguidos y eso es por algo. No está Puyol, ni Villa, con los problemas de gol que hemos tenido incluso cuando hemos sido campeones…
“Emboscadas” nos sorprendió con Negredo en lugar de Soldado pero no creo que sea esencial. El resto relativamente previsible y no es que nos falte calidad, de hecho, seguimos siendo los mejores pero creo que no repetiremos, ojalá me equivoque.
No veo ningún favorito claro aparte de los obvios. Confío en que Francia y Portugal hagan un buen torneo pero no son candidatos al título por lo que lo lógico es que Holanda (en realidad yo no creo en ellos pero son subcampeones del mundo) y Alemania sucedan a España. La verdad es que no me importa mucho, el torneo nos irá dando pistas.
De nuevo cierro el artículo con una mención a mi ídolo Rafa que se postula como favorito para la final del domingo en su torneo favorito. Estoy deseoso de comentar otro éxito más de este genio.
Espero no haberme dejado nada. ¡¡Disfrutemos de la Eurocopa que el verano será duro sin fútbol!!
Un abrazo a todos.
lunes, 23 de abril de 2012
RESURRECCIÓN
Inmejorables noches,
recupero parte del título del 31 de Enero porque se ha contestado la pregunta que introducía la entrada de aquel día: ¿resurrección o espejismo?
Ese día el Real Madrid venía de empatar a dos en el Camp Nou tras remontar y jugar un gran partido dominando al rival otrora intocable. Lo hacía después de una actuación ridícula en el Bernabéu, en el partido de ida contra el mismo oponente.
La derrota en el primer partido de esos cuartos de Copa produjo una decepción y un desánimo similares a los que sentí tras ver la ida de la semifinal de Champions ante el Bayern.
En Munich no se jugó tan mal, no se quedó en evidencia pero se volvió a repetir un partido mediocre como el de Vallecas, la visita al Betis, los empates ante Málaga y Villarreal o las tablas sin goles contra los de Emery. Demasiados sustos en tan poco tiempo minan la confianza cuando llega el momento clave de la temporada.
Pero este sábado el Madrid resucitó de nuevo… y ya van dos veces. Y esta ocasión es más importante y distinta.
Es más importante porque decide un título y es distinta porque el Madrid tenía otras opciones y eligió la correcta.
En Enero el Real había perdido en casa y por lo menos por la honrilla tenía que salir a por el partido mientras que el Barcelona defendía una ventaja casi definitiva lo que rebajaba su tensión.
En este asalto al trono de Pep, Xavi y demás antimadridistas, el Barcelona tenía más presión que en la Copa, pero menos que los del amo Mou, y más tensión, más motivación. La posibilidad de quedar a un punto, dejar el gol average a favor y destrozar anímicamente al Real.
Para los nuestros era distinto porque en este duelo se podía ir a empatar. Nuestro Míster podía salir a defender, y sabemos que le gusta, pero no lo hizo, no lo hicimos.
Los representados por Karanka salieron con el bloque alto y se hicieron con el dominio en el primer cuarto de hora. Nos encontramos con un gol rocambolesco pero merecido que nos permitía amortizar esa superioridad inicial.
Con el gol de Khedira los de blanco pasaron al bloque bajo y los aficionados a viejos fantasmas pero los últimos minutos de la primera parte, más agresivos, daban que pensar.
Pensar en que quizá habíamos estado dosificándonos y que el partido iba a ser completo, redondo. Como había empezado.
Pep, recurrió a Alexis viendo que su equipo estaba lento y previsible (una vez más). El chileno volvió a castigar a los de Planeta Floren. Siempre peligroso, empató un partido que estaba controlado para el líder hasta ese momento.
Pero el también rocambolesco empate volvió a nacer de la Messi-dependencia. El de la colonia ha querido dar una vuelta de tuerca más esta temporada. Tras tres años de éxitos ha querido inventar algo nuevo (en realidad no lo es tanto), adelantó a la rata y colocó a Cesc de falso delantero para poblar, aún más, el centro del campo. A mi personalmente me gusta menos que lo de antes pero tampoco es muy cuestionable porque sus jugadores pueden todavía levantar dos trofeos.
Volviendo al gran choque, no dio tiempo a ponerse nervioso tras la igualada porque un maduro y mejorado CR aprovechó un magistral pase de Özil para encumbrarse a él y al madridismo en nuestro lugar natural: el triunfo.
En los últimos minutos el Madrid siguió controlando con algún cambio acertado como el del pirata (extraño que no juegue más minutos) y consiguió mucho más de lo que hacía falta pero si exactamente lo que necesitaba.
Necesitaba demostrar que sus ganas de ganar superan el cansancio y la inexperiencia. Necesitaba convencer a unos y confirmarnos a otros que puede mandar con los azulgranas delante. Necesitaba una inyección de moral para acometer la remontada el miércoles de una eliminatoria que vi perdida (para mi perder es un pésimo resultado fuera de casa aunque marques) y de la que tengo grandes expectativas ahora.
Sobre técnicos: excelente Yosé, todos sus jugadores estaban metidos y salvo el fideo todos estuvieron bien. Planteó bien el encuentro y manejó bien los tiempos aunque quizá el primer cambio llegó un poco tarde (el Barça ya avisaba antes del gol). Suspenso a Guardiola pero sin estar muy lejos del aprobado. Se le ha criticado mucho pero la osadía de sacar a Tello fue aplaudida en otras ocasiones, la ya mencionada acumulación de peloteros sin referencia arriba y la también citada conversión de Alves en extremo funcionó en el pasado y ante el mismo rival, por lo que muchos de los comentarios creo que son oportunistas. Quizá lo peor es que el Barcelona no tuvo capacidad para cambiar el ritmo, ni este sábado, ni últimamente. Los rivales empiezan a conocer la lección y a perder el miedo.
Ahora sin tiempo para saborear este éxito llega la Champions y los madridistas, que nunca podemos evitar pensar en el siguiente reto, queremos nuestro título, nuestra Copa de Europa. El partido será duro. Será difícil que los teutones no marquen (¿cuántas veces ha dejado el Madrid la puerta a cero en lo que llevamos de 2012?) y será difícil marcar y ser paciente contra un ordenado y convencido Bayern.
Para los vigentes campeones también puede complicarse. La semana pasada veía imposible que el Chelsea marcase jugando como en la ida y también complicado que no encajase ninguno pero después del golpe recibido en la competición doméstica todo es más real para los londinenses.
Mi pronóstico: por una vez no voy a pronunciarme, o no completamente. El corazón me dice que habrá clásico el 19 de Mayo, la cabeza también después del 21-A pero mi intuición me susurra que habrá alguna sorpresa…
Hoy, como aquel cierre de Enero, subo al carro a mi gran ídolo Rafa porque también ese día me planteaba la misma pregunta sobre él. Sus síntomas de recuperación en la final de Australia eran más que evidentes y siempre es un error enterrar a Nadal.
El espejo de casi todos los españoles tumbó al que parecía imbatible y rompió un nuevo récord. La fe de este gran madridista es inquebrantable e inspiradora.
El artículo de Enero ha resultado premonitorio porque dos referentes han demostrado la belleza del deporte y como la cabeza y la voluntad pueden superar casi cualquier obstáculo.
Nos quedan todavía grandes semanas de fútbol, con el título en las islas británicas también en juego. Aprovechemos y que haya suerte… y buenos árbitros.
Un abrazo a todos.
recupero parte del título del 31 de Enero porque se ha contestado la pregunta que introducía la entrada de aquel día: ¿resurrección o espejismo?
Ese día el Real Madrid venía de empatar a dos en el Camp Nou tras remontar y jugar un gran partido dominando al rival otrora intocable. Lo hacía después de una actuación ridícula en el Bernabéu, en el partido de ida contra el mismo oponente.
La derrota en el primer partido de esos cuartos de Copa produjo una decepción y un desánimo similares a los que sentí tras ver la ida de la semifinal de Champions ante el Bayern.
En Munich no se jugó tan mal, no se quedó en evidencia pero se volvió a repetir un partido mediocre como el de Vallecas, la visita al Betis, los empates ante Málaga y Villarreal o las tablas sin goles contra los de Emery. Demasiados sustos en tan poco tiempo minan la confianza cuando llega el momento clave de la temporada.
Pero este sábado el Madrid resucitó de nuevo… y ya van dos veces. Y esta ocasión es más importante y distinta.
Es más importante porque decide un título y es distinta porque el Madrid tenía otras opciones y eligió la correcta.
En Enero el Real había perdido en casa y por lo menos por la honrilla tenía que salir a por el partido mientras que el Barcelona defendía una ventaja casi definitiva lo que rebajaba su tensión.
En este asalto al trono de Pep, Xavi y demás antimadridistas, el Barcelona tenía más presión que en la Copa, pero menos que los del amo Mou, y más tensión, más motivación. La posibilidad de quedar a un punto, dejar el gol average a favor y destrozar anímicamente al Real.
Para los nuestros era distinto porque en este duelo se podía ir a empatar. Nuestro Míster podía salir a defender, y sabemos que le gusta, pero no lo hizo, no lo hicimos.
Los representados por Karanka salieron con el bloque alto y se hicieron con el dominio en el primer cuarto de hora. Nos encontramos con un gol rocambolesco pero merecido que nos permitía amortizar esa superioridad inicial.
Con el gol de Khedira los de blanco pasaron al bloque bajo y los aficionados a viejos fantasmas pero los últimos minutos de la primera parte, más agresivos, daban que pensar.
Pensar en que quizá habíamos estado dosificándonos y que el partido iba a ser completo, redondo. Como había empezado.
Pep, recurrió a Alexis viendo que su equipo estaba lento y previsible (una vez más). El chileno volvió a castigar a los de Planeta Floren. Siempre peligroso, empató un partido que estaba controlado para el líder hasta ese momento.
Pero el también rocambolesco empate volvió a nacer de la Messi-dependencia. El de la colonia ha querido dar una vuelta de tuerca más esta temporada. Tras tres años de éxitos ha querido inventar algo nuevo (en realidad no lo es tanto), adelantó a la rata y colocó a Cesc de falso delantero para poblar, aún más, el centro del campo. A mi personalmente me gusta menos que lo de antes pero tampoco es muy cuestionable porque sus jugadores pueden todavía levantar dos trofeos.
Volviendo al gran choque, no dio tiempo a ponerse nervioso tras la igualada porque un maduro y mejorado CR aprovechó un magistral pase de Özil para encumbrarse a él y al madridismo en nuestro lugar natural: el triunfo.
En los últimos minutos el Madrid siguió controlando con algún cambio acertado como el del pirata (extraño que no juegue más minutos) y consiguió mucho más de lo que hacía falta pero si exactamente lo que necesitaba.
Necesitaba demostrar que sus ganas de ganar superan el cansancio y la inexperiencia. Necesitaba convencer a unos y confirmarnos a otros que puede mandar con los azulgranas delante. Necesitaba una inyección de moral para acometer la remontada el miércoles de una eliminatoria que vi perdida (para mi perder es un pésimo resultado fuera de casa aunque marques) y de la que tengo grandes expectativas ahora.
Sobre técnicos: excelente Yosé, todos sus jugadores estaban metidos y salvo el fideo todos estuvieron bien. Planteó bien el encuentro y manejó bien los tiempos aunque quizá el primer cambio llegó un poco tarde (el Barça ya avisaba antes del gol). Suspenso a Guardiola pero sin estar muy lejos del aprobado. Se le ha criticado mucho pero la osadía de sacar a Tello fue aplaudida en otras ocasiones, la ya mencionada acumulación de peloteros sin referencia arriba y la también citada conversión de Alves en extremo funcionó en el pasado y ante el mismo rival, por lo que muchos de los comentarios creo que son oportunistas. Quizá lo peor es que el Barcelona no tuvo capacidad para cambiar el ritmo, ni este sábado, ni últimamente. Los rivales empiezan a conocer la lección y a perder el miedo.
Ahora sin tiempo para saborear este éxito llega la Champions y los madridistas, que nunca podemos evitar pensar en el siguiente reto, queremos nuestro título, nuestra Copa de Europa. El partido será duro. Será difícil que los teutones no marquen (¿cuántas veces ha dejado el Madrid la puerta a cero en lo que llevamos de 2012?) y será difícil marcar y ser paciente contra un ordenado y convencido Bayern.
Para los vigentes campeones también puede complicarse. La semana pasada veía imposible que el Chelsea marcase jugando como en la ida y también complicado que no encajase ninguno pero después del golpe recibido en la competición doméstica todo es más real para los londinenses.
Mi pronóstico: por una vez no voy a pronunciarme, o no completamente. El corazón me dice que habrá clásico el 19 de Mayo, la cabeza también después del 21-A pero mi intuición me susurra que habrá alguna sorpresa…
Hoy, como aquel cierre de Enero, subo al carro a mi gran ídolo Rafa porque también ese día me planteaba la misma pregunta sobre él. Sus síntomas de recuperación en la final de Australia eran más que evidentes y siempre es un error enterrar a Nadal.
El espejo de casi todos los españoles tumbó al que parecía imbatible y rompió un nuevo récord. La fe de este gran madridista es inquebrantable e inspiradora.
El artículo de Enero ha resultado premonitorio porque dos referentes han demostrado la belleza del deporte y como la cabeza y la voluntad pueden superar casi cualquier obstáculo.
Nos quedan todavía grandes semanas de fútbol, con el título en las islas británicas también en juego. Aprovechemos y que haya suerte… y buenos árbitros.
Un abrazo a todos.
lunes, 9 de abril de 2012
ANSIEDAD
Buenas noches “freaks” del fútbol,
tras nuestra discusión sobre el equipo de todos, la actualidad me obliga a volver al duopolio interminable, a donde empieza y acaba todo en el mundo futbolístico de nuestros días.
Ansiedad es lo que sentimos ayer los seguidores del Real Madrid. Y sus jugadores. Y sus técnicos. Y seguramente sus directivos.
Es lo que todo el Madrid y su entorno lleva sintiendo en las últimas semanas.
Ansiedad porque la liga se complica y antiguos fantasmas reaparecen.
En el Real ya no nos salen bien las cuentas y volvemos a mirar a los árbitros después de que pareciera que esta temporada estaban beneficiándonos.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creo que tiene un origen futbolístico o deportivo. La apisonadora blanca dejó de serlo después de Navidades. Errores a balón parado, bajón físico de Xabi, irregularidad en el juego…
Hubo un pequeño repunte con y tras el partido de vuelta de copa contra el enemigo irreconciliable, coincidiendo con el mejor Özil, pero volvimos a las andadas y los pinchazos han llegado.
Desde mi punto de vista el equipo ha perdido forma física y sin ella somos más lentos y previsibles en ataque y nos partimos en defensa, somos más “largos”.
Contra los de Emery me gustó la salida: presión, robos en campo contrario y control del rival pero no amortizamos ese dominio porque desde el principio estábamos separados.
Xabi y Sami no se incorporaban. Marcelo y Arbeloa tampoco, los cuatro estaban lejos del área y nuestros atacantes estaban solos. Mucho talento aislado contra una defensa ordenada, concentrada y poblada.
En los últimos minutos de la primera mitad ya empezó a cambiar la situación. El trivote de los “che”, con la ayuda de Feghouli, comenzó a mantener el balón y los de Mou a recuperarlo en la frontal del área de Casillas.
El árbitro pitó, los 22 futbolistas se fueron al vestuario y ahí empezó la ansiedad.
El Madrid salió con una intensidad malentendida. Traducida en precipitación, nervios y crispación.
Las ocasiones madridistas llegaban porque Marcelo empezó a atacar a tumba abierta y salió del campo un pivote destructivo por un mediapunta pero se abrieron los espacios también para el Valencia e Iker tuvo que salvar un mano a mano y Albiol sufrió aguantando los amagos de Pablo Hernández.
Los blancos seguían recuperando en su área y el partido era un correcalles en el que los de la Castellana tenían mucho peligro pero habían perdido la cabeza.
No se debe jugar el inicio de la segunda parte como si fuera el descuento simplemente porque no es necesario y porque cada punto cuenta.
Me duele decirlo pero los que defienden mis colores están nerviosos, desquiciados (como ya estuvieron en el Madrigal).
Lo más grave no es que lo estén los jugadores, la mayoría jóvenes y relativamente inexpertos, sino que los técnicos también lo están.
Yosé está manejando mal la situación. Siempre me ha gustado que sea tan directo y tan políticamente incorrecto pero ahora está perjudicando mucho.
Sabéis que soy defensor de la existencia del Villarato y detractor del “buenismo”. Creo que hay gente mala, conspiraciones, corruptelas y, por tanto, creo que pueden estar atracándonos, de hecho, creo que lo están haciendo pero para batir ese obstáculo adicional el equipo necesita más tranquilidad, más seguridad en ellos mismos, más fe y liderazgo.
Liderazgo en el campo y fuera de él.
La plantilla del Madrid es bastante joven, no sé si tienen mucha experiencia defendiendo ventajas y la teoría de la conspiración arbitral no les ayuda. Esa irritación aumenta su precipitación, su urgencia y resta confianza, disminuye su fe en el triunfo porque ven un muro insalvable.
Mouriño no ayuda situando públicamente al Barcelona en la final de la Copa de Europa, no ayuda no compareciendo después del empate en el Bernabéu. Alimenta la ira de sus jugadores hacia los hombres del silbato y les acerca a pensar que todo su trabajo no servirá de nada porque el campeón ya está elegido.
Hay que hacerse respetar y quizá convenga que algún directivo de un golpe en la mesa de cuando en cuando pero los que están en el vestuario deben concentrarse en el fútbol.
Los veteranos y capitanes tienen que liderar, los entrenadores tienen que liderar también. Hasta el punto en que todos no tengan ninguna duda de que ganarán todos los puntos, todos, porque lo pueden hacer si recuperan su mejor versión.
A partir de ahora todos los partidos serán una final aunque suene a tópico. Es decir, ahora cualquiera diría que el Barça se lo va a llevar todo pero el Madrid puede ir reconstruyendo su autoestima en cada partido (o no… ) a la vez que suma puntos y los resultados en una competición pueden alimentar la euforia o la depresión en la otra.
La primera prueba de fuego, es el próximo miércoles en el derbi.
Atendiendo a cuestiones futbolísticas únicamente diría que el Madrid perderá con el Bayern y no llegará a la final de Munich pero que ganará la liga. Sin embargo, cuando entran las emociones todo puede cambiar en cada choque.
Estamos ante el final de temporada más emocionante de los últimos tiempos. Disfrutémoslo y tengamos el Lexatin a mano.
Buenas noches amigos y qué viva el fútbol.
tras nuestra discusión sobre el equipo de todos, la actualidad me obliga a volver al duopolio interminable, a donde empieza y acaba todo en el mundo futbolístico de nuestros días.
Ansiedad es lo que sentimos ayer los seguidores del Real Madrid. Y sus jugadores. Y sus técnicos. Y seguramente sus directivos.
Es lo que todo el Madrid y su entorno lleva sintiendo en las últimas semanas.
Ansiedad porque la liga se complica y antiguos fantasmas reaparecen.
En el Real ya no nos salen bien las cuentas y volvemos a mirar a los árbitros después de que pareciera que esta temporada estaban beneficiándonos.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creo que tiene un origen futbolístico o deportivo. La apisonadora blanca dejó de serlo después de Navidades. Errores a balón parado, bajón físico de Xabi, irregularidad en el juego…
Hubo un pequeño repunte con y tras el partido de vuelta de copa contra el enemigo irreconciliable, coincidiendo con el mejor Özil, pero volvimos a las andadas y los pinchazos han llegado.
Desde mi punto de vista el equipo ha perdido forma física y sin ella somos más lentos y previsibles en ataque y nos partimos en defensa, somos más “largos”.
Contra los de Emery me gustó la salida: presión, robos en campo contrario y control del rival pero no amortizamos ese dominio porque desde el principio estábamos separados.
Xabi y Sami no se incorporaban. Marcelo y Arbeloa tampoco, los cuatro estaban lejos del área y nuestros atacantes estaban solos. Mucho talento aislado contra una defensa ordenada, concentrada y poblada.
En los últimos minutos de la primera mitad ya empezó a cambiar la situación. El trivote de los “che”, con la ayuda de Feghouli, comenzó a mantener el balón y los de Mou a recuperarlo en la frontal del área de Casillas.
El árbitro pitó, los 22 futbolistas se fueron al vestuario y ahí empezó la ansiedad.
El Madrid salió con una intensidad malentendida. Traducida en precipitación, nervios y crispación.
Las ocasiones madridistas llegaban porque Marcelo empezó a atacar a tumba abierta y salió del campo un pivote destructivo por un mediapunta pero se abrieron los espacios también para el Valencia e Iker tuvo que salvar un mano a mano y Albiol sufrió aguantando los amagos de Pablo Hernández.
Los blancos seguían recuperando en su área y el partido era un correcalles en el que los de la Castellana tenían mucho peligro pero habían perdido la cabeza.
No se debe jugar el inicio de la segunda parte como si fuera el descuento simplemente porque no es necesario y porque cada punto cuenta.
Me duele decirlo pero los que defienden mis colores están nerviosos, desquiciados (como ya estuvieron en el Madrigal).
Lo más grave no es que lo estén los jugadores, la mayoría jóvenes y relativamente inexpertos, sino que los técnicos también lo están.
Yosé está manejando mal la situación. Siempre me ha gustado que sea tan directo y tan políticamente incorrecto pero ahora está perjudicando mucho.
Sabéis que soy defensor de la existencia del Villarato y detractor del “buenismo”. Creo que hay gente mala, conspiraciones, corruptelas y, por tanto, creo que pueden estar atracándonos, de hecho, creo que lo están haciendo pero para batir ese obstáculo adicional el equipo necesita más tranquilidad, más seguridad en ellos mismos, más fe y liderazgo.
Liderazgo en el campo y fuera de él.
La plantilla del Madrid es bastante joven, no sé si tienen mucha experiencia defendiendo ventajas y la teoría de la conspiración arbitral no les ayuda. Esa irritación aumenta su precipitación, su urgencia y resta confianza, disminuye su fe en el triunfo porque ven un muro insalvable.
Mouriño no ayuda situando públicamente al Barcelona en la final de la Copa de Europa, no ayuda no compareciendo después del empate en el Bernabéu. Alimenta la ira de sus jugadores hacia los hombres del silbato y les acerca a pensar que todo su trabajo no servirá de nada porque el campeón ya está elegido.
Hay que hacerse respetar y quizá convenga que algún directivo de un golpe en la mesa de cuando en cuando pero los que están en el vestuario deben concentrarse en el fútbol.
Los veteranos y capitanes tienen que liderar, los entrenadores tienen que liderar también. Hasta el punto en que todos no tengan ninguna duda de que ganarán todos los puntos, todos, porque lo pueden hacer si recuperan su mejor versión.
A partir de ahora todos los partidos serán una final aunque suene a tópico. Es decir, ahora cualquiera diría que el Barça se lo va a llevar todo pero el Madrid puede ir reconstruyendo su autoestima en cada partido (o no… ) a la vez que suma puntos y los resultados en una competición pueden alimentar la euforia o la depresión en la otra.
La primera prueba de fuego, es el próximo miércoles en el derbi.
Atendiendo a cuestiones futbolísticas únicamente diría que el Madrid perderá con el Bayern y no llegará a la final de Munich pero que ganará la liga. Sin embargo, cuando entran las emociones todo puede cambiar en cada choque.
Estamos ante el final de temporada más emocionante de los últimos tiempos. Disfrutémoslo y tengamos el Lexatin a mano.
Buenas noches amigos y qué viva el fútbol.
lunes, 19 de marzo de 2012
CUESTIÓN DE ESTADO
Hola a todos los amantes del balompié,
tras mi descanso y búsqueda de temas más allá del duopolio Madrid-Barcelona ayer tuve la tentación de escribir sobre la vergüenza e indignación que sufrí en el templo blanco. Hablar de la desidia de un equipo partido tácticamente y vago anímicamente que se dejó dos puntos donde no había que hacerlo.
Pero sobre todo explicar porque mis esperanzas de ganar la Champions han desaparecido casi completamente tras ver que el Madrid sólo ha hecho, desde mi punto de vista, tres partidos brillantes (Pizjuan y visita del Español en Liga y vuelta ante el Barça en Copa) desde principios de noviembre. ¡Más de cuatro meses! Preocupante irregularidad (y muchísimos problemas a balón parado).
Pero me voy a mantener firme en mi intención de dejar mi madridismo a un lado y aplazando el efecto revulsivo del Cholo (que ya es menos… ) o la histórica victoria del Bilbao ante los Red Devils, quiero poner sobre la mesa un asunto del que se lleva hablando toda la temporada pero que tomó mucha más fuerza tras el anuncio de la última convocatoria de Vicente del Bosque: ¿quiénes serán los nueves de España?
Como en la dicotomía Pipa – Karim, en la roja ha habido siempre otra, Villa – Torres pero ahora se ha complicado el debate porque hay nuevos actores que entraron en escena.
Fernando Llorente ya estaba en nuestro primer trono mundial, era un buen secundario, un gran especialista pero ahora contempla la decadencia de los goleadores más antiguos desde su liderazgo en el equipo de moda. El Rey León quiere su trono también en la campeona del mundo.
La cantera del Madrid, fructífera para casi todos menos para los de la Castellana, aporta dos nombres a la discusión. Soldado y Negredo llevan años, a pesar de su juventud, demostrando su solvencia y regularidad goleando en equipos menores y últimamente en equipos con aspiraciones europeas.
Cinco hombres, tres puestos y varias maneras de enfocarlo.
Elijamos para empezar, por ejemplo, la tesis de que tienen que ir los que están más en forma. Si fuera así, no habría muchas dudas: Sodado, Llorente y Negredo. ¿O si las habría?
Soldado, de 26 años, lleva 15 goles en esta liga, 73 goles en liga en seis temporadas a pesar de estar una en blanco en el Real en la que jugó sólo cinco partidos. Grandes números y gran momento, viene de un hat trick en la catedral.
Llorente, 27 años recién cumplidos, 14 goles ligueros esta temporada, 77 goles en ocho ligas pero 70 en las últimas cinco, cuando empezó a consolidarse en el Athletic con 22 años.
Pero ¿Negredo? También de 26 años, tiene una muy buena trayectoria en el Almería y el Sevilla, con 63 goles en cuatro ligas BBVA, superando los 10 en todas y cada una de ellas pero este curso lleva seis dianas y ya sólo faltan 10 jornadas…
Si fuéramos estrictos con los estados de forma, el tiburón de Vallecas se quedaría fuera y quizá merecería más ir el otro vallecano, el de adopción, Michu, el delantero revelación de esta temporada con 13 tantos en el vecino más humilde de la capital.
El criterio para elegir nuestro tridente podrían ser los galones, la experiencia. Cuántos títulos han ganado, cuántos partidos internacionales tienen, cuántas veces han oído el himno de la Champions y si han estado en los anteriores logros de nuestro combinado.
Entonces los elegidos serían Villa, Torres y Llorente.
Villa ha sido pichichi en Eurocopa y Mundial, campeón de Europa con el Barcelona, inagotable goleador durante años y según sus médicos, disponible desde mediados de Abril.
“The Kid” tiene una de las estadísticas más sorprendentes y negativas de la historia para un delantero desde que fichó por el Chelsea pero antes fue el ídolo de Anfield tumbando al Arsenal o al Inter en Copa de Europa y se comió a Lahm en la gran final de la Euro 2008.
Llorente, es el más experto de los más jóvenes. Ha jugado más veces con la selección, es uno de nuestros campeones del mundo y ya ha asaltado el teatro de los sueños.
Pero podría haber una tercera forma de verlo. Elegir a los tres evaluándoles en relación con los otros dos y con el resto de la plantilla, es decir, por sus características y la complementariedad de las mismas más que únicamente por su rendimiento individual.
En ese caso, Llorente aportaría juego de espaldas a portería, Soldado movilidad, Villa desmarque y disparo, Torres potencia y peligro a la contra y Negredo disparo lejano y remate.
¿Y cuál sería la mejor combinación? Quizá Villa porque ya sabe lo que es jugar combinando con nuestros pequeños jugones día a día y es un peligro constante con su disparo desde fuera del área, Llorente por su juego de espaldas a portería que supone un recurso para momentos puntuales de partido y Soldado porque aunque su movilidad coincide con la de Villa, es algo más rápido, remata con las dos piernas, con la cabeza, ¡lo remata todo!
Para el juego español vale más la movilidad del artillero del Valencia que el recorrido del antiguo héroe colchonero o la corpulencia y fortaleza del ariete hispalense.
Pero como sabéis, España es un país en el que todos somos seleccionadores nacionales y no seguimos un frío análisis a la hora de escoger a nuestros favoritos.
Yo tampoco lo hago, o mezclo varios de estos criterios, y mi trío de goleadores sería el siguiente: Roberto Soldado, por su movilidad, su hambre de gol y sus méritos ésta y anteriores temporadas. Titular salvo resurrección de mi rubio predilecto en las últimas jornadas de la Premier (y la Champions… ).
Fernando Torres, porque si valoro la experiencia y porque mi influencia baloncestística me hace creer en los jugadores franquicia, los líderes, y “the Kid” lo es. No me gustaría prescindir de la determinación que he visto en su cara y en su juego en grandes citas en el pasado.
Fernando Llorente, bueno técnicamente, con gol y un maravilloso recurso, diferenciador, que puede desatascar partidos complicados como ya vimos en los octavos ante los de CR7 en Suráfrica.
Negredo no creo que aporte nada que no puedan aportar los otros y convocar a Villa me parecería una irresponsabilidad después de una lesión tan grave y tan larga.
Podremos seguir debatiendo unos meses más y defender nuestras pasiones “villistas” o “torristas” pero al final Krusty decidirá solo y no descartéis que directamente no juegue con ningún delantero en el once e incluso acabe convocando sólo a dos entre los 23 finales…
Con éstas y muchas otras dudas me despido hasta el próximo capítulo.
Un abrazo a todos y ¡qué viva el fútbol!
tras mi descanso y búsqueda de temas más allá del duopolio Madrid-Barcelona ayer tuve la tentación de escribir sobre la vergüenza e indignación que sufrí en el templo blanco. Hablar de la desidia de un equipo partido tácticamente y vago anímicamente que se dejó dos puntos donde no había que hacerlo.
Pero sobre todo explicar porque mis esperanzas de ganar la Champions han desaparecido casi completamente tras ver que el Madrid sólo ha hecho, desde mi punto de vista, tres partidos brillantes (Pizjuan y visita del Español en Liga y vuelta ante el Barça en Copa) desde principios de noviembre. ¡Más de cuatro meses! Preocupante irregularidad (y muchísimos problemas a balón parado).
Pero me voy a mantener firme en mi intención de dejar mi madridismo a un lado y aplazando el efecto revulsivo del Cholo (que ya es menos… ) o la histórica victoria del Bilbao ante los Red Devils, quiero poner sobre la mesa un asunto del que se lleva hablando toda la temporada pero que tomó mucha más fuerza tras el anuncio de la última convocatoria de Vicente del Bosque: ¿quiénes serán los nueves de España?
Como en la dicotomía Pipa – Karim, en la roja ha habido siempre otra, Villa – Torres pero ahora se ha complicado el debate porque hay nuevos actores que entraron en escena.
Fernando Llorente ya estaba en nuestro primer trono mundial, era un buen secundario, un gran especialista pero ahora contempla la decadencia de los goleadores más antiguos desde su liderazgo en el equipo de moda. El Rey León quiere su trono también en la campeona del mundo.
La cantera del Madrid, fructífera para casi todos menos para los de la Castellana, aporta dos nombres a la discusión. Soldado y Negredo llevan años, a pesar de su juventud, demostrando su solvencia y regularidad goleando en equipos menores y últimamente en equipos con aspiraciones europeas.
Cinco hombres, tres puestos y varias maneras de enfocarlo.
Elijamos para empezar, por ejemplo, la tesis de que tienen que ir los que están más en forma. Si fuera así, no habría muchas dudas: Sodado, Llorente y Negredo. ¿O si las habría?
Soldado, de 26 años, lleva 15 goles en esta liga, 73 goles en liga en seis temporadas a pesar de estar una en blanco en el Real en la que jugó sólo cinco partidos. Grandes números y gran momento, viene de un hat trick en la catedral.
Llorente, 27 años recién cumplidos, 14 goles ligueros esta temporada, 77 goles en ocho ligas pero 70 en las últimas cinco, cuando empezó a consolidarse en el Athletic con 22 años.
Pero ¿Negredo? También de 26 años, tiene una muy buena trayectoria en el Almería y el Sevilla, con 63 goles en cuatro ligas BBVA, superando los 10 en todas y cada una de ellas pero este curso lleva seis dianas y ya sólo faltan 10 jornadas…
Si fuéramos estrictos con los estados de forma, el tiburón de Vallecas se quedaría fuera y quizá merecería más ir el otro vallecano, el de adopción, Michu, el delantero revelación de esta temporada con 13 tantos en el vecino más humilde de la capital.
El criterio para elegir nuestro tridente podrían ser los galones, la experiencia. Cuántos títulos han ganado, cuántos partidos internacionales tienen, cuántas veces han oído el himno de la Champions y si han estado en los anteriores logros de nuestro combinado.
Entonces los elegidos serían Villa, Torres y Llorente.
Villa ha sido pichichi en Eurocopa y Mundial, campeón de Europa con el Barcelona, inagotable goleador durante años y según sus médicos, disponible desde mediados de Abril.
“The Kid” tiene una de las estadísticas más sorprendentes y negativas de la historia para un delantero desde que fichó por el Chelsea pero antes fue el ídolo de Anfield tumbando al Arsenal o al Inter en Copa de Europa y se comió a Lahm en la gran final de la Euro 2008.
Llorente, es el más experto de los más jóvenes. Ha jugado más veces con la selección, es uno de nuestros campeones del mundo y ya ha asaltado el teatro de los sueños.
Pero podría haber una tercera forma de verlo. Elegir a los tres evaluándoles en relación con los otros dos y con el resto de la plantilla, es decir, por sus características y la complementariedad de las mismas más que únicamente por su rendimiento individual.
En ese caso, Llorente aportaría juego de espaldas a portería, Soldado movilidad, Villa desmarque y disparo, Torres potencia y peligro a la contra y Negredo disparo lejano y remate.
¿Y cuál sería la mejor combinación? Quizá Villa porque ya sabe lo que es jugar combinando con nuestros pequeños jugones día a día y es un peligro constante con su disparo desde fuera del área, Llorente por su juego de espaldas a portería que supone un recurso para momentos puntuales de partido y Soldado porque aunque su movilidad coincide con la de Villa, es algo más rápido, remata con las dos piernas, con la cabeza, ¡lo remata todo!
Para el juego español vale más la movilidad del artillero del Valencia que el recorrido del antiguo héroe colchonero o la corpulencia y fortaleza del ariete hispalense.
Pero como sabéis, España es un país en el que todos somos seleccionadores nacionales y no seguimos un frío análisis a la hora de escoger a nuestros favoritos.
Yo tampoco lo hago, o mezclo varios de estos criterios, y mi trío de goleadores sería el siguiente: Roberto Soldado, por su movilidad, su hambre de gol y sus méritos ésta y anteriores temporadas. Titular salvo resurrección de mi rubio predilecto en las últimas jornadas de la Premier (y la Champions… ).
Fernando Torres, porque si valoro la experiencia y porque mi influencia baloncestística me hace creer en los jugadores franquicia, los líderes, y “the Kid” lo es. No me gustaría prescindir de la determinación que he visto en su cara y en su juego en grandes citas en el pasado.
Fernando Llorente, bueno técnicamente, con gol y un maravilloso recurso, diferenciador, que puede desatascar partidos complicados como ya vimos en los octavos ante los de CR7 en Suráfrica.
Negredo no creo que aporte nada que no puedan aportar los otros y convocar a Villa me parecería una irresponsabilidad después de una lesión tan grave y tan larga.
Podremos seguir debatiendo unos meses más y defender nuestras pasiones “villistas” o “torristas” pero al final Krusty decidirá solo y no descartéis que directamente no juegue con ningún delantero en el once e incluso acabe convocando sólo a dos entre los 23 finales…
Con éstas y muchas otras dudas me despido hasta el próximo capítulo.
Un abrazo a todos y ¡qué viva el fútbol!
martes, 31 de enero de 2012
¿RESURRECCIÓN O ESPEJISMO?
Buenas noches a todos y ¡felicidades a los hinchas del Real Madrid!
Empiezo muy festivo a pesar del ambiguo título que da nombre a este artículo porque las cosas son como son y así hay que decirlas. La coherencia con lo que he escrito en el pasado, mi estado de ánimo, mis sensaciones cuando he visto los últimos partidos del Madrid y, sobre todo, la historia, dicen que en la casa blanca volverán a sumar su título más repetido. Volverán a conquistar un trofeo de máxima relevancia.
Pero no todo han sido alegrías entre las muchas cosas que han ocurrido desde que escribí por última vez lleno de desidia.
En estos 15 días se jugó el partido que yo recibía con tanta pereza y estuvo a la altura de mis expectativas. El Real volvió a tirar la toalla, a deshonrar su historia, su leyenda.
He de aclarar que prefiero el fútbol ofensivo y los entrenadores que lo son (aunque me gusta que también trabajen la defensa) pero no creo en que sólo haya una forma de jugar y de competir como pretenden predicar en Barcelona, y que, por lo menos desde mi punto de vista, la imagen del Real Madrid la da su historia, sus valores, los jugadores salidos de su cantera y sus directivos, que son su representación institucional.
La imagen del Real Madrid no la da un entrenador que provoca y es arrogante en ocasiones o un defensa agresivo y seguramente desequilibrado porque no han crecido en este club, porque tampoco se quedarán mucho tiempo.
Estos dos párrafos son necesarios porque la traición a nuestra historia en el partido del 18 de enero no reside para mi en el pisotón de Pepe o en que se regalase el balón. Nace en el miedo y el complejo con el que los blancos salieron al campo, con los que su técnico planteó el partido.
Me resistía a creer todo aquello del complejo de los merengues contra los blaugranas, achacaba nuestras derrotas a diferencias técnicas y tácticas pero después de la ida de la Copa empecé a convencerme de esa historia.
Defendí a Mou en sus ultra defensivos planteamientos del mes de abril y mayo de 2011 porque veníamos de más de dos años de neta inferioridad y estábamos en construcción. El camino se anda paso a paso. Pero tras dar los primeros y seguir creciendo en agosto en la Supercopa no pude entender ni el planteamiento timorato y relajado del 10-D, ni la regresión al trivote el 18-E, sobre todo después de la exhibición del Español en Liga contra los mal proclamados creadores del fútbol pocos días antes.
Más allá de orgullos que no conducen a ningún sitio o demagogia sobre la grandeza del madridismo, considero un planteamiento equivocado el del Real en el Bernabéu siendo el partido de ida de una eliminatoria de Copa.
En una ronda a doble partido, empezando en tu casa, hay que intentar ganar, y con margen. Concederle la posesión de balón al Barcelona (lo que le gusta) confiando en dejar la puerta a cero es bastante ingenuo y poco realista ya que el Barça de Pep pocas veces se ha quedado sin marcar en tres temporadas y media. Pensar que vas a marcar dos goles con los 11 en tu campo, con los extremos haciendo coberturas y con Lasaña y Pepe en el centro del campo acompañando al moribundo Xabi es también muy difícil de creer.
Entonces, ¿a qué aspiraba Yosé? ¿A empatar a cero? ¿A uno? Ambos son malos resultados en casa en una eliminatoria. Valían en Champions meses antes pero ahora… ¿No somos mejores que entonces? ¿No es el Barcelona más débil que aquella vez?
Los números contestan que si a las dos preguntas y diría que el fútbol también. El Real es capaz de tener posesiones más largas ahora y presionar a Valdés en su área. Los de La Masía son más lentos y se dejan más puntos fuera de casa que en el anterior curso.
Conclusión: planteamiento equivocado, resultado calamitoso (de la irresponsabilidad de alinear a dos jugadores casi sin minutos jugados después de más de cuatro meses de competición, ni hablamos).
Repercusiones: todos empezamos a dejar de creer. Porque más importante que perder es no estar cerca. Más duro que caer es ver que vuelves a alejarte.
Una semana más tarde se volvían a ver las caras. El mejor Özil había reaparecido frente a los leones, se había filtrado supuestamente una conversación de vestuario (me creo que se haya filtrado algo, la conversación tal y como se ha contado, en absoluto) y se empezaba a hablar del futuro, en otro lugar, de “The special one” la próxima temporada.
Y lo de blanco probaron otra cosa. Porque cuando haces las cosas siempre igual, ¿qué suele pasar? El Real jugó con doble pivote y los defensas jugando de defensas. Jugó con el bloque medio que en ocasiones fue alto. Jugó rápido porque su estilo es distinto al del Barcelona y no es necesario que sea igual porque no es la única verdad pero no jugó vertical ni a la contra. Fue coherente con el que tiene que remontar una eliminatoria y jugó con la concentración y la intensidad necesarias de una cita como esa.
Y estuvo sensacional. Y tuvo el balón (fuera de casa). Y tuvo las ocasiones. Pero no tuvo suerte ni acierto en alguna jugada defensiva (ya pasa de castaño oscuro).
Volvimos a ponernos por debajo y ahí salió la fe inagotable, la dignidad de nuestro escudo. Es en estos momentos cuando tiene que aparecer, no tienen que ser nuestra bandera, ni nuestro primer argumento pero que no se pierdan porque nos distinguen.
Sin nada que perder pero tampoco prácticamente nada que ganar, el Real siguió empujando y lo hizo con más toque y menos músculo aún que antes (¡el Pirata al campo!). Y funcionó. ¡Claro! Porque no se puede vivir con miedo y porque si siempre juegas a no perder, rara vez ganarás.
La suerte, el árbitro (con eso ya contamos siempre que jugamos contra nuestros eternos rivales… ) y el fallo de Arbeloa (el suyo y el de Pepe en el córner de Puyol son dos goles, demasiados regalos en una sola eliminatoria si quieres competir de verdad) nos dejaron fuera del torneo que fue nuestro en 2011 pero el fútbol nos devuelve algo importante.
La confianza.
Todos los que rodeamos al mejor club del siglo XX habíamos entrado en depresión, sólo Tomás Roncero mantenía la fe. Y es que había razones para deprimirse.
Sin embargo, tras ese empate a dos, podemos confiar en ganar cuando sea necesario. En el campo y circunstancia en el que estemos.
Espejismo. Podría serlo. Si volvemos a los malos hábitos (y en el caso de Mou son hábitos) podemos vivir de nuevo una regresión. Si de nuevo fallamos en las áreas, en las dos, seremos castigados. Si el Barcelona se reanima ligeramente podríamos volver a perder.
Y el espejismo podría ser total si el campeón portugués nos deja en verano para volver a las islas. Esta generación del Barça todavía no ha muerto, ¿podremos terminar de desterrarla sin Yosé? Preferiría no comprobarlo aunque creo que es muy probable que nos veamos en esa tesitura.
Pero no sólo pasó eso en esta quincena. También el Villarreal le quitó otros dos puntos al segundo y dejó en siete la diferencia del líder, margen que me hace sentir campeón. Un campeón que ya dosifica esfuerzos, como el sábado contra el Zaragoza. Creo que no veremos una segunda vuelta brillante pero si eficaz de los de la Castellana y Cibeles volverá a llenarse pero cuidado porque podrá no ser fin de ciclo sino tan solo un espejismo.
La semana se cerró con la derrota, séptima consecutiva, de mi ídolo Nadal contra Nole. Pero ésta tuvo algo diferente a las anteriores y algo parecido al cruce copero entre los dos grandes; Rafa se soltó, dejó de sentirse inferior. Necesitó estar contra las cuerdas pero cuando lo hizo, se acercó, compitió y pudo ganar.
Cuando estás en esa situación también puedes perder pero ya no hay fracaso, sólo éxito del contrario. No hay fracaso porque se restablece el equilibrio.
Esa actitud puede y debe traer victorias en el futuro. A Rafa y al madridismo. Que no se queden en espejismos…
Hasta pronto amantes del fútbol.
Empiezo muy festivo a pesar del ambiguo título que da nombre a este artículo porque las cosas son como son y así hay que decirlas. La coherencia con lo que he escrito en el pasado, mi estado de ánimo, mis sensaciones cuando he visto los últimos partidos del Madrid y, sobre todo, la historia, dicen que en la casa blanca volverán a sumar su título más repetido. Volverán a conquistar un trofeo de máxima relevancia.
Pero no todo han sido alegrías entre las muchas cosas que han ocurrido desde que escribí por última vez lleno de desidia.
En estos 15 días se jugó el partido que yo recibía con tanta pereza y estuvo a la altura de mis expectativas. El Real volvió a tirar la toalla, a deshonrar su historia, su leyenda.
He de aclarar que prefiero el fútbol ofensivo y los entrenadores que lo son (aunque me gusta que también trabajen la defensa) pero no creo en que sólo haya una forma de jugar y de competir como pretenden predicar en Barcelona, y que, por lo menos desde mi punto de vista, la imagen del Real Madrid la da su historia, sus valores, los jugadores salidos de su cantera y sus directivos, que son su representación institucional.
La imagen del Real Madrid no la da un entrenador que provoca y es arrogante en ocasiones o un defensa agresivo y seguramente desequilibrado porque no han crecido en este club, porque tampoco se quedarán mucho tiempo.
Estos dos párrafos son necesarios porque la traición a nuestra historia en el partido del 18 de enero no reside para mi en el pisotón de Pepe o en que se regalase el balón. Nace en el miedo y el complejo con el que los blancos salieron al campo, con los que su técnico planteó el partido.
Me resistía a creer todo aquello del complejo de los merengues contra los blaugranas, achacaba nuestras derrotas a diferencias técnicas y tácticas pero después de la ida de la Copa empecé a convencerme de esa historia.
Defendí a Mou en sus ultra defensivos planteamientos del mes de abril y mayo de 2011 porque veníamos de más de dos años de neta inferioridad y estábamos en construcción. El camino se anda paso a paso. Pero tras dar los primeros y seguir creciendo en agosto en la Supercopa no pude entender ni el planteamiento timorato y relajado del 10-D, ni la regresión al trivote el 18-E, sobre todo después de la exhibición del Español en Liga contra los mal proclamados creadores del fútbol pocos días antes.
Más allá de orgullos que no conducen a ningún sitio o demagogia sobre la grandeza del madridismo, considero un planteamiento equivocado el del Real en el Bernabéu siendo el partido de ida de una eliminatoria de Copa.
En una ronda a doble partido, empezando en tu casa, hay que intentar ganar, y con margen. Concederle la posesión de balón al Barcelona (lo que le gusta) confiando en dejar la puerta a cero es bastante ingenuo y poco realista ya que el Barça de Pep pocas veces se ha quedado sin marcar en tres temporadas y media. Pensar que vas a marcar dos goles con los 11 en tu campo, con los extremos haciendo coberturas y con Lasaña y Pepe en el centro del campo acompañando al moribundo Xabi es también muy difícil de creer.
Entonces, ¿a qué aspiraba Yosé? ¿A empatar a cero? ¿A uno? Ambos son malos resultados en casa en una eliminatoria. Valían en Champions meses antes pero ahora… ¿No somos mejores que entonces? ¿No es el Barcelona más débil que aquella vez?
Los números contestan que si a las dos preguntas y diría que el fútbol también. El Real es capaz de tener posesiones más largas ahora y presionar a Valdés en su área. Los de La Masía son más lentos y se dejan más puntos fuera de casa que en el anterior curso.
Conclusión: planteamiento equivocado, resultado calamitoso (de la irresponsabilidad de alinear a dos jugadores casi sin minutos jugados después de más de cuatro meses de competición, ni hablamos).
Repercusiones: todos empezamos a dejar de creer. Porque más importante que perder es no estar cerca. Más duro que caer es ver que vuelves a alejarte.
Una semana más tarde se volvían a ver las caras. El mejor Özil había reaparecido frente a los leones, se había filtrado supuestamente una conversación de vestuario (me creo que se haya filtrado algo, la conversación tal y como se ha contado, en absoluto) y se empezaba a hablar del futuro, en otro lugar, de “The special one” la próxima temporada.
Y lo de blanco probaron otra cosa. Porque cuando haces las cosas siempre igual, ¿qué suele pasar? El Real jugó con doble pivote y los defensas jugando de defensas. Jugó con el bloque medio que en ocasiones fue alto. Jugó rápido porque su estilo es distinto al del Barcelona y no es necesario que sea igual porque no es la única verdad pero no jugó vertical ni a la contra. Fue coherente con el que tiene que remontar una eliminatoria y jugó con la concentración y la intensidad necesarias de una cita como esa.
Y estuvo sensacional. Y tuvo el balón (fuera de casa). Y tuvo las ocasiones. Pero no tuvo suerte ni acierto en alguna jugada defensiva (ya pasa de castaño oscuro).
Volvimos a ponernos por debajo y ahí salió la fe inagotable, la dignidad de nuestro escudo. Es en estos momentos cuando tiene que aparecer, no tienen que ser nuestra bandera, ni nuestro primer argumento pero que no se pierdan porque nos distinguen.
Sin nada que perder pero tampoco prácticamente nada que ganar, el Real siguió empujando y lo hizo con más toque y menos músculo aún que antes (¡el Pirata al campo!). Y funcionó. ¡Claro! Porque no se puede vivir con miedo y porque si siempre juegas a no perder, rara vez ganarás.
La suerte, el árbitro (con eso ya contamos siempre que jugamos contra nuestros eternos rivales… ) y el fallo de Arbeloa (el suyo y el de Pepe en el córner de Puyol son dos goles, demasiados regalos en una sola eliminatoria si quieres competir de verdad) nos dejaron fuera del torneo que fue nuestro en 2011 pero el fútbol nos devuelve algo importante.
La confianza.
Todos los que rodeamos al mejor club del siglo XX habíamos entrado en depresión, sólo Tomás Roncero mantenía la fe. Y es que había razones para deprimirse.
Sin embargo, tras ese empate a dos, podemos confiar en ganar cuando sea necesario. En el campo y circunstancia en el que estemos.
Espejismo. Podría serlo. Si volvemos a los malos hábitos (y en el caso de Mou son hábitos) podemos vivir de nuevo una regresión. Si de nuevo fallamos en las áreas, en las dos, seremos castigados. Si el Barcelona se reanima ligeramente podríamos volver a perder.
Y el espejismo podría ser total si el campeón portugués nos deja en verano para volver a las islas. Esta generación del Barça todavía no ha muerto, ¿podremos terminar de desterrarla sin Yosé? Preferiría no comprobarlo aunque creo que es muy probable que nos veamos en esa tesitura.
Pero no sólo pasó eso en esta quincena. También el Villarreal le quitó otros dos puntos al segundo y dejó en siete la diferencia del líder, margen que me hace sentir campeón. Un campeón que ya dosifica esfuerzos, como el sábado contra el Zaragoza. Creo que no veremos una segunda vuelta brillante pero si eficaz de los de la Castellana y Cibeles volverá a llenarse pero cuidado porque podrá no ser fin de ciclo sino tan solo un espejismo.
La semana se cerró con la derrota, séptima consecutiva, de mi ídolo Nadal contra Nole. Pero ésta tuvo algo diferente a las anteriores y algo parecido al cruce copero entre los dos grandes; Rafa se soltó, dejó de sentirse inferior. Necesitó estar contra las cuerdas pero cuando lo hizo, se acercó, compitió y pudo ganar.
Cuando estás en esa situación también puedes perder pero ya no hay fracaso, sólo éxito del contrario. No hay fracaso porque se restablece el equilibrio.
Esa actitud puede y debe traer victorias en el futuro. A Rafa y al madridismo. Que no se queden en espejismos…
Hasta pronto amantes del fútbol.
lunes, 16 de enero de 2012
PEREZA
Buenas noches a todos,
hay un premio para el que adivine de qué voy a hablar hoy. ¿Algún valiente? ¡Del Madrid - Barça! Claro, lo que todos queríais como sólo llevamos ocho en poco más de un año...
Sinceramente, no me apetece en absoluto escribir sobre este partido, es el mal llamado clásico al que llego más frío pero en este tipo de eventos hay que aparecer, no puede uno esconderse.
¿Por qué me apetece tan poco? Primero, porque como he dicho llevamos demasiados y no hay tanto que analizar y segundo, y principal, porque todavía no he recuperado toda mi fe después del desesperanzador 1-3 encajado en casa el 10-D.
No he recuperado mi fe porque puedo soportar perder pero me cuesta demasiado si no veo una línea ascendente, si no veo señales de cambio y porque el Real desde entonces no ha vuelto a jugar bien al fútbol.
¿Cuáles son las buenas noticias? Que el Barça también está mal y que no vamos de favoritos. Ya sabéis, si todo es igual y lo haces de la misma forma, ¿qué pasará?
En qué se diferencia esta visita de los de Pep de la anterior: en que casi todos daban favorito al Madrid en casa y con seis puntos de ventaja y ahora con cinco y jugando a la orilla de la Castellana también, casi nadie piensa que seamos los candidatos.
En este contexto futbolístico y en mi abrumador estado de apatía he de mojarme una vez más sobre lo que puede ocurrir, básicamente porque si no sería tan aburrido para vosotros como para mi.
Las bajas nos han facilitado un poco la tarea. No parece que sin Sami y el espartano, la poca confianza depositada en Kaká, Albiol, Granero y Sahin últimamente, y lo reciente de las recuperaciones de Carvalho y el fideo, haya muchas opciones para el 11.
Apuesto por el hombre de Mendes en la diestra de la retaguardia porque hace más que no juega de medio y por "Lasaña" como medio para dar coherencia a la alineación. Arriba, dudo si jugará con nuestro nuevo héroe Callejón a costa de Gonzalo o de Mesut pero apuesto por las vacas un poco más sagradas y creo que el canterano, desde su asiento Recaro, verá a Karim en la banda, a Mesut intentando destacar por fin en un derbi y al Pipa celebrar su lustro blanco frente al demonio blaugrana.
También apuesto a que CR volverá a llevar a la colisión su desesperada precipitación contra el muro del fracaso con cara de ex "4" de Cruyff.
Por la otra parte, creo que saldrán los de siempre, los del envite en liga y que, por lo menos al principio, jugarán con defensa de cuatro.
Respecto al juego, el Barcelona, a lo de siempre; el Madrid, debería jugar a lo mismo de los primeros minutos del último duelo o lo mismo a lo que jugó el Español: presión y velocidad, porque está claro que es la mejor fórmula (para encerrarse ya habrá tiempo cuando valga un empate en liga o en la vuelta de esta eliminatoria o de una hipotética en Copa de Europa).
Y llega el momento caliente: mi pronóstico. Pues como soy "La verdad" seré honesto con vosotros, no tengo ni idea. No estoy tan seguro de que el Madrid vaya a ser agresivo, no sé si sabrá hacerlo bien llegado el caso, aspiro también a una pájara del Barcelona (precisamente porque ahora se espera menos de nosotros)pero lo peor es que apenas me importa.
Me da igual la Copa. No porque sea un título menor, aunque lo es, si no porque sigo perdido y desilusionado y creo que debemos concentrarnos en no tirar lo que ya considero nuestro: la Liga.
Coherente con mis afirmaciones, dogmáticas en ocasiones, la distancia es suficiente y la fea victoria en las islas tuvo sabor a suerte del campeón, se sintió algo de la atmósfera de Capello de 2007.
Sólo podemos perderlo nosotros y este título si es de primer nivel y si supondría un paso adelante en el proyecto de Mou y en nuestro camino hacia el derribo de la hegemonía barcelonista.
Hastiado y despreocupado se despide vuestro amigo y seguidor "masivo" de este deporte.
hay un premio para el que adivine de qué voy a hablar hoy. ¿Algún valiente? ¡Del Madrid - Barça! Claro, lo que todos queríais como sólo llevamos ocho en poco más de un año...
Sinceramente, no me apetece en absoluto escribir sobre este partido, es el mal llamado clásico al que llego más frío pero en este tipo de eventos hay que aparecer, no puede uno esconderse.
¿Por qué me apetece tan poco? Primero, porque como he dicho llevamos demasiados y no hay tanto que analizar y segundo, y principal, porque todavía no he recuperado toda mi fe después del desesperanzador 1-3 encajado en casa el 10-D.
No he recuperado mi fe porque puedo soportar perder pero me cuesta demasiado si no veo una línea ascendente, si no veo señales de cambio y porque el Real desde entonces no ha vuelto a jugar bien al fútbol.
¿Cuáles son las buenas noticias? Que el Barça también está mal y que no vamos de favoritos. Ya sabéis, si todo es igual y lo haces de la misma forma, ¿qué pasará?
En qué se diferencia esta visita de los de Pep de la anterior: en que casi todos daban favorito al Madrid en casa y con seis puntos de ventaja y ahora con cinco y jugando a la orilla de la Castellana también, casi nadie piensa que seamos los candidatos.
En este contexto futbolístico y en mi abrumador estado de apatía he de mojarme una vez más sobre lo que puede ocurrir, básicamente porque si no sería tan aburrido para vosotros como para mi.
Las bajas nos han facilitado un poco la tarea. No parece que sin Sami y el espartano, la poca confianza depositada en Kaká, Albiol, Granero y Sahin últimamente, y lo reciente de las recuperaciones de Carvalho y el fideo, haya muchas opciones para el 11.
Apuesto por el hombre de Mendes en la diestra de la retaguardia porque hace más que no juega de medio y por "Lasaña" como medio para dar coherencia a la alineación. Arriba, dudo si jugará con nuestro nuevo héroe Callejón a costa de Gonzalo o de Mesut pero apuesto por las vacas un poco más sagradas y creo que el canterano, desde su asiento Recaro, verá a Karim en la banda, a Mesut intentando destacar por fin en un derbi y al Pipa celebrar su lustro blanco frente al demonio blaugrana.
También apuesto a que CR volverá a llevar a la colisión su desesperada precipitación contra el muro del fracaso con cara de ex "4" de Cruyff.
Por la otra parte, creo que saldrán los de siempre, los del envite en liga y que, por lo menos al principio, jugarán con defensa de cuatro.
Respecto al juego, el Barcelona, a lo de siempre; el Madrid, debería jugar a lo mismo de los primeros minutos del último duelo o lo mismo a lo que jugó el Español: presión y velocidad, porque está claro que es la mejor fórmula (para encerrarse ya habrá tiempo cuando valga un empate en liga o en la vuelta de esta eliminatoria o de una hipotética en Copa de Europa).
Y llega el momento caliente: mi pronóstico. Pues como soy "La verdad" seré honesto con vosotros, no tengo ni idea. No estoy tan seguro de que el Madrid vaya a ser agresivo, no sé si sabrá hacerlo bien llegado el caso, aspiro también a una pájara del Barcelona (precisamente porque ahora se espera menos de nosotros)pero lo peor es que apenas me importa.
Me da igual la Copa. No porque sea un título menor, aunque lo es, si no porque sigo perdido y desilusionado y creo que debemos concentrarnos en no tirar lo que ya considero nuestro: la Liga.
Coherente con mis afirmaciones, dogmáticas en ocasiones, la distancia es suficiente y la fea victoria en las islas tuvo sabor a suerte del campeón, se sintió algo de la atmósfera de Capello de 2007.
Sólo podemos perderlo nosotros y este título si es de primer nivel y si supondría un paso adelante en el proyecto de Mou y en nuestro camino hacia el derribo de la hegemonía barcelonista.
Hastiado y despreocupado se despide vuestro amigo y seguidor "masivo" de este deporte.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
¿Y AHORA QUÉ?
Buenas noches antiguos amantes del fútbol,
Tengo que contaros que el sábado 10 de diciembre de 2011 caí en depresión.
Una depresión temporal pero depresión. Todavía queda alguna secuela en forma de apatía y desilusión futbolística pero sobre todo, sigo sin saber el porqué de los acontecimientos que me llevaron a ella.
Aquel día recibíamos en nuestro campo al vigente campeón con muchas expectativas creadas y una pila de puntos de ventaja sobre nuestro enemigo.
Era optimista en cuanto al resultado como ya sabéis pero nos reconocía inferiores y contemplaba la posibilidad de una derrota. Lo que no contemplaba era el juego y el planteamiento del Real Madrid aquella noche ni el desarrollo del partido.
Mou nos regaló el 4-2-3-1 habitual del que se había dudado en los días previos y ordenó presionar a los suyos como había hecho en los choques de agosto.
En medio de la confusión blaugrana, un mal pase de Valdés y un par de rechaces afortunados para los blancos desembocaron en el gol del rey Benzema en el primer minuto. En los instantes siguientes, viendo a un Real todavía agresivo pensé incluso en que la goleada era posible. Todas las circunstancias se ponían a nuestro favor.
Pero poco después nuestro amado equipo retrasó las líneas. De repente, el Barcelona tenía el balón, y era demasiado pronto. Sinceramente, me sorprendió que nos replegáramos tan temprano.
Mediada la primera parte, una sucesión de fallos de los nuestros terminan con Alexis cruzando el balón en un gran remate y empatando el partido. Desolador. Decepcionante.
Sin mucho esfuerzo, también sin mucho peligro, los de Pep mantuvieron el balón hasta el descanso y en el tiempo del bocadillo, el ánimo de los socios, la atmósfera en la grada ya no era de victoria, era como mucho de tablas.
Como también conocéis, el empate me parecía bueno pero desconfiaba de la manera de conseguirlo, seguía siendo optimista y creía que podíamos mantener nuestra renta de seis puntos pero empecé a tener dudas.
Hasta que no llegó el rocambolesco 1-2 el Madrid no volvió a tener peligro pero también entonces comenzó a quebrarse. Dos bandos se diferenciaron, los que atacaban y los que defendían (podría diferenciarse un tercero, el de los que jugaron de pena).
En otro fallo táctico de Marcelo, el enésimo con esta camiseta, llegó el gol de Cesc y con el 1-3 el Madrid se vino abajo y el Barça sumó ocasiones para la goleada.
Tras la narración de los acontecimientos o de cómo los viví en mi asiento, de los que también se puede extraer algo, realmente, ¿qué ocurrió?
Al principio me fui del país tres días y no lo pensé, luego no lo entendía, después hablé con algunos madridistas con buen criterio y hoy tengo algunas conclusiones pero no la certidumbre que acostumbro a tener.
¿Vimos a un gran Barcelona de nuevo? ¿Superior? Mi respuesta es que NO. Ese Barça no presionaba en la recuperación del balón como el del 2-6 o el 0-2, no jugaba a la velocidad del conjunto que nos hizo la manita, Valdés estaba nervioso, Puyol y Piqué más lentos y Messi mucho menos activo y peligroso que otros días. A su favor, he de decir, que Guardiola interpretó bien el partido adelantando a Alvés con la desventaja en el marcador formando el 3-4-3 con el que se había especulado y sus jugadores, como siempre, jugaron con inteligencia.
¿En qué se equivocó Mou? ¿Qué hicieron mal los de planeta Floren? Me gustó la alineación, aunque prefiero a Sami, Lass fue de los mejores, Coentrao estuvo sensacional en defensa (por lo menos para mi) hasta el 1-3 y sigo pensando que como se demostró en la Supercopa el trivote no era necesario.
También me gustó que saliéramos a acorralar al rival en su campo pero me sorprendió y decepcionó que lo dejáramos de hacer con un pírrico gol de margen, ¡estaba funcionando!
Esta es la primera clave, dejar de presionar. Cuando llegas al partido como favorito, líder con diferencia, juegas en casa y te pones 1-0 arriba, echarte atrás transmite un mensaje triste y muy peligroso a tu rival. Transmite que te falta hambre o seguridad en ti mismo para ir a morder, para ir a derribar, a desmontar a tu rival. Esto provoca que con el paso de los minutos, tu contrario crezca. Así ocurrió.
Segundo apunte, cuando el Real reculó faltó mucha tensión. Pretendíamos defender sólo por colocación, sin agresividad sobre el balón y esto no funciona ante un gigante como el Barça. Esa intensidad y concentración si se tuvieron en los duelos del mes de abril y mayo, incluso cuando no estuvo Pepe por sanción. Entonces los de la Castellana jugaban casi poseídos, corrían hasta la extenuación. El 10-D, tapaban huecos y demasiadas veces veíamos que el jugador del Camp Nou que pasaba el balón estaba solo y el que recibía ese pase también se encontraba libre de marca.
Había demasiado espacio, demasiada comodidad para jugar. ¡¡¡Estábamos blandos!!!
Tercer posible motivo del fracaso, imprecisión. He hablado de esta diferencia entre los nuestros y los suyos en otras ocasiones y lo he hecho, planteándolo como una diferencia de calidad técnica que todavía creo que existe pero ese fatídico sábado empecé a pensar que otra causa, que ya se atisbaba antes, podía ser la principal por encima de la habilidad con el balón. La inteligencia.
Algunos dirían ansiedad, otros, complejo de inferioridad y seguramente todos tendríamos razón porque están todos los conceptos relacionados, unos pueden ser consecuencias de otros pero a lo que me refiero es que en esta ocasión la imprecisión me pareció más fruto de nuestra precipitación que de la presión de nuestro eterno rival.
Si el oponente no presiona y tú pierdes el balón o eres mediocre con la pelota o tomas malas decisiones. ¿Son los jugadores del Real mediocres con el cuero? No pero desde luego, si toman muy malas decisiones en el campo (Cristiano, Pepe y Di María se llevan la palma en este apartado. Definitivamente, tengo claro que el fideo sobra en el once).
Esta cuestión de inteligencia la expuso con elegancia pero crudeza mi querido Ricardo preguntando cómo sería una entrevista, calmada en una mesa, con los cinco jugadores estrella de cada equipo. Qué fluidez verbal y solidez en sus argumentos mostrarían cada uno de los grupos. El sarcástico Álvaro fue algo más duro señalando que algún jugador blanco tendría problemas para encontrar el camino de salida de la ducha sin ayuda.
De inteligencia se trata cuando tomamos decisiones, de inteligencia se trata cuando hay que interpretar situaciones, de inteligencia se trata cuando hay que “leer partidos” y manejar los tiempos (absolutamente fundamental para la vida, en general).
Si sólo te acompaña uno de los tuyos contra cuatro o cinco defensas y no esperas a nadie más, has tomado una mala decisión. Si intentas un taconazo aislado en campo contrario, vuelves a equivocarte. Si giras sobre ti mismo encerrado en una banda para acabar centrando al área a un solitario delantero rodeado por tres zagueros, yerras una vez más.
Cuándo nos vamos a meter en la cabeza que aunque nuestra gran virtud sea el contraataque, que aunque nuestra ventaja competitiva sea la velocidad, que aunque las características de nuestros jugadores incitan a la verticalidad, los partidos a veces exigen algo más.
En ocasiones hay que parar, si el balón está durándote un segundo, quizá haya que parar. Si tú rival está creciendo con la pelota, quizá haya que frenar. Si vas por delante en el marcador y estás cansado para presionar, quizá haya que enfriar el partido, quizá haya que defender con el balón.
Si no somos capaces de verlo, si nos somos capaces de reconocer que necesitamos incorporar más recursos, no podremos darle la vuelta a esto. Muchos dicen que es ansiedad y obsesión por el Barcelona, no lo sé, quizá.
¿Y ahora qué? Gracias a Dios ganamos en Sevilla, con la derrota habríamos perdido la Liga, pero el hat trick de CR ya no ilusiona tras tanta actuación decepcionante en los clásicos.
Puntuar en la vuelta contra el otro caballo ganador empieza a sentirse como algo más remoto y sin esos puntos no habría trofeo.
¿Podremos cambiar nuestro juego? Después de varias exhibiciones de posesión y combinación, reaparece la precipitación. ¿Añadiremos esos nuevos recursos?
Tengo más dudas y escepticismo que ilusión.
El único consuelo es esa fe inagotable del madridista, fe que siempre vuelve y que puede alimentarse incluso con una victoria contra la Ponferradina.
Perdido y confundido, se despide vuestro amigo y fanático del fútbol.
Tengo que contaros que el sábado 10 de diciembre de 2011 caí en depresión.
Una depresión temporal pero depresión. Todavía queda alguna secuela en forma de apatía y desilusión futbolística pero sobre todo, sigo sin saber el porqué de los acontecimientos que me llevaron a ella.
Aquel día recibíamos en nuestro campo al vigente campeón con muchas expectativas creadas y una pila de puntos de ventaja sobre nuestro enemigo.
Era optimista en cuanto al resultado como ya sabéis pero nos reconocía inferiores y contemplaba la posibilidad de una derrota. Lo que no contemplaba era el juego y el planteamiento del Real Madrid aquella noche ni el desarrollo del partido.
Mou nos regaló el 4-2-3-1 habitual del que se había dudado en los días previos y ordenó presionar a los suyos como había hecho en los choques de agosto.
En medio de la confusión blaugrana, un mal pase de Valdés y un par de rechaces afortunados para los blancos desembocaron en el gol del rey Benzema en el primer minuto. En los instantes siguientes, viendo a un Real todavía agresivo pensé incluso en que la goleada era posible. Todas las circunstancias se ponían a nuestro favor.
Pero poco después nuestro amado equipo retrasó las líneas. De repente, el Barcelona tenía el balón, y era demasiado pronto. Sinceramente, me sorprendió que nos replegáramos tan temprano.
Mediada la primera parte, una sucesión de fallos de los nuestros terminan con Alexis cruzando el balón en un gran remate y empatando el partido. Desolador. Decepcionante.
Sin mucho esfuerzo, también sin mucho peligro, los de Pep mantuvieron el balón hasta el descanso y en el tiempo del bocadillo, el ánimo de los socios, la atmósfera en la grada ya no era de victoria, era como mucho de tablas.
Como también conocéis, el empate me parecía bueno pero desconfiaba de la manera de conseguirlo, seguía siendo optimista y creía que podíamos mantener nuestra renta de seis puntos pero empecé a tener dudas.
Hasta que no llegó el rocambolesco 1-2 el Madrid no volvió a tener peligro pero también entonces comenzó a quebrarse. Dos bandos se diferenciaron, los que atacaban y los que defendían (podría diferenciarse un tercero, el de los que jugaron de pena).
En otro fallo táctico de Marcelo, el enésimo con esta camiseta, llegó el gol de Cesc y con el 1-3 el Madrid se vino abajo y el Barça sumó ocasiones para la goleada.
Tras la narración de los acontecimientos o de cómo los viví en mi asiento, de los que también se puede extraer algo, realmente, ¿qué ocurrió?
Al principio me fui del país tres días y no lo pensé, luego no lo entendía, después hablé con algunos madridistas con buen criterio y hoy tengo algunas conclusiones pero no la certidumbre que acostumbro a tener.
¿Vimos a un gran Barcelona de nuevo? ¿Superior? Mi respuesta es que NO. Ese Barça no presionaba en la recuperación del balón como el del 2-6 o el 0-2, no jugaba a la velocidad del conjunto que nos hizo la manita, Valdés estaba nervioso, Puyol y Piqué más lentos y Messi mucho menos activo y peligroso que otros días. A su favor, he de decir, que Guardiola interpretó bien el partido adelantando a Alvés con la desventaja en el marcador formando el 3-4-3 con el que se había especulado y sus jugadores, como siempre, jugaron con inteligencia.
¿En qué se equivocó Mou? ¿Qué hicieron mal los de planeta Floren? Me gustó la alineación, aunque prefiero a Sami, Lass fue de los mejores, Coentrao estuvo sensacional en defensa (por lo menos para mi) hasta el 1-3 y sigo pensando que como se demostró en la Supercopa el trivote no era necesario.
También me gustó que saliéramos a acorralar al rival en su campo pero me sorprendió y decepcionó que lo dejáramos de hacer con un pírrico gol de margen, ¡estaba funcionando!
Esta es la primera clave, dejar de presionar. Cuando llegas al partido como favorito, líder con diferencia, juegas en casa y te pones 1-0 arriba, echarte atrás transmite un mensaje triste y muy peligroso a tu rival. Transmite que te falta hambre o seguridad en ti mismo para ir a morder, para ir a derribar, a desmontar a tu rival. Esto provoca que con el paso de los minutos, tu contrario crezca. Así ocurrió.
Segundo apunte, cuando el Real reculó faltó mucha tensión. Pretendíamos defender sólo por colocación, sin agresividad sobre el balón y esto no funciona ante un gigante como el Barça. Esa intensidad y concentración si se tuvieron en los duelos del mes de abril y mayo, incluso cuando no estuvo Pepe por sanción. Entonces los de la Castellana jugaban casi poseídos, corrían hasta la extenuación. El 10-D, tapaban huecos y demasiadas veces veíamos que el jugador del Camp Nou que pasaba el balón estaba solo y el que recibía ese pase también se encontraba libre de marca.
Había demasiado espacio, demasiada comodidad para jugar. ¡¡¡Estábamos blandos!!!
Tercer posible motivo del fracaso, imprecisión. He hablado de esta diferencia entre los nuestros y los suyos en otras ocasiones y lo he hecho, planteándolo como una diferencia de calidad técnica que todavía creo que existe pero ese fatídico sábado empecé a pensar que otra causa, que ya se atisbaba antes, podía ser la principal por encima de la habilidad con el balón. La inteligencia.
Algunos dirían ansiedad, otros, complejo de inferioridad y seguramente todos tendríamos razón porque están todos los conceptos relacionados, unos pueden ser consecuencias de otros pero a lo que me refiero es que en esta ocasión la imprecisión me pareció más fruto de nuestra precipitación que de la presión de nuestro eterno rival.
Si el oponente no presiona y tú pierdes el balón o eres mediocre con la pelota o tomas malas decisiones. ¿Son los jugadores del Real mediocres con el cuero? No pero desde luego, si toman muy malas decisiones en el campo (Cristiano, Pepe y Di María se llevan la palma en este apartado. Definitivamente, tengo claro que el fideo sobra en el once).
Esta cuestión de inteligencia la expuso con elegancia pero crudeza mi querido Ricardo preguntando cómo sería una entrevista, calmada en una mesa, con los cinco jugadores estrella de cada equipo. Qué fluidez verbal y solidez en sus argumentos mostrarían cada uno de los grupos. El sarcástico Álvaro fue algo más duro señalando que algún jugador blanco tendría problemas para encontrar el camino de salida de la ducha sin ayuda.
De inteligencia se trata cuando tomamos decisiones, de inteligencia se trata cuando hay que interpretar situaciones, de inteligencia se trata cuando hay que “leer partidos” y manejar los tiempos (absolutamente fundamental para la vida, en general).
Si sólo te acompaña uno de los tuyos contra cuatro o cinco defensas y no esperas a nadie más, has tomado una mala decisión. Si intentas un taconazo aislado en campo contrario, vuelves a equivocarte. Si giras sobre ti mismo encerrado en una banda para acabar centrando al área a un solitario delantero rodeado por tres zagueros, yerras una vez más.
Cuándo nos vamos a meter en la cabeza que aunque nuestra gran virtud sea el contraataque, que aunque nuestra ventaja competitiva sea la velocidad, que aunque las características de nuestros jugadores incitan a la verticalidad, los partidos a veces exigen algo más.
En ocasiones hay que parar, si el balón está durándote un segundo, quizá haya que parar. Si tú rival está creciendo con la pelota, quizá haya que frenar. Si vas por delante en el marcador y estás cansado para presionar, quizá haya que enfriar el partido, quizá haya que defender con el balón.
Si no somos capaces de verlo, si nos somos capaces de reconocer que necesitamos incorporar más recursos, no podremos darle la vuelta a esto. Muchos dicen que es ansiedad y obsesión por el Barcelona, no lo sé, quizá.
¿Y ahora qué? Gracias a Dios ganamos en Sevilla, con la derrota habríamos perdido la Liga, pero el hat trick de CR ya no ilusiona tras tanta actuación decepcionante en los clásicos.
Puntuar en la vuelta contra el otro caballo ganador empieza a sentirse como algo más remoto y sin esos puntos no habría trofeo.
¿Podremos cambiar nuestro juego? Después de varias exhibiciones de posesión y combinación, reaparece la precipitación. ¿Añadiremos esos nuevos recursos?
Tengo más dudas y escepticismo que ilusión.
El único consuelo es esa fe inagotable del madridista, fe que siempre vuelve y que puede alimentarse incluso con una victoria contra la Ponferradina.
Perdido y confundido, se despide vuestro amigo y fanático del fútbol.
viernes, 9 de diciembre de 2011
¡HASTA EL FINAL! ¡¡¡VAMOS REAL!!!
¡¡¡¡¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSS!!!!! ¡¡¡VAAAAMOS!!!
Como dijo Eduardo Punset, “la felicidad es la antesala de la felicidad”, por eso, hoy, el día antes del día “D”, la euforia y los nervios son difíciles de controlar.
Llego un poco tarde pero todavía a tiempo, espero que todos los fieles a “La verdad” podáis leer esta entrada antes del partido y agradezco que hayáis estado alerta reclamándolo para calentar el choque.
Tomo hoy como título uno de mis cánticos favoritos del Bernabéu porque llega un momento grande que todos los madridistas esperábamos. Llega EL DUELO, éste si que lo es de verdad.
En los equipos realmente grandes, no tenemos miedo a que lleguen estos partidos sino expectación. Queremos demostrar a todos que hemos crecido, que volvemos a estar ahí y que lucharemos por recuperar lo que es nuestro.
Con humildad y con el respeto que hay que tener al campeón pero la ambición propia de este club y del que es líder, vamos a intentar asestar el golpe definitivo a esta liga y quizá al ciclo blaugrana.
Y, ¿por qué sería el golpe definitivo? He de ser consecuente con mis palabras y cualquier resultado distinto a la derrota creo que nos daría la Liga.
Si ganamos no hay que abundar en más comentarios, nueves puntos y el golpe psicológico de la victoria serían letales.
¿Si empatamos? Desde mi punto de vista sería suficiente, aparte de lo expuesto en mi anterior entrada os recuerdo que el año pasado, la primera diferencia entre Madrid y Barcelona superior a tres puntos la marcó el Barça en la jornada 19, con un clásico ya jugado, tras el empate de los nuestros en Almería. Era de cuatro con toda la segunda vuelta por jugar y los de Pep no es que acabaran siendo campeones, que lo fueron, sino que ni perdieron el liderato ni estuvieron a menos de cuatro puntos en ningún momento de la segunda vuelta.
El nivel del Real Madrid es suficiente para confiar en que si tras un duelo directo tenemos seis puntos seremos capaces de mantenerlos en esta Liga tan desequilibrada.
¿Cuáles son mis temores? Ninguno.
¿Cuáles son mis dudas? Los partidos ante el Valencia y el Atlético de Madrid y la alineación con la que se especula que los de Mou saltarán al campo.
En el anterior artículo os hablé de esa táctica del mínimo esfuerzo contemplada en Noviembre de 2010 y de nuevo en Mestalla este año y lo hice antes del derbi. El partido contra los colchoneros no me gustó.
Fue distinto, no arrasamos al principio para dormirnos después pero no estuvimos fluidos, no disfrutamos la brillantez de semanas precedentes, nos atascamos.
El partido en el Molinón, estuvo bien habida cuenta de la baja del nuevo líder, el nuevo 14 pero tampoco fue brillante.
Llegamos en un buen momento pero quizá no en el pico de forma en lo que llevamos de temporada.
Pero lo que más me inquieta es la alineación. Se habla de “trivote” y eso me preocupa hasta casi rozar el miedo.
La torpeza de “Lasaña” Diarra y Sami Khedira creo que está fuera de cualquier debate y con la capacidad para la presión que tiene el Barcelona, no hace buena mezcla.
Confiaba en que la buena imagen del Madrid en la ida de la Supercopa, con doble pivote, y la incontestable trayectoria blanca en los primeros meses de competición condujeran a Yosé a alinear el mismo esquema de siempre pero parece que volverá a una táctica mucho más reservona y fiel a su propia naturaleza.
Si a pesar de esa táctica no habitual el Madrid sale a por el partido como hizo en Agosto y presiona al rival en campo contrario, no me preocupará demasiado porque creo que estamos en condiciones de ser agresivos y transmitiremos el mensaje adecuado.
Por el contrario, si además de soltar a los dos perros de presa juntos, cedemos terreno y balón, intuyo que nos meteremos en un lío por dos motivos.
El primero es que aguantar defendiendo al Barcelona es muy difícil por su aglomeración de pequeños jugones y segundo, porque el mensaje que le enviaríamos a los campeones sería triste, sería acomplejado cuando ellos esperan (no creo que teman) a un rival fuerte, renovado y confiado.
¡Importante! El empate nos vale pero cuál es la mejor manera de obtenerlo. Creo que buscando la victoria. Siempre lo creo y esta vez más que nunca.
Bajando al césped, lo que espero futbolísticamente es lo siguiente.
El Barcelona saldrá con 4-3-3 (esto no es recular, es su sistema de siempre, cambiarlo sería una imprudencia y una apuesta ofensiva equivocada, mal entendida e innecesaria para un equipo que siempre es ofensivo), Alves se incorporará bastante poco al ataque, Busquets y Abidal nada. Tendrán las líneas en medio campo pero serán agresivos ahí y buscarán ganar el partido a base de posesión, quizá lenta, pero que les asegure el control, que mantenga alejado al Madrid del área de Valdés.
Los últimos metros estarán en manos de Messi, otra vez, rozando la dependencia.
Xavi, Busi e Iniesta en el medio, Alexis y Cesc arriba con la pulga.
El Madrid saldrá con Coentrao haciendo de Arbeloa, el trivote mencionado y el Rey en la punta flanqueado por nuestras dos balas: el fideo Di María y el guapo Ronaldo.
“Trivotazo” pero líneas adelantadas como en el choque estival, eso es lo que espero, si marcamos pronto, tanto para Mouriño, si no, problemas para los suyos por cansancio y falta de recursos en la zona media.
Coentrao es sólido pero puede sufrir a pie cambiado, sobre todo, a la hora de sacar el balón. Confío en que CR fije (aunque no desborde) a Alves y que Di María vuelva loco a Abidal. La presencia de Benzema es necesaria en esta ocasión ya que sin media punta, su movilidad y variedad de repertorio serán más útiles que la verticalidad y el hambre del “Pipa”.
Pepe en la defensa junto al “Príncipe gitano” aportan algo nuevo y tremendamente valioso contra el Barcelona: velocidad y agresividad. Cualquiera de los dos puede salir y cualquiera de los dos puede hacer la cobertura al otro. Será fundamental para estorbar el juego entre líneas de Cesc si juega de falso nueve y clave para morder en el control y evitar la carrera con balón de Lionel.
Esta nueva pareja de centrales (estos si que son los Reyes de Europa) pueden ser los principales responsables de un hipotético cambio de rumbo de los duelos entre estos enemigos irreconciliables y pueden conseguir que el partido sea aburrido y frustrante para Fábregas que ha destacado goleando hasta ahora pero al que me apetece ver contra una pareja tan dura y compenetrada. Obviamente se gana en posesión pero se pierde en remate y juego de espaldas a Casillas, yo saldría con tres atacantes natos (Pedro o Villa al once) pero no voy a enmendarle la plana a Guardiola.
Deseo y confío en una victoria pero espero un empate porque es lo que parece que quiere Mou y él domina este juego. Además Pep colaboraría, desde mi punto de vista, con una alineación con cuatro peloteros sin mucha pólvora que alientan una posesión improductiva.
Todas estas consideraciones pueden ser alteradas y anuladas por los grandes genios que mañana se reunirán en la capital, dentro y fuera del terreno de juego. Los místers pueden sorprendernos con algo en sus planteamientos y los grandes cracks (no sólo el jodido Messi, alguno más, atención a Kaká desde el banquillo) pueden hacer saltar por los aires todo lo preparado en la pizarra en cualquier momento, ojalá lo hagan.
Mañana se enfrentan los dos más grandes del mundo en el encuentro más igualado que yo recuerdo y al nivel más alto, de ambos, que yo he vivido.
Mañana el mejor equipo del mundo visita al mejor Madrid desde los galácticos. ¡¡¡Qué el fútbol no defraude nuestras expectativas!!!
Mañana puede decidirse un título.
Mañana puede empezar a cambiar la historia.
Disfrutemos.
Como dijo Eduardo Punset, “la felicidad es la antesala de la felicidad”, por eso, hoy, el día antes del día “D”, la euforia y los nervios son difíciles de controlar.
Llego un poco tarde pero todavía a tiempo, espero que todos los fieles a “La verdad” podáis leer esta entrada antes del partido y agradezco que hayáis estado alerta reclamándolo para calentar el choque.
Tomo hoy como título uno de mis cánticos favoritos del Bernabéu porque llega un momento grande que todos los madridistas esperábamos. Llega EL DUELO, éste si que lo es de verdad.
En los equipos realmente grandes, no tenemos miedo a que lleguen estos partidos sino expectación. Queremos demostrar a todos que hemos crecido, que volvemos a estar ahí y que lucharemos por recuperar lo que es nuestro.
Con humildad y con el respeto que hay que tener al campeón pero la ambición propia de este club y del que es líder, vamos a intentar asestar el golpe definitivo a esta liga y quizá al ciclo blaugrana.
Y, ¿por qué sería el golpe definitivo? He de ser consecuente con mis palabras y cualquier resultado distinto a la derrota creo que nos daría la Liga.
Si ganamos no hay que abundar en más comentarios, nueves puntos y el golpe psicológico de la victoria serían letales.
¿Si empatamos? Desde mi punto de vista sería suficiente, aparte de lo expuesto en mi anterior entrada os recuerdo que el año pasado, la primera diferencia entre Madrid y Barcelona superior a tres puntos la marcó el Barça en la jornada 19, con un clásico ya jugado, tras el empate de los nuestros en Almería. Era de cuatro con toda la segunda vuelta por jugar y los de Pep no es que acabaran siendo campeones, que lo fueron, sino que ni perdieron el liderato ni estuvieron a menos de cuatro puntos en ningún momento de la segunda vuelta.
El nivel del Real Madrid es suficiente para confiar en que si tras un duelo directo tenemos seis puntos seremos capaces de mantenerlos en esta Liga tan desequilibrada.
¿Cuáles son mis temores? Ninguno.
¿Cuáles son mis dudas? Los partidos ante el Valencia y el Atlético de Madrid y la alineación con la que se especula que los de Mou saltarán al campo.
En el anterior artículo os hablé de esa táctica del mínimo esfuerzo contemplada en Noviembre de 2010 y de nuevo en Mestalla este año y lo hice antes del derbi. El partido contra los colchoneros no me gustó.
Fue distinto, no arrasamos al principio para dormirnos después pero no estuvimos fluidos, no disfrutamos la brillantez de semanas precedentes, nos atascamos.
El partido en el Molinón, estuvo bien habida cuenta de la baja del nuevo líder, el nuevo 14 pero tampoco fue brillante.
Llegamos en un buen momento pero quizá no en el pico de forma en lo que llevamos de temporada.
Pero lo que más me inquieta es la alineación. Se habla de “trivote” y eso me preocupa hasta casi rozar el miedo.
La torpeza de “Lasaña” Diarra y Sami Khedira creo que está fuera de cualquier debate y con la capacidad para la presión que tiene el Barcelona, no hace buena mezcla.
Confiaba en que la buena imagen del Madrid en la ida de la Supercopa, con doble pivote, y la incontestable trayectoria blanca en los primeros meses de competición condujeran a Yosé a alinear el mismo esquema de siempre pero parece que volverá a una táctica mucho más reservona y fiel a su propia naturaleza.
Si a pesar de esa táctica no habitual el Madrid sale a por el partido como hizo en Agosto y presiona al rival en campo contrario, no me preocupará demasiado porque creo que estamos en condiciones de ser agresivos y transmitiremos el mensaje adecuado.
Por el contrario, si además de soltar a los dos perros de presa juntos, cedemos terreno y balón, intuyo que nos meteremos en un lío por dos motivos.
El primero es que aguantar defendiendo al Barcelona es muy difícil por su aglomeración de pequeños jugones y segundo, porque el mensaje que le enviaríamos a los campeones sería triste, sería acomplejado cuando ellos esperan (no creo que teman) a un rival fuerte, renovado y confiado.
¡Importante! El empate nos vale pero cuál es la mejor manera de obtenerlo. Creo que buscando la victoria. Siempre lo creo y esta vez más que nunca.
Bajando al césped, lo que espero futbolísticamente es lo siguiente.
El Barcelona saldrá con 4-3-3 (esto no es recular, es su sistema de siempre, cambiarlo sería una imprudencia y una apuesta ofensiva equivocada, mal entendida e innecesaria para un equipo que siempre es ofensivo), Alves se incorporará bastante poco al ataque, Busquets y Abidal nada. Tendrán las líneas en medio campo pero serán agresivos ahí y buscarán ganar el partido a base de posesión, quizá lenta, pero que les asegure el control, que mantenga alejado al Madrid del área de Valdés.
Los últimos metros estarán en manos de Messi, otra vez, rozando la dependencia.
Xavi, Busi e Iniesta en el medio, Alexis y Cesc arriba con la pulga.
El Madrid saldrá con Coentrao haciendo de Arbeloa, el trivote mencionado y el Rey en la punta flanqueado por nuestras dos balas: el fideo Di María y el guapo Ronaldo.
“Trivotazo” pero líneas adelantadas como en el choque estival, eso es lo que espero, si marcamos pronto, tanto para Mouriño, si no, problemas para los suyos por cansancio y falta de recursos en la zona media.
Coentrao es sólido pero puede sufrir a pie cambiado, sobre todo, a la hora de sacar el balón. Confío en que CR fije (aunque no desborde) a Alves y que Di María vuelva loco a Abidal. La presencia de Benzema es necesaria en esta ocasión ya que sin media punta, su movilidad y variedad de repertorio serán más útiles que la verticalidad y el hambre del “Pipa”.
Pepe en la defensa junto al “Príncipe gitano” aportan algo nuevo y tremendamente valioso contra el Barcelona: velocidad y agresividad. Cualquiera de los dos puede salir y cualquiera de los dos puede hacer la cobertura al otro. Será fundamental para estorbar el juego entre líneas de Cesc si juega de falso nueve y clave para morder en el control y evitar la carrera con balón de Lionel.
Esta nueva pareja de centrales (estos si que son los Reyes de Europa) pueden ser los principales responsables de un hipotético cambio de rumbo de los duelos entre estos enemigos irreconciliables y pueden conseguir que el partido sea aburrido y frustrante para Fábregas que ha destacado goleando hasta ahora pero al que me apetece ver contra una pareja tan dura y compenetrada. Obviamente se gana en posesión pero se pierde en remate y juego de espaldas a Casillas, yo saldría con tres atacantes natos (Pedro o Villa al once) pero no voy a enmendarle la plana a Guardiola.
Deseo y confío en una victoria pero espero un empate porque es lo que parece que quiere Mou y él domina este juego. Además Pep colaboraría, desde mi punto de vista, con una alineación con cuatro peloteros sin mucha pólvora que alientan una posesión improductiva.
Todas estas consideraciones pueden ser alteradas y anuladas por los grandes genios que mañana se reunirán en la capital, dentro y fuera del terreno de juego. Los místers pueden sorprendernos con algo en sus planteamientos y los grandes cracks (no sólo el jodido Messi, alguno más, atención a Kaká desde el banquillo) pueden hacer saltar por los aires todo lo preparado en la pizarra en cualquier momento, ojalá lo hagan.
Mañana se enfrentan los dos más grandes del mundo en el encuentro más igualado que yo recuerdo y al nivel más alto, de ambos, que yo he vivido.
Mañana el mejor equipo del mundo visita al mejor Madrid desde los galácticos. ¡¡¡Qué el fútbol no defraude nuestras expectativas!!!
Mañana puede decidirse un título.
Mañana puede empezar a cambiar la historia.
Disfrutemos.
viernes, 25 de noviembre de 2011
¿REYES DE EUROPA?
Buenos y tensos días,
Tengo la sensación de que estamos en un momento caliente y crucial de la temporada y, por lo menos yo, empiezo a sentir ciertos nervios porque un título podría estar cerca de decidirse.
El título de esta entrada viene de una frase que empecé a acuñar con frecuencia hace algo más de un año.
Obviamente, me refería entonces a mi Real Madrid, y lo decía en broma, en cierta forma, porque seguía viendo al Barça por encima (igual que ahora… ) pero me encantaba la evolución de los de Concha Espina que estaba observando en esas fechas y soy de los que les gusta disfrutar los buenos momentos, duren lo que duren.
Lo que me gustó en el mes de Octubre de 2010 es que el Madrid había sumado toque y posesión al fútbol directo que se le presumía, y ciertamente tenía, dadas las características de su plantilla. Así vimos las goleadas al Deportivo en el Bernabéu y al Málaga en La Rosaleda como el empate en San Siro ante el AC Milán, con dominio, buen juego y robo arbitral (enésimo).
Celebraba asimismo que en su tercer mes, el tito Mou, hubiera conseguido llegar a eso después de una pretemporada y mes de septiembre bastante insulsos.
Llegó Noviembre y seguí viendo a ese equipo arrollador pero sólo unos minutos en cada partido. Eso empezó a preocuparme. Así llegaron las victorias en casa ante el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao. 30 primeros minutos arrolladores, ventaja en el marcador y a dormir. Líneas retrasadas y a especular con el resultado.
A mucha gente no le parecerá del todo malo y, desde luego, no sorprendente conociendo a Yosé.
Nuestro Míster portugués se siente cómodo defendiendo y lo prepara bien. Es lo que él llama el bloque bajo, que también hay que saber ponerlo en práctica y sus equipos siempre lo han hecho excelentemente (de hecho, mejor que el bloque medio y el alto, seguramente). Es otro recurso, más variedad táctica para tu equipo pero a veces puede traerte problemas.
Llegó el 29 de Noviembre y la debacle en el Camp Nou. Eso desestabilizó completamente al Madrid que no recuperó el nivel de Octubre en toda la temporada salvo en ocasiones puntuales.
Hace poco había recuperado la frase “Reyes de Europa”. ¿Por qué? Porque mandamos en Europa, mandamos en España y porque seguimos perfeccionando nuestro estilo, a día de hoy, ecléctico, donde hay sitio para la presión asfixiante al contrario en su campo, hueco para el orden y la concentración extrema de un bloque bajo que defiende su portería, altar para el mejor desempeño del contragolpe que probablemente haya visto jamás y lo que es más esperanzador, invitación a unirse a nuestro libro de recursos al fútbol de toque con siete u ocho jugadores en línea o por delante del balón y paredes cortas, precisas y preciosistas donde el espacio se acaba.
Ese nivel futbolístico que hemos alcanzado, una vuelta de tuerca más sobre la versión anterior, la mayor longitud de la plantilla y el recuerdo de nuestra evolución en la sucesión de clásicos, de abril a agosto, que acabó con una brillante actuación en la Supercopa, a mi parecer, me elevaban a un estado de euforia que con los tres puntos de margen que tenemos en Liga me hacían albergar esperanzas importantes de conquistar el título doméstico y acabar con la hegemonía blaugrana.
¿Ha terminado esa euforia? ¿Y las esperanzas? No. Creo que estamos muy cerca y que podemos derribar al Barcelona pero en Valencia vi los síntomas del mes de Noviembre de 2010.
Marcó rápido Benzemá y por lo menos desde el minuto 30 (y son más de 60 de juego), estuvimos esperando en nuestro campo dominados en posesión por los chés.
Cierto que la posesión de los de Emery fue estéril hasta casi el final (maestría en el desempeño del bloque bajo) pero les permitió seguir vivos en el encuentro y cuando se encontraron con el inaceptable despiste de Marcelo si nos pusieron en problemas y pudieron habernos quitado dos puntos clave para el devenir de la Liga.
Mañana llega el derbi con el Atleti. Nadie confía en los colchoneros pero en algún momento volverán a dar batalla ¿Por qué no mañana? ¿Si el Madrid se confía? ¿Si el Real especula?
No es que me preocupe el Atlético más que el Sevilla en el Pizjuan, es que me preocupan todos hasta que llegue el Barça. Una ventaja de tres puntos obtenida después de 12 jornadas y habiendo pasado por Mestalla es una diferencia a cuidar porque muy pronto podría ser definitiva.
El Madrid tiene que llegar al clásico con tres puntos como poco y allí ganar.
Hay que dar un golpe en la mesa, hay que transmitir un mensaje y hay que ganar una Liga.
Desde la 2000-01 vengo diciendo que cuatro puntos o más al llegar la Navidad son definitivos (¡con más de media temporada por delante!). Si no me equivoco, sólo no se ha cumplido en la 2006-07 en la gran remontada del Madrid de Fabio “fútbol” Capello.
Si el Madrid gana “El Partido” (y supera con ello los tres puntos de ventaja), habrá ganado la Liga (quedaros con ese pronóstico). ¿Entendéis ahora mis nervios? ¿Mi inquietud?
Está llegando lo bueno, la temporada se está calentando, llegan los momentos en los que las estrellas tienen que estar, en los que los equipos tienen que mandar, demostrar su personalidad y su alma. En los que se forjan leyendas.
No es exageración, estamos frente a la gran batalla futbolística en mucho tiempo; F. C. Barcelona – Real Madrid y sólo puede quedar uno.
Lo mejor, que parece que puede que esta vez seamos nosotros…
Un abrazo a todos, futboleros, y feliz derbi.
Tengo la sensación de que estamos en un momento caliente y crucial de la temporada y, por lo menos yo, empiezo a sentir ciertos nervios porque un título podría estar cerca de decidirse.
El título de esta entrada viene de una frase que empecé a acuñar con frecuencia hace algo más de un año.
Obviamente, me refería entonces a mi Real Madrid, y lo decía en broma, en cierta forma, porque seguía viendo al Barça por encima (igual que ahora… ) pero me encantaba la evolución de los de Concha Espina que estaba observando en esas fechas y soy de los que les gusta disfrutar los buenos momentos, duren lo que duren.
Lo que me gustó en el mes de Octubre de 2010 es que el Madrid había sumado toque y posesión al fútbol directo que se le presumía, y ciertamente tenía, dadas las características de su plantilla. Así vimos las goleadas al Deportivo en el Bernabéu y al Málaga en La Rosaleda como el empate en San Siro ante el AC Milán, con dominio, buen juego y robo arbitral (enésimo).
Celebraba asimismo que en su tercer mes, el tito Mou, hubiera conseguido llegar a eso después de una pretemporada y mes de septiembre bastante insulsos.
Llegó Noviembre y seguí viendo a ese equipo arrollador pero sólo unos minutos en cada partido. Eso empezó a preocuparme. Así llegaron las victorias en casa ante el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao. 30 primeros minutos arrolladores, ventaja en el marcador y a dormir. Líneas retrasadas y a especular con el resultado.
A mucha gente no le parecerá del todo malo y, desde luego, no sorprendente conociendo a Yosé.
Nuestro Míster portugués se siente cómodo defendiendo y lo prepara bien. Es lo que él llama el bloque bajo, que también hay que saber ponerlo en práctica y sus equipos siempre lo han hecho excelentemente (de hecho, mejor que el bloque medio y el alto, seguramente). Es otro recurso, más variedad táctica para tu equipo pero a veces puede traerte problemas.
Llegó el 29 de Noviembre y la debacle en el Camp Nou. Eso desestabilizó completamente al Madrid que no recuperó el nivel de Octubre en toda la temporada salvo en ocasiones puntuales.
Hace poco había recuperado la frase “Reyes de Europa”. ¿Por qué? Porque mandamos en Europa, mandamos en España y porque seguimos perfeccionando nuestro estilo, a día de hoy, ecléctico, donde hay sitio para la presión asfixiante al contrario en su campo, hueco para el orden y la concentración extrema de un bloque bajo que defiende su portería, altar para el mejor desempeño del contragolpe que probablemente haya visto jamás y lo que es más esperanzador, invitación a unirse a nuestro libro de recursos al fútbol de toque con siete u ocho jugadores en línea o por delante del balón y paredes cortas, precisas y preciosistas donde el espacio se acaba.
Ese nivel futbolístico que hemos alcanzado, una vuelta de tuerca más sobre la versión anterior, la mayor longitud de la plantilla y el recuerdo de nuestra evolución en la sucesión de clásicos, de abril a agosto, que acabó con una brillante actuación en la Supercopa, a mi parecer, me elevaban a un estado de euforia que con los tres puntos de margen que tenemos en Liga me hacían albergar esperanzas importantes de conquistar el título doméstico y acabar con la hegemonía blaugrana.
¿Ha terminado esa euforia? ¿Y las esperanzas? No. Creo que estamos muy cerca y que podemos derribar al Barcelona pero en Valencia vi los síntomas del mes de Noviembre de 2010.
Marcó rápido Benzemá y por lo menos desde el minuto 30 (y son más de 60 de juego), estuvimos esperando en nuestro campo dominados en posesión por los chés.
Cierto que la posesión de los de Emery fue estéril hasta casi el final (maestría en el desempeño del bloque bajo) pero les permitió seguir vivos en el encuentro y cuando se encontraron con el inaceptable despiste de Marcelo si nos pusieron en problemas y pudieron habernos quitado dos puntos clave para el devenir de la Liga.
Mañana llega el derbi con el Atleti. Nadie confía en los colchoneros pero en algún momento volverán a dar batalla ¿Por qué no mañana? ¿Si el Madrid se confía? ¿Si el Real especula?
No es que me preocupe el Atlético más que el Sevilla en el Pizjuan, es que me preocupan todos hasta que llegue el Barça. Una ventaja de tres puntos obtenida después de 12 jornadas y habiendo pasado por Mestalla es una diferencia a cuidar porque muy pronto podría ser definitiva.
El Madrid tiene que llegar al clásico con tres puntos como poco y allí ganar.
Hay que dar un golpe en la mesa, hay que transmitir un mensaje y hay que ganar una Liga.
Desde la 2000-01 vengo diciendo que cuatro puntos o más al llegar la Navidad son definitivos (¡con más de media temporada por delante!). Si no me equivoco, sólo no se ha cumplido en la 2006-07 en la gran remontada del Madrid de Fabio “fútbol” Capello.
Si el Madrid gana “El Partido” (y supera con ello los tres puntos de ventaja), habrá ganado la Liga (quedaros con ese pronóstico). ¿Entendéis ahora mis nervios? ¿Mi inquietud?
Está llegando lo bueno, la temporada se está calentando, llegan los momentos en los que las estrellas tienen que estar, en los que los equipos tienen que mandar, demostrar su personalidad y su alma. En los que se forjan leyendas.
No es exageración, estamos frente a la gran batalla futbolística en mucho tiempo; F. C. Barcelona – Real Madrid y sólo puede quedar uno.
Lo mejor, que parece que puede que esta vez seamos nosotros…
Un abrazo a todos, futboleros, y feliz derbi.
domingo, 23 de octubre de 2011
¿POR QUÉ NO LO COGES? PORQUE ERES TÚ
Hola a todos, Mouriñistas y Guardiolistas,
una vez más, disculpadme por el retraso, han sido tiempos complicados para sentarse y escribir pero tengo propósito de enmienda y por fin logro hacerlo para dedicar unas líneas a alguien que las merecía desde hace tiempo y desde el 28 de agosto, especialmente.
El 28 de agosto, el teatro de los sueños presenció una humillación creo que sin precedentes entre dos equipos grandes que luchan por los mismos objetivos. El Manchester United, sin ser el mejor de los últimos tiempos pero demostrando una vez más su inagotable carácter competitivo arrasó al fino (y blando) Arsenal de Londres aplastándolo con ocho goles.
El título de la entrada de hoy, aparte de ser otro guiño a un amigo, es la conversación que tendríamos Arsene Wenger y yo si nos encontrásemos en la calle tras semanas de persecución telefónica por parte del francés sin ningún éxito (sensación, por otro lado, que no le es extraña).
Volvemos al monográfico para poner en la picota a uno de los más prestigiosos entrenadores del mundo, quizá considerado uno de los tres o cuatro mejores, que llegó a conquistarme en su día y que sin embargo hoy me causa algo cercano a la repulsión, concretamente, asco-pena, si me permitís la expresión.
Tras 10 años entrenando en su país natal y un pintoresco y breve paso por Japón, Wenger llegó a Londres en el año ’96 para rescatar a un Arsenal a la deriva en esos momentos.
Sus primeros años fueron un éxito, descubrió jugadores, empezó a introducir otra manera de jugar al fútbol en el país que inventó este deporte y ganó títulos. Los gunners con menos dinero y tradición le robaban el trono al ManU haciéndose con tres ligas y cuatro FA cups concentradas en ocho temporadas (en sus primeros nueve años, empezó a ganar en su segunda campaña, primera completa).
En esa época brillante además de estos siete títulos importantes consiguió gestas tan notables como los dobletes de los años ’98 y 2002 o la liga sin derrotas (¡ni una sola en 38 partidos!) de 2004.
A pesar de eso, el Arsenal era un equipo pequeño en Europa, que nunca había superado los cuartos de final en la Champions League pero también pudo con eso en la 2005-2006 alcanzando la final que perdió contra el Barcelona gracias a Manuel Almunia y a uno de los ídolos locales y estrella mundial al que todavía se le espera en una gran cita, Thierry Henry. Aquella final la jugó muy bien el Arsenal (con uno menos desde muy pronto) y aunque era inferior y el Barça claramente el mejor equipo de Europa debió haber ganado, si los protagonistas antes mencionados no hubiesen cometidos los errores que tuvieron aquella noche.
Se completaban 10 años resplandecientes y Arsene se convertía en el nuevo manager de la liga inglesa, el nuevo Ferguson. Un hombre de la casa, con mando y tiempo para desarrollar su proyecto.
Además era francés, no jugaba al pelotazo como se había acostumbrado en las islas desde el origen de todo y era un romántico de este deporte porque descubría estrellas.
Era el hombre de moda, el coach que todos querían, hasta el punto de que el equipo más grande de la historia y también el más inestable en el banquillo de las últimas décadas, el Real Madrid, le quiso y dos veces. Era la bandera electoral de Villar-Mir en 2006 y el deseado por “planeta Floren” a su vuelta en 2009.
Pero AW nos despreció, nos rechazó en ambas oportunidades y no contento con eso, nos criticó públicamente, en varias ocasiones, una de las últimas, criticando nuestro modelo imperialista fichando a balones de oro pagando auténticas millonadas (pero del fichaje de Ibra por los de Pep no dijo nada ni del de Zizou, su compatriota, en su día).
¿Por qué nos rechaza? ¿Por qué nos hace daño? Por el mismo motivo por el que lleva perdiendo desde 2005, por miedo, por falta de ambición, por aburguesamiento, por comodidad.
Cuando un entrenador ha ganado tanto en nada más y nada menos que 10 años, cierra ciclo y busca un nuevo reto. Debe hacerlo. Coger al Madrid y más con la inestabilidad en la que vivíamos es EL RETO. Mou, que si es el número uno, lo ha asumido y aguanta contra el rival más duro de todos los tiempos. El paciente francés sigue en su poltrona en la que vale todo.
Wenger se ha conformado con estar cerca, siempre entre los cuatro primeros y con opciones hasta las últimas jornadas (aunque sean remotas) porque tiene una coartada.
La coartada de la eterna reconstrucción. AW ha instaurado un régimen de reconstrucción permanente. Sus aciertos descubriendo jugadores jóvenes le han legitimado para fichar siempre a futbolistas no contrastados y vender a las estrellas del equipo transmitiendo la idea de que el equipo está naciendo, creciendo y que tiene proyección, recorrido.
¡¡¡Pero es todo una gran mentira!!! El espigado es un cobarde que se regocija en su imagen de elegante idealista que además de descubridor de talentos es uno de los pocos náufragos de la isla del fútbol ofensivo y, sobre todo, de toque.
Las apuestas y las reconstrucciones son buenas pero si son permanentes te alejan del éxito, siempre te falta algo para dar el último salto.
Entonces, ¿por qué lo hace? Intento encontrar un motivo que no sea la cobardía apuntada anteriormente y se me ocurre que sea por dinero. ¿El Arsenal necesita dinero?
Desde que dejaron de ganar, en 2005, han traspasado a las siguientes figuras: Vieira a la Juve por 20 millones de euros, Henry por 24 al Barça, Adebayor al City por 28, Cesc también al Barcelona por 34 (que podrían llegar a ser 40) y Nasri también al City (menos el Madrid, aquí pillan todos) por 28 millones de euros. Total: 134 millones de euros en seis años. Desde entonces el fichaje más caro y el único que ha llegado a los 20 millones ha sido Arshavin.
Parece que siguen el modelo del Sevilla de Monchi pero no me encaja porque el Arsenal es el quinto equipo del mundo que más dinero genera, 274,1 millones de euros en el último año según Football Money League 2011.
¿Son un centro de costes que sólo ajusta ingresos y gastos y no se preocupa de los títulos? ¡¡No deberían!! Un equipo de fútbol no es una empresa cualquiera, su vocación debe ser otra y la de Wenger, hombre de fútbol, también debe serlo.
Todo me hace volver a la teoría de la comodidad en su asiento del Emirates, en la autocomplacencia del adorado y admirado por todos (a veces mejor considerado que ganadores como Mourinho y Capello), el endiosamiento del innovador de la Premier con la mejor “propuesta futbolística”.
Esa misma propuesta le ha llevado, y esto si es meramente técnico y futbolístico, a suprimir el segundo delantero para recrearse en el fútbol de circulación con un centro del campo superpoblado de peloteros.
Vimos grandes parejas de delanteros en el Arsenal. Bergkamp coincidió con Ian Wright una temporada, en la 96-97, que fue sustituido por Anelka. Dos años después llegó Henry que se mantuvo mucho tiempo acompañando al holandés.
Aparte de esas parejas de atacantes había buenos medios llegadotes (Overmars primero, Pires después, por ejemplo).
Pero Arsene dejó de jugar con dos puntas, su fútbol perdió verticalidad, ganó toque pero la pegada se quedó en el camino. Es normal, fijaos, todos los equipos que juegan un 4-2-3-1 tienen problemas para marcar salvo que alguno de la línea de tres tenga mucho olfato (ejemplo, Cristiano en el Real).
Wenger es un maestro en la gestión de expectativas, siempre consigue que sean bajas y a muy largo plazo, y tiene buen gusto pero con el paso del tiempo ha defraudado a un otrora fan suyo como yo y supongo que a alguno más. Wenger no quiere ganar, tiene miedo a pedir, no quiere ser favorito y tiene un gran despliegue montado (organizativo, futbolístico y mediático) para alimentar su coartada.
¿Cuál será su siguiente paso? ¿Se retirará en el Arsenal? ¿Se sostendrá su coartada? No puedo contestar a esas preguntas pero desde hace un tiempo he visto la mentira que representa, me alegro de que no llegara a la Casa Blanca en su momento y espero que el tiempo vaya desmontando parte de su exagerado prestigio.
¡Pronto volvemos con más fútbol!
Un abrazo a todos.
una vez más, disculpadme por el retraso, han sido tiempos complicados para sentarse y escribir pero tengo propósito de enmienda y por fin logro hacerlo para dedicar unas líneas a alguien que las merecía desde hace tiempo y desde el 28 de agosto, especialmente.
El 28 de agosto, el teatro de los sueños presenció una humillación creo que sin precedentes entre dos equipos grandes que luchan por los mismos objetivos. El Manchester United, sin ser el mejor de los últimos tiempos pero demostrando una vez más su inagotable carácter competitivo arrasó al fino (y blando) Arsenal de Londres aplastándolo con ocho goles.
El título de la entrada de hoy, aparte de ser otro guiño a un amigo, es la conversación que tendríamos Arsene Wenger y yo si nos encontrásemos en la calle tras semanas de persecución telefónica por parte del francés sin ningún éxito (sensación, por otro lado, que no le es extraña).
Volvemos al monográfico para poner en la picota a uno de los más prestigiosos entrenadores del mundo, quizá considerado uno de los tres o cuatro mejores, que llegó a conquistarme en su día y que sin embargo hoy me causa algo cercano a la repulsión, concretamente, asco-pena, si me permitís la expresión.
Tras 10 años entrenando en su país natal y un pintoresco y breve paso por Japón, Wenger llegó a Londres en el año ’96 para rescatar a un Arsenal a la deriva en esos momentos.
Sus primeros años fueron un éxito, descubrió jugadores, empezó a introducir otra manera de jugar al fútbol en el país que inventó este deporte y ganó títulos. Los gunners con menos dinero y tradición le robaban el trono al ManU haciéndose con tres ligas y cuatro FA cups concentradas en ocho temporadas (en sus primeros nueve años, empezó a ganar en su segunda campaña, primera completa).
En esa época brillante además de estos siete títulos importantes consiguió gestas tan notables como los dobletes de los años ’98 y 2002 o la liga sin derrotas (¡ni una sola en 38 partidos!) de 2004.
A pesar de eso, el Arsenal era un equipo pequeño en Europa, que nunca había superado los cuartos de final en la Champions League pero también pudo con eso en la 2005-2006 alcanzando la final que perdió contra el Barcelona gracias a Manuel Almunia y a uno de los ídolos locales y estrella mundial al que todavía se le espera en una gran cita, Thierry Henry. Aquella final la jugó muy bien el Arsenal (con uno menos desde muy pronto) y aunque era inferior y el Barça claramente el mejor equipo de Europa debió haber ganado, si los protagonistas antes mencionados no hubiesen cometidos los errores que tuvieron aquella noche.
Se completaban 10 años resplandecientes y Arsene se convertía en el nuevo manager de la liga inglesa, el nuevo Ferguson. Un hombre de la casa, con mando y tiempo para desarrollar su proyecto.
Además era francés, no jugaba al pelotazo como se había acostumbrado en las islas desde el origen de todo y era un romántico de este deporte porque descubría estrellas.
Era el hombre de moda, el coach que todos querían, hasta el punto de que el equipo más grande de la historia y también el más inestable en el banquillo de las últimas décadas, el Real Madrid, le quiso y dos veces. Era la bandera electoral de Villar-Mir en 2006 y el deseado por “planeta Floren” a su vuelta en 2009.
Pero AW nos despreció, nos rechazó en ambas oportunidades y no contento con eso, nos criticó públicamente, en varias ocasiones, una de las últimas, criticando nuestro modelo imperialista fichando a balones de oro pagando auténticas millonadas (pero del fichaje de Ibra por los de Pep no dijo nada ni del de Zizou, su compatriota, en su día).
¿Por qué nos rechaza? ¿Por qué nos hace daño? Por el mismo motivo por el que lleva perdiendo desde 2005, por miedo, por falta de ambición, por aburguesamiento, por comodidad.
Cuando un entrenador ha ganado tanto en nada más y nada menos que 10 años, cierra ciclo y busca un nuevo reto. Debe hacerlo. Coger al Madrid y más con la inestabilidad en la que vivíamos es EL RETO. Mou, que si es el número uno, lo ha asumido y aguanta contra el rival más duro de todos los tiempos. El paciente francés sigue en su poltrona en la que vale todo.
Wenger se ha conformado con estar cerca, siempre entre los cuatro primeros y con opciones hasta las últimas jornadas (aunque sean remotas) porque tiene una coartada.
La coartada de la eterna reconstrucción. AW ha instaurado un régimen de reconstrucción permanente. Sus aciertos descubriendo jugadores jóvenes le han legitimado para fichar siempre a futbolistas no contrastados y vender a las estrellas del equipo transmitiendo la idea de que el equipo está naciendo, creciendo y que tiene proyección, recorrido.
¡¡¡Pero es todo una gran mentira!!! El espigado es un cobarde que se regocija en su imagen de elegante idealista que además de descubridor de talentos es uno de los pocos náufragos de la isla del fútbol ofensivo y, sobre todo, de toque.
Las apuestas y las reconstrucciones son buenas pero si son permanentes te alejan del éxito, siempre te falta algo para dar el último salto.
Entonces, ¿por qué lo hace? Intento encontrar un motivo que no sea la cobardía apuntada anteriormente y se me ocurre que sea por dinero. ¿El Arsenal necesita dinero?
Desde que dejaron de ganar, en 2005, han traspasado a las siguientes figuras: Vieira a la Juve por 20 millones de euros, Henry por 24 al Barça, Adebayor al City por 28, Cesc también al Barcelona por 34 (que podrían llegar a ser 40) y Nasri también al City (menos el Madrid, aquí pillan todos) por 28 millones de euros. Total: 134 millones de euros en seis años. Desde entonces el fichaje más caro y el único que ha llegado a los 20 millones ha sido Arshavin.
Parece que siguen el modelo del Sevilla de Monchi pero no me encaja porque el Arsenal es el quinto equipo del mundo que más dinero genera, 274,1 millones de euros en el último año según Football Money League 2011.
¿Son un centro de costes que sólo ajusta ingresos y gastos y no se preocupa de los títulos? ¡¡No deberían!! Un equipo de fútbol no es una empresa cualquiera, su vocación debe ser otra y la de Wenger, hombre de fútbol, también debe serlo.
Todo me hace volver a la teoría de la comodidad en su asiento del Emirates, en la autocomplacencia del adorado y admirado por todos (a veces mejor considerado que ganadores como Mourinho y Capello), el endiosamiento del innovador de la Premier con la mejor “propuesta futbolística”.
Esa misma propuesta le ha llevado, y esto si es meramente técnico y futbolístico, a suprimir el segundo delantero para recrearse en el fútbol de circulación con un centro del campo superpoblado de peloteros.
Vimos grandes parejas de delanteros en el Arsenal. Bergkamp coincidió con Ian Wright una temporada, en la 96-97, que fue sustituido por Anelka. Dos años después llegó Henry que se mantuvo mucho tiempo acompañando al holandés.
Aparte de esas parejas de atacantes había buenos medios llegadotes (Overmars primero, Pires después, por ejemplo).
Pero Arsene dejó de jugar con dos puntas, su fútbol perdió verticalidad, ganó toque pero la pegada se quedó en el camino. Es normal, fijaos, todos los equipos que juegan un 4-2-3-1 tienen problemas para marcar salvo que alguno de la línea de tres tenga mucho olfato (ejemplo, Cristiano en el Real).
Wenger es un maestro en la gestión de expectativas, siempre consigue que sean bajas y a muy largo plazo, y tiene buen gusto pero con el paso del tiempo ha defraudado a un otrora fan suyo como yo y supongo que a alguno más. Wenger no quiere ganar, tiene miedo a pedir, no quiere ser favorito y tiene un gran despliegue montado (organizativo, futbolístico y mediático) para alimentar su coartada.
¿Cuál será su siguiente paso? ¿Se retirará en el Arsenal? ¿Se sostendrá su coartada? No puedo contestar a esas preguntas pero desde hace un tiempo he visto la mentira que representa, me alegro de que no llegara a la Casa Blanca en su momento y espero que el tiempo vaya desmontando parte de su exagerado prestigio.
¡Pronto volvemos con más fútbol!
Un abrazo a todos.
miércoles, 24 de agosto de 2011
VERANO MIX
¡¡Hola de nuevo a todos y bienvenidos a la 2011-2012!!
Hoy cojo prestado el título de ese gran recopilatorio para hablar de todo un poco y ponerme al dia desde mi última intevención, previa incluso a la final de Champions.
Para empezar, quería pasar brevemente por dos deportes ajenos al balompié pero también de mis favoritos.
En baloncesto, en la NBA, disfrutamos el pasado mes de junio de unas grandes finales disputadas entre un equipo emergente liderado por rutilantes estrellas, los Heat de James y Wade, los grandes favoritos, y un equipo completo, competitivo pero en ningún caso favorito a principios (ni a mediados, ni prácticamente al final) de la temporada, los Mavericks, guiados por veteranos ilustres cuyo mejor momento parecía haber pasado.
Un magnífico juego colectivo y una fe inquebrantable permitieron redimirse a Nowitzki y Terry, recompensaron a un clásico como Kidd y reconocieron a un infravalorado Rick Carslile que consiguió ese bloque tan unido y eficiente desde el banquillo.
Aunque mi apuesta inicial fueron los Heat, me convertí en un Mav durante las finales y disfrute de ese gran triunfo que vuelve a recodarnos las bondades de los deportes de equipo donde no siempre gana el favorito y donde el conjunto siempre vale más que la suma de las individualidades.
Mi segundo paréntesis es para el deporte de la raqueta por antonomasia, el tenis y para mi gran ídolo, Rafa Nadal. Tras su derrota en Wimbledon (y recientemente en Montreal y Cincinnati) han vuelto las voces que alarman sobre el desgaste y un posible declive del que tendría que ser el escudo de nuestra bandera.
El declive de Rafa llegará porque pasa con todos los deportistas y como lleva más años en la élite que Nole, dejará el terreno despejado para Djokovic al que sólo podrá hacerle frente alguna estrella que está todavía por llegar pero no podemos enterrar todavía a un grande como el de Manacor con lo que ha demostrado hasta ahora.
Cuando hablamos de algo más que una estrella, de una leyenda, hay que confiar siempre. Hubo una época en la que estaba atascado contra Federer y otra en la que tras conquistar el número uno se hundió completamente en 2009 pero salió victorioso de ambas y su resurrección en 2010 para recuperar el trono del tenis mundial es uno de los ejemplos de superación, sacrificio y ambición, más grandes que yo he visto en cualquier deporte.
Este ejercicio, ya ha conquistado, por lo menos, un gran torneo, Roland Garros, y queda otro grande por disputar, veremos pero pase lo que pase, Rafa seguirá siendo Rafa.
Tras estos dos desmarques que me he permitido retomo nuestro deporte favorito para repasar todo lo que ha ocurrido en los últimos meses.
El 28 de mayo el Barcelona conquistó su cuarta Copa de Europa. No porque sea madridista pero, sinceramente, no veo mucha historia en esta final.
Un ManU que para nada era el mejor de los últimos años salió a jugar con valentía exactamente 20 minutos. A partir de ahí retrasó las líneas de una manera vergonzosa, jugando aún más defensivo que el Real en semifinales y el Barcelona sin mucho esfuerzo y aprovechando dos fallos defensivos de los diablos rojos, liquidó un partido completamente desigual.
El torneo se decidió en el “escándalo del Bernabéu” y sólo quedaba felicitar al campeón que a dia de hoy es el mejor equipo del continente mal que me pese.
Desde entonces hemos tenido una Copa América que no vi y que ganó el equipo sudamericano que mejor lo había hecho un año antes en el Mundial (tiene lógica) y el típico serial del mercado de fichajes.
Cuatro nombres han destacado: Alexis, Cesc, Kun y Neymar (bueno, y Pastore).
Los dos primeros, ya fichajes del Barça, tuvieron fichajes largos y complicados pero bastante cantados desde el principio. Desde mi punto de vista, ambos caros pero buenos jugadores (Alexis por lo menos lo parece ya que sólo le he visto una vez).
Sobre los que sonaron para ir a Concha Espina, sorprendentemente Agüero acabó en el City y Neymar sigue dando la nota en Brasil.
Lo de Agüero ha sido un desastre para él pero yo no le echo de menos lo más mínimo. Es un gran delantero pero no creo que esa sea una de las prioridades del Madrid que sigue necesitando medios. Para un seguidor de Benzema como yo es una alegría ver que Karim lo tiene bastante bien para ser titular esta temporada.
Para los atléticos un desenlace bastante feliz, pasta en el banco y su exídolo exiliado en una ciudad aburrida y vistiendo de celeste y no de blanco. Uno de estos colchoneros felices será mi querido Ángel Verdasco al que dedico esta nueva entrada en “La verdad” tal y como le prometí. Ahora disfrutará de su nuevo flamante fichaje (carísimo también), Falcao. Queda esperanza en el Calderón.
Respecto a Neymar, mucho me temo que acabará en el Madrid el próximo enero y no es que me hiciera especial ilusión.
Ha protagonizado más de un problema disciplinario y aunque es muy joven y puede madurar, no es el primer brasileño díscolo que, a veces, acaba con una carrera corta.
De vez en cuando es bueno apostar y quizá acabe siendo un crack pero pagando tanto por él, el riesgo es muy grande ya que venderle ganando dinero más tarde (como si ocurrió con Robinho) sería bastante difícil.
Otra de mis dudas era la necesidad de un jugador como él. Al principio pensaba que no era necesario pero ya no lo tengo tan claro.
Tras el partido de ida de la Supercopa de España (no puede ver la vuelta) se reforzó una idea antigua: simplemente, tenemos menos calidad técnica que el Barcelona. No somos inferiores en lo físico, ni en lo mental, ni (y es extraño porque Pep lleva dos años más que Mou) en lo táctico. Somos inferiores técnicamente.
Jugadores como Benzema, Özil o Xabi Alonso quizá sean peores que sus análogos en el Barça pero son jugadores técnicamente superlativos, bastante precisos.
CR, potente, ganador y gran rematador, no es preciso. De Khedira y Di María ni hablamos, compararles con Busquets o Pedro da risa.
Siendo así, y después de ver que ya somos capaces de quitarles el balón a los campeones, ya sólo queda tener más técnica, precisión (bueno y mejores arbitrajes y más suerte… ) por eso quizá Neymar (hubiese preferido a Nasri), sustituyendo al fideo en el once, pueda ayudarnos a asaltar el trono blaugrana. Veremos.
Fuera de lo futbolístico, he de decir que estoy cansado de la tensión que hay entre los dos grandes. Me sobra, sobre todo ahora que hay tanto duelo directo en el campo que es lo que interesa y lo que emociona.
Soy fan de Mou, hasta con sus defectos, y no creo que unos años de “The special one” vayan a cambiar la imagen señorial y elegante del club que representan Floren o el Buitre pero tanta crispación desgasta hasta al aficionado y tampoco creo que beneficie.
Guardiola tiene entre sus virtudes ser un gran motivador pero, a pesar de eso, una de las grandes esperanzas blancas es el cambio de ciclo. Una cuestión de tiempo. Edad de ciertos jugadores y relajación después de tanta victoria.
Ese cambio de ciclo ni lo olimos el año pasado porque en Barcelona se motivaron sólo con el anuncio del fichaje de Yosé en verano pero todo lo que ha ocurrido después, ruedas de prensa, tanganas, roces entre técnicos (físicos también) sólo alimentan el odio (con gran componente de envidia) que siempre nos han tenido y siendo prácticos, no nos beneficia porque no bajan los brazos, más bien lo contrario.
Para concluir, repaso internacional fulminante y pronósticos. Inglaterra, cuidado con Agüero, Silva, Nasri y ¿Tévez? juntos. Pésimo entrenador pero gran plantilla. A pesar de eso si el ManU ficha a Sneijder será favorito con el permiso de Villas-Boas. En cualquier caso estará muy igualado entre estos tres. Wenger tendrá problemas para ir a la Europe League.
Italia: favorito el Milán sobre todo si el Inter vende a Wesley y ficha a Forlán en vez de a Tévez como sustituto de Eto’o.
Alemania: el Bayern debe recuperar su trono.
España: plantilla espectacular del Barcelona que debería atormentarnos de nuevo pero estamos cada vez más cerca. La clave de las opciones blancas está, atención a la sorpresa, en Nuri Sahin. No le conozco pero un medio creativo que acompañe a Xabi y eleve el nivel técnico es precisamente lo que necesitamos. Más incógnitas.
Crucemos los dedos para que la hegemonía barcelonista nos dejé disfrutar y que la liga belga no vuelva a ser la más interesante.
¡¡¡Un abrazo futboleros!!!
Hoy cojo prestado el título de ese gran recopilatorio para hablar de todo un poco y ponerme al dia desde mi última intevención, previa incluso a la final de Champions.
Para empezar, quería pasar brevemente por dos deportes ajenos al balompié pero también de mis favoritos.
En baloncesto, en la NBA, disfrutamos el pasado mes de junio de unas grandes finales disputadas entre un equipo emergente liderado por rutilantes estrellas, los Heat de James y Wade, los grandes favoritos, y un equipo completo, competitivo pero en ningún caso favorito a principios (ni a mediados, ni prácticamente al final) de la temporada, los Mavericks, guiados por veteranos ilustres cuyo mejor momento parecía haber pasado.
Un magnífico juego colectivo y una fe inquebrantable permitieron redimirse a Nowitzki y Terry, recompensaron a un clásico como Kidd y reconocieron a un infravalorado Rick Carslile que consiguió ese bloque tan unido y eficiente desde el banquillo.
Aunque mi apuesta inicial fueron los Heat, me convertí en un Mav durante las finales y disfrute de ese gran triunfo que vuelve a recodarnos las bondades de los deportes de equipo donde no siempre gana el favorito y donde el conjunto siempre vale más que la suma de las individualidades.
Mi segundo paréntesis es para el deporte de la raqueta por antonomasia, el tenis y para mi gran ídolo, Rafa Nadal. Tras su derrota en Wimbledon (y recientemente en Montreal y Cincinnati) han vuelto las voces que alarman sobre el desgaste y un posible declive del que tendría que ser el escudo de nuestra bandera.
El declive de Rafa llegará porque pasa con todos los deportistas y como lleva más años en la élite que Nole, dejará el terreno despejado para Djokovic al que sólo podrá hacerle frente alguna estrella que está todavía por llegar pero no podemos enterrar todavía a un grande como el de Manacor con lo que ha demostrado hasta ahora.
Cuando hablamos de algo más que una estrella, de una leyenda, hay que confiar siempre. Hubo una época en la que estaba atascado contra Federer y otra en la que tras conquistar el número uno se hundió completamente en 2009 pero salió victorioso de ambas y su resurrección en 2010 para recuperar el trono del tenis mundial es uno de los ejemplos de superación, sacrificio y ambición, más grandes que yo he visto en cualquier deporte.
Este ejercicio, ya ha conquistado, por lo menos, un gran torneo, Roland Garros, y queda otro grande por disputar, veremos pero pase lo que pase, Rafa seguirá siendo Rafa.
Tras estos dos desmarques que me he permitido retomo nuestro deporte favorito para repasar todo lo que ha ocurrido en los últimos meses.
El 28 de mayo el Barcelona conquistó su cuarta Copa de Europa. No porque sea madridista pero, sinceramente, no veo mucha historia en esta final.
Un ManU que para nada era el mejor de los últimos años salió a jugar con valentía exactamente 20 minutos. A partir de ahí retrasó las líneas de una manera vergonzosa, jugando aún más defensivo que el Real en semifinales y el Barcelona sin mucho esfuerzo y aprovechando dos fallos defensivos de los diablos rojos, liquidó un partido completamente desigual.
El torneo se decidió en el “escándalo del Bernabéu” y sólo quedaba felicitar al campeón que a dia de hoy es el mejor equipo del continente mal que me pese.
Desde entonces hemos tenido una Copa América que no vi y que ganó el equipo sudamericano que mejor lo había hecho un año antes en el Mundial (tiene lógica) y el típico serial del mercado de fichajes.
Cuatro nombres han destacado: Alexis, Cesc, Kun y Neymar (bueno, y Pastore).
Los dos primeros, ya fichajes del Barça, tuvieron fichajes largos y complicados pero bastante cantados desde el principio. Desde mi punto de vista, ambos caros pero buenos jugadores (Alexis por lo menos lo parece ya que sólo le he visto una vez).
Sobre los que sonaron para ir a Concha Espina, sorprendentemente Agüero acabó en el City y Neymar sigue dando la nota en Brasil.
Lo de Agüero ha sido un desastre para él pero yo no le echo de menos lo más mínimo. Es un gran delantero pero no creo que esa sea una de las prioridades del Madrid que sigue necesitando medios. Para un seguidor de Benzema como yo es una alegría ver que Karim lo tiene bastante bien para ser titular esta temporada.
Para los atléticos un desenlace bastante feliz, pasta en el banco y su exídolo exiliado en una ciudad aburrida y vistiendo de celeste y no de blanco. Uno de estos colchoneros felices será mi querido Ángel Verdasco al que dedico esta nueva entrada en “La verdad” tal y como le prometí. Ahora disfrutará de su nuevo flamante fichaje (carísimo también), Falcao. Queda esperanza en el Calderón.
Respecto a Neymar, mucho me temo que acabará en el Madrid el próximo enero y no es que me hiciera especial ilusión.
Ha protagonizado más de un problema disciplinario y aunque es muy joven y puede madurar, no es el primer brasileño díscolo que, a veces, acaba con una carrera corta.
De vez en cuando es bueno apostar y quizá acabe siendo un crack pero pagando tanto por él, el riesgo es muy grande ya que venderle ganando dinero más tarde (como si ocurrió con Robinho) sería bastante difícil.
Otra de mis dudas era la necesidad de un jugador como él. Al principio pensaba que no era necesario pero ya no lo tengo tan claro.
Tras el partido de ida de la Supercopa de España (no puede ver la vuelta) se reforzó una idea antigua: simplemente, tenemos menos calidad técnica que el Barcelona. No somos inferiores en lo físico, ni en lo mental, ni (y es extraño porque Pep lleva dos años más que Mou) en lo táctico. Somos inferiores técnicamente.
Jugadores como Benzema, Özil o Xabi Alonso quizá sean peores que sus análogos en el Barça pero son jugadores técnicamente superlativos, bastante precisos.
CR, potente, ganador y gran rematador, no es preciso. De Khedira y Di María ni hablamos, compararles con Busquets o Pedro da risa.
Siendo así, y después de ver que ya somos capaces de quitarles el balón a los campeones, ya sólo queda tener más técnica, precisión (bueno y mejores arbitrajes y más suerte… ) por eso quizá Neymar (hubiese preferido a Nasri), sustituyendo al fideo en el once, pueda ayudarnos a asaltar el trono blaugrana. Veremos.
Fuera de lo futbolístico, he de decir que estoy cansado de la tensión que hay entre los dos grandes. Me sobra, sobre todo ahora que hay tanto duelo directo en el campo que es lo que interesa y lo que emociona.
Soy fan de Mou, hasta con sus defectos, y no creo que unos años de “The special one” vayan a cambiar la imagen señorial y elegante del club que representan Floren o el Buitre pero tanta crispación desgasta hasta al aficionado y tampoco creo que beneficie.
Guardiola tiene entre sus virtudes ser un gran motivador pero, a pesar de eso, una de las grandes esperanzas blancas es el cambio de ciclo. Una cuestión de tiempo. Edad de ciertos jugadores y relajación después de tanta victoria.
Ese cambio de ciclo ni lo olimos el año pasado porque en Barcelona se motivaron sólo con el anuncio del fichaje de Yosé en verano pero todo lo que ha ocurrido después, ruedas de prensa, tanganas, roces entre técnicos (físicos también) sólo alimentan el odio (con gran componente de envidia) que siempre nos han tenido y siendo prácticos, no nos beneficia porque no bajan los brazos, más bien lo contrario.
Para concluir, repaso internacional fulminante y pronósticos. Inglaterra, cuidado con Agüero, Silva, Nasri y ¿Tévez? juntos. Pésimo entrenador pero gran plantilla. A pesar de eso si el ManU ficha a Sneijder será favorito con el permiso de Villas-Boas. En cualquier caso estará muy igualado entre estos tres. Wenger tendrá problemas para ir a la Europe League.
Italia: favorito el Milán sobre todo si el Inter vende a Wesley y ficha a Forlán en vez de a Tévez como sustituto de Eto’o.
Alemania: el Bayern debe recuperar su trono.
España: plantilla espectacular del Barcelona que debería atormentarnos de nuevo pero estamos cada vez más cerca. La clave de las opciones blancas está, atención a la sorpresa, en Nuri Sahin. No le conozco pero un medio creativo que acompañe a Xabi y eleve el nivel técnico es precisamente lo que necesitamos. Más incógnitas.
Crucemos los dedos para que la hegemonía barcelonista nos dejé disfrutar y que la liga belga no vuelva a ser la más interesante.
¡¡¡Un abrazo futboleros!!!
lunes, 23 de mayo de 2011
YO TAMBIÉN SIENTO ASCO
Buenas noches a todos,
he tardado en reaparecer por motivos de agenda pero también por la depresión que supuso para mi la eliminación en la Champions. Tras el partido en el Bernabéu estaba hundido y antes del partido en el Camp Nou completamente desmotivado.
Aunque pronostiqué una eliminación madridista no podía imaginar que iba ser de esta manera.
He elegido el título porque de las muchísimas grandes frases que el gran José nos regaló tras el “escándalo del Bernabéu”, ésta fue una de las que más me gustó y con la que más me identifiqué.
Siento asco porque en el mundo del fútbol haya tantos mentirosos dentro y fuera del campo y porque haya tantos indicios de corrupción, adulteración de la competición por intereses creados, contaminación de un deporte por lo políticamente correcto o como se quiera llamar pero el fútbol, como otras muchas cosas a dia de hoy en nuestra sociedad, no está bien.
Muchos dicen que los madridistas nos quejamos de lo que ha ocurrido porque hemos perdido. Eso, por supuesto, es una tontería.
Cuando fuimos dominados por el Barcelona de Cruyff o el de Van Gaal, por ejemplo, no nos quejábamos de los árbitros. Sin embargo, cuando al Chelsea le robaron su clasificación para la final de 2009 muchos aficionados blancos protestamos.
No se trata de imaginar conspiraciones ni de no saber perder, se trata de justicia.
Cualquier persona que sea objetiva debe reconocer que hay indicios de manipulación de la competición. Por supuesto que no hay pruebas pero si muchas pistas que nos pueden hacer perder la inocencia.
¿Por qué Platini puede preferir al Barcelona? Por la relación que tiene con su secuaz Villar al que ha ayudado a prosperar en la UEFA, por la abundante presencia de ex directivos azulgranas y otras personas relacionadas con el Barcelona en los comités del máximo organismo europeo, por su amistad con Ramón Calderón, enemigo íntimo de Florentino, al que acogió en la UEFA cuando estaba investigado por amañar una asamblea o porque “planeta Floren” lideró el G14 que amenazaba en su momento a la UEFA Champions League con una superliga europea.
¿Por qué Villar puede preferir al Barcelona? Porque los votos de la Federación catalana de fútbol le han valido para perpetuarse en su puesto en alguna ocasión o porque nuestro presidente apoyó la candidatura de Gerardo González como opositor a Villar hace unos años.
Claro los motivos de Platini y Villar se retroalimentan.
Cuando los errores son tan claros y repetidos, cómo no vamos a pensar que hay algo detrás y ¿no son todos estos posibles motivos, buenos indicios?
Muchos políticamente correctos que defienden la pureza de todo por inercia y falta de cerebro o criterio propio dirán que no son ni siquiera indicios pero les invito a que miren en el mundo de la política o en cualquier entorno laboral, seguro que encontrarán casos de corrupción que podrían explicar este tipo de conspiraciones. ¿Casi todo está manchado pero el fútbol no puede estarlo? Lo dudo.
Pero lo que más me enferma son los medios de comunicación. El cuarto poder es, claramente, el cáncer de nuestra sociedad.
La proliferación de los medios (del número de ellos y de las plataformas utilizadas) ha elevado la competencia de una manera tal que sólo interesa vender carnaza, fomentar la polémica y juntar a una serie de mamporreros que buscan el conflicto gratuitamente sin creerse lo que están diciendo ansiando un punto más de audiencia.
Estos medios a los que me refiero son los que no critican la hipocresía e inconsistencia de Guardiola que de protestar por los árbitros, el césped y no sé qué más pasa de nuevo a su discurso baboso después de la victoria y sale indemne.
Los mismos medios que dicen que el Real Madrid no tiene derecho a quejarse porque es un equipo rácano de planteamientos defensivos, acomplejado ante la excelencia blaugrana.
Me hace gracia oir o leer eso. No hay nada más antiguo que el fútbol vertical de los inventores de este deporte o el catenaccio italiano que tantos títulos les ha dado a nuestros casi vecinos pero ahora sólo existe una verdad absoluta, el fútbol de toque infinito del Barcelona y todo lo demás no vale y mucho menos la justicia o la democracia.
¿Cómo no va a poder quejarse el Real Madrid si le están perjudicando? Tiene que haber igualdad de condiciones para que gane el mejor y no sólo hay un camino para ser el mejor. Ese es uno de los atractivos de este deporte, no siempre gana el favorito o se llega al triunfo de la misma manera. A veces el fútbol se gana con espíritu, con físico, con estrategia o simplemente sorprendiendo al rival pero si no juegan en igualdad de condiciones nos quitan eso.
Tampoco podemos hablar porque ya no somos señores y Mouriño y Cristiano son unos macarras que están cambiando nuestro club pero por muy elegante que se sea, a veces, uno tiene que dar un golpe en la mesa y levantar la voz. La verdad está por encima de muchos otros valores.
Los perversos medios de comunicación que nos rodean pasan por alto las trampas de Alves, Messi, Pedro o Busquets porque son grandes futbolistas. Omiten las patadas a la deportividad que dan Xavi Hernández o Pique con sus gestos o declaraciones porque están especialmente dotados con el balón y son futbolistas de la roja.
Pero igual que se puede ser buen futbolista y rubio, o buen futbolista y alto, o buen futbolista y negro, puedes ser buen futbolista y tramposo y hay que decirlo.
¿Por qué nadie llama a Busquets tramposo después de lo que le hizo a Motta? ¿Por qué nadie llama tramposo a Pedro tras su interpretación ante Arbeloa? ¿Por qué nadie llama tramposo con mayúsculas a Alves por fingir la agresión de Pepe cuando no había sido tocado?
Lo primero es hablar de eso, solucionarlo porque va a más y, después, hablamos de fútbol, de señorío y de deportividad que, por cierto, sobra en la casa blanca.
Creo que con esto se puede dar por comentado el gol anulado a Higuaín en la vuelta, la sanción al técnico portugués, la no sanción a los jugadores del Barcelona denunciados y de los planteamientos tácticos, que es lo que más me gusta, ya hablaremos en otro momento porque ahora siento asco y tengo que quitármelo antes.
Un abrazo a todos y qué vuelva el fútbol.
he tardado en reaparecer por motivos de agenda pero también por la depresión que supuso para mi la eliminación en la Champions. Tras el partido en el Bernabéu estaba hundido y antes del partido en el Camp Nou completamente desmotivado.
Aunque pronostiqué una eliminación madridista no podía imaginar que iba ser de esta manera.
He elegido el título porque de las muchísimas grandes frases que el gran José nos regaló tras el “escándalo del Bernabéu”, ésta fue una de las que más me gustó y con la que más me identifiqué.
Siento asco porque en el mundo del fútbol haya tantos mentirosos dentro y fuera del campo y porque haya tantos indicios de corrupción, adulteración de la competición por intereses creados, contaminación de un deporte por lo políticamente correcto o como se quiera llamar pero el fútbol, como otras muchas cosas a dia de hoy en nuestra sociedad, no está bien.
Muchos dicen que los madridistas nos quejamos de lo que ha ocurrido porque hemos perdido. Eso, por supuesto, es una tontería.
Cuando fuimos dominados por el Barcelona de Cruyff o el de Van Gaal, por ejemplo, no nos quejábamos de los árbitros. Sin embargo, cuando al Chelsea le robaron su clasificación para la final de 2009 muchos aficionados blancos protestamos.
No se trata de imaginar conspiraciones ni de no saber perder, se trata de justicia.
Cualquier persona que sea objetiva debe reconocer que hay indicios de manipulación de la competición. Por supuesto que no hay pruebas pero si muchas pistas que nos pueden hacer perder la inocencia.
¿Por qué Platini puede preferir al Barcelona? Por la relación que tiene con su secuaz Villar al que ha ayudado a prosperar en la UEFA, por la abundante presencia de ex directivos azulgranas y otras personas relacionadas con el Barcelona en los comités del máximo organismo europeo, por su amistad con Ramón Calderón, enemigo íntimo de Florentino, al que acogió en la UEFA cuando estaba investigado por amañar una asamblea o porque “planeta Floren” lideró el G14 que amenazaba en su momento a la UEFA Champions League con una superliga europea.
¿Por qué Villar puede preferir al Barcelona? Porque los votos de la Federación catalana de fútbol le han valido para perpetuarse en su puesto en alguna ocasión o porque nuestro presidente apoyó la candidatura de Gerardo González como opositor a Villar hace unos años.
Claro los motivos de Platini y Villar se retroalimentan.
Cuando los errores son tan claros y repetidos, cómo no vamos a pensar que hay algo detrás y ¿no son todos estos posibles motivos, buenos indicios?
Muchos políticamente correctos que defienden la pureza de todo por inercia y falta de cerebro o criterio propio dirán que no son ni siquiera indicios pero les invito a que miren en el mundo de la política o en cualquier entorno laboral, seguro que encontrarán casos de corrupción que podrían explicar este tipo de conspiraciones. ¿Casi todo está manchado pero el fútbol no puede estarlo? Lo dudo.
Pero lo que más me enferma son los medios de comunicación. El cuarto poder es, claramente, el cáncer de nuestra sociedad.
La proliferación de los medios (del número de ellos y de las plataformas utilizadas) ha elevado la competencia de una manera tal que sólo interesa vender carnaza, fomentar la polémica y juntar a una serie de mamporreros que buscan el conflicto gratuitamente sin creerse lo que están diciendo ansiando un punto más de audiencia.
Estos medios a los que me refiero son los que no critican la hipocresía e inconsistencia de Guardiola que de protestar por los árbitros, el césped y no sé qué más pasa de nuevo a su discurso baboso después de la victoria y sale indemne.
Los mismos medios que dicen que el Real Madrid no tiene derecho a quejarse porque es un equipo rácano de planteamientos defensivos, acomplejado ante la excelencia blaugrana.
Me hace gracia oir o leer eso. No hay nada más antiguo que el fútbol vertical de los inventores de este deporte o el catenaccio italiano que tantos títulos les ha dado a nuestros casi vecinos pero ahora sólo existe una verdad absoluta, el fútbol de toque infinito del Barcelona y todo lo demás no vale y mucho menos la justicia o la democracia.
¿Cómo no va a poder quejarse el Real Madrid si le están perjudicando? Tiene que haber igualdad de condiciones para que gane el mejor y no sólo hay un camino para ser el mejor. Ese es uno de los atractivos de este deporte, no siempre gana el favorito o se llega al triunfo de la misma manera. A veces el fútbol se gana con espíritu, con físico, con estrategia o simplemente sorprendiendo al rival pero si no juegan en igualdad de condiciones nos quitan eso.
Tampoco podemos hablar porque ya no somos señores y Mouriño y Cristiano son unos macarras que están cambiando nuestro club pero por muy elegante que se sea, a veces, uno tiene que dar un golpe en la mesa y levantar la voz. La verdad está por encima de muchos otros valores.
Los perversos medios de comunicación que nos rodean pasan por alto las trampas de Alves, Messi, Pedro o Busquets porque son grandes futbolistas. Omiten las patadas a la deportividad que dan Xavi Hernández o Pique con sus gestos o declaraciones porque están especialmente dotados con el balón y son futbolistas de la roja.
Pero igual que se puede ser buen futbolista y rubio, o buen futbolista y alto, o buen futbolista y negro, puedes ser buen futbolista y tramposo y hay que decirlo.
¿Por qué nadie llama a Busquets tramposo después de lo que le hizo a Motta? ¿Por qué nadie llama tramposo a Pedro tras su interpretación ante Arbeloa? ¿Por qué nadie llama tramposo con mayúsculas a Alves por fingir la agresión de Pepe cuando no había sido tocado?
Lo primero es hablar de eso, solucionarlo porque va a más y, después, hablamos de fútbol, de señorío y de deportividad que, por cierto, sobra en la casa blanca.
Creo que con esto se puede dar por comentado el gol anulado a Higuaín en la vuelta, la sanción al técnico portugués, la no sanción a los jugadores del Barcelona denunciados y de los planteamientos tácticos, que es lo que más me gusta, ya hablaremos en otro momento porque ahora siento asco y tengo que quitármelo antes.
Un abrazo a todos y qué vuelva el fútbol.
lunes, 25 de abril de 2011
¡¡HEMOS VUELTO!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡Hemos vuelto!!! ¡¡¡Esto es el Madrid!!! Competitividad, ambición, fútbol eléctrico y mucha alma. Un equipo con fe y respeto a su público que nunca dejar de competir por grande que sea la distancia. Esa distancia ya no es tan grande.
El Real Madrid gana 18 años después la Copa del Rey, frente al eterno rival y equipo de referencia a nivel mundial, los que parecían invencibles, el F. C. Barcelona. Aunque este título no tenga la importancia de la Liga o la Champions tiene un gran significado y mucho mérito teniendo en cuenta lo anterior.
Repasando los dos primeros duelos de esta cadena de cuatro regalos que estamos recibiendo destacaría el planteamiento ultra defensivo del Real en su campo en el choque liguero.
Adivinaba un Madrid algo más ofensivo antes del 16-A y me refería a un equipo con doble pivote. Por jugar en casa y por no descubrir todas las cartas pero Mou alineó el trivote que todos sospechábamos para los momentos más calientes.
Lo más llamativo no fue esto ni que Pepe estuviera en él (jugó en el medio en Bilbao y lo ha hecho muchas veces con su selección) sino lo retrasado de las líneas. Salvo en los primeros 10 minutos y en el arreón final, los blancos se dedicaron únicamente a defender, muy bien, pero sólo a eso. Ni siquiera eran una amenaza al contragolpe.
Controlaron y mucho al Barcelona que por lo menos a mi no me transmitió ninguna sensación de peligro pero todos, hasta los que salimos del estadio contentos hace dos sábados, teníamos la sensación de que había que hacer algo más.
A pesar de eso el balance fue positivo desde mi criterio. Se obtuvo la victoria psicológica. El rodillo blaugrana ya no era tal y el Madrid, que tuvo más ocasiones de gol en el partido, había conseguido remontar con uno menos. Partido que invitaba a la esperanza en Mestalla. Mi único objetivo como madridista aquel dia.
En la final de Copa, el gran Yosé repitió esquema pero fue más agresivo en el planteamiento y tuvo su premio.
En un precioso duelo, que lo tuvo todo, fútbol y emoción, entre los confirmados ya como mejores equipos del planeta, el Madrid volvió a presentar un trivote liderado por el convulso Pepe e incluso salió sin delantero pero las líneas estaban más adelantadas y el Real estaba más preocupado de robar que de sólo tapar. Las recuperaciones eran constantes y las salidas del Madrid trepidantes.
El tio Cris llevó peligró continuamente y los capitalinos tuvieron tres ocasiones bastante claras (CR dos veces y el gran cabezazo de nuestro improvisado mediocentro).
El mensaje era demoledor. Por fin el Madrid dominaba al Barça. ¿Se habría acabado el reinado? ¿Mouriño volvería a batir a Guardiola?
Mis sensaciones eran negativas porque aunque me satisfizo la imagen de mi equipo tenía miedo de lamentar las ocasiones perdidas después.
Así fue, el Barcelona tuvo al Real a su merced durante casi toda la segunda mitad gracias al empeño de Messi (insisto, fútbol el Barcelona ha mostrado muy poco en estos 120 minutos) y quizá en parte también al cansancio del Madrid.
Tras tres oportunidades claras del Barcelona que fueron salvadas por enésima vez por el gran Iker, Di María terminaba el tiempo reglamentario avisando con su pierna derecha de lo que podía ser la prórroga.
Tras la bonita imagen de los dos mejores equipos del mundo reunidos alrededor de sus entrenadores preparando el desenlace de uno de los mejores partidos de fútbol de los últimos años, se reanudó el juego y los de Castellana recuperaron su tono de la primera parte.
De nuevo Cristiano llevó peligro por los dos lados en dos fulminantes contras y en la primera jugada elaborada del Madrid llegó el golazo que decidió la final. Marcelo y Di María hicieron una pared perfecta a la espalda de Alves (no es fácil) y el fideo, inteligentemente, probó con un centro lejano de primeras aprovechando los escasos centímetros que tenía (que había ganado) respecto a uno de los jugadores más antideportivos de nuestra liga.
Aunque no es su especialidad, el centro fue absolutamente perfecto. En altura y en fuerza y nuestra estrella se elevó sobre Adriano para culminar con la testa el duro trabajo de todo un equipo, todo un club.
El Barcelona no se repuso e incluso el bando vikingo tuvo una más tras autopase de Manolito que terminó en remate del de siempre.
Gran victoria, justa, que lo cambia todo. Creo que ya serán pocos los que piensen que es un enfrentamiento desigual, los que crean que no podemos. Se acabó la tiranía azulgrana.
No significa que el ciclo de los de Pep haya terminado o que el Madrid sea mejor pero si que después de más de dos años hemos demostrado que podemos competir con ellos y ganarles. Es un mensaje al Barcelona y a toda Europa, además de una guía para muchos otros equipos.
Para la batalla del miércoles tenemos novedades. El payaso de Guardiola (se ha ganado el calificativo) ha traicionado su discurso de perfección para dar paso a los llantos por un lado y a las manipulaciones por otro. No lo acepto ni como táctica porque no soporto la mentira y la incoherencia (por eso se llama “La verdad” este blog).
No sé si será por miedo o por estrategia, apuesto por lo segundo, pero me parece igualmente triste que ahora hable de las bajas (sólo un titular, Abidal, que yo sepa), del césped o que intente reafirmar el mérito de sus ocho puntos ante un supuesto todopoderoso Real Madrid (nadie nos ha puesto en el trono salvo él).
Ridículo que tome prestado de la prensa catalana el debate de propuestas: ellos hacen cosas y nosotros defendemos cosas. Ridículo porque no sólo existe una manera de jugar al fútbol, ni siquiera de jugar bien.
Pero lo más patético ha sido su alusión al precio del banquillo del Madrid después de restregarnos su cantera durante meses, de haber tirado el dinero con Chigrinsky o Ibra y sabiendo que su presupuesto es prácticamente igual al nuestro y las referencias, que son presiones, a los árbitros (de los que siempre ha dicho que no hablaba).
Calificar como exceso de vista el acierto del línea anulando el gol de Pedro en la final del 20 me parece inadmisible y criticar la designación de un árbitro portugués para el partido de ida me parece obsceno.
Que recuerde el gol de Milito en fuera de juego, también con árbitro luso, el año pasado obviando el error en la expulsión de Motta en el minuto 29 de la vuelta contra el Inter es indecente pero que lo haga él que estuvo presente hace dos años en el robo más grande de la historia del deporte perpetrado a su favor por un colegiado noruego es incalificable.
Me preocupa que el árbitro se vea influido, la verdad. En el aspecto psicológico su intento será vano porque salvo alterar a algún fanático como yo no creo que consiga nada en el vestuario del Bernabéu.
Para terminar, mantengo mi pronóstico para la eliminatoria de Champions aunque ahora tengo más esperanzas y auguro algún cambio en lo futbolístico.
Los madrileños saldrán con el mismo sistema pero quizá vuelvan a jugar con delantero centro viendo la actuación de Benzema y Pipa en el set jugado en Valencia hace dos dias. Buscaremos una victoria en casa sin importar el tanteo para defender esa ventaja por exigua que sea en el Camp Nou.
Los de Pep también harán algo parecido a lo ya visto. Tendrán que improvisar con Keita o Alves en el lateral izquierdo (si fuera el brasileño podría jugar Mascherano en la derecha) pero el resto debería ser igual salvo su ritmo. Seguramente habrá menos toques en cada ataque, jugadas más rápidas con menos pases para llegar al área, además de unos cuantos balones largos en diagonal buscando a los extremos desde la defensa. No pueden permitirse seguir jugando tan despacio porque el Madrid tiene controlado ese tempo.
Esperando equivocarme en mi pronóstico sobre el finalista y disfrutando, en cualquier caso, del crecimiento de un equipo que será el mejor tarde o temprano y del espectáculo del fútbol, se despide vuestro amigo.
Un abrazo fuerte y ¡qué viva el este deporte!
¡¡¡Hemos vuelto!!! ¡¡¡Esto es el Madrid!!! Competitividad, ambición, fútbol eléctrico y mucha alma. Un equipo con fe y respeto a su público que nunca dejar de competir por grande que sea la distancia. Esa distancia ya no es tan grande.
El Real Madrid gana 18 años después la Copa del Rey, frente al eterno rival y equipo de referencia a nivel mundial, los que parecían invencibles, el F. C. Barcelona. Aunque este título no tenga la importancia de la Liga o la Champions tiene un gran significado y mucho mérito teniendo en cuenta lo anterior.
Repasando los dos primeros duelos de esta cadena de cuatro regalos que estamos recibiendo destacaría el planteamiento ultra defensivo del Real en su campo en el choque liguero.
Adivinaba un Madrid algo más ofensivo antes del 16-A y me refería a un equipo con doble pivote. Por jugar en casa y por no descubrir todas las cartas pero Mou alineó el trivote que todos sospechábamos para los momentos más calientes.
Lo más llamativo no fue esto ni que Pepe estuviera en él (jugó en el medio en Bilbao y lo ha hecho muchas veces con su selección) sino lo retrasado de las líneas. Salvo en los primeros 10 minutos y en el arreón final, los blancos se dedicaron únicamente a defender, muy bien, pero sólo a eso. Ni siquiera eran una amenaza al contragolpe.
Controlaron y mucho al Barcelona que por lo menos a mi no me transmitió ninguna sensación de peligro pero todos, hasta los que salimos del estadio contentos hace dos sábados, teníamos la sensación de que había que hacer algo más.
A pesar de eso el balance fue positivo desde mi criterio. Se obtuvo la victoria psicológica. El rodillo blaugrana ya no era tal y el Madrid, que tuvo más ocasiones de gol en el partido, había conseguido remontar con uno menos. Partido que invitaba a la esperanza en Mestalla. Mi único objetivo como madridista aquel dia.
En la final de Copa, el gran Yosé repitió esquema pero fue más agresivo en el planteamiento y tuvo su premio.
En un precioso duelo, que lo tuvo todo, fútbol y emoción, entre los confirmados ya como mejores equipos del planeta, el Madrid volvió a presentar un trivote liderado por el convulso Pepe e incluso salió sin delantero pero las líneas estaban más adelantadas y el Real estaba más preocupado de robar que de sólo tapar. Las recuperaciones eran constantes y las salidas del Madrid trepidantes.
El tio Cris llevó peligró continuamente y los capitalinos tuvieron tres ocasiones bastante claras (CR dos veces y el gran cabezazo de nuestro improvisado mediocentro).
El mensaje era demoledor. Por fin el Madrid dominaba al Barça. ¿Se habría acabado el reinado? ¿Mouriño volvería a batir a Guardiola?
Mis sensaciones eran negativas porque aunque me satisfizo la imagen de mi equipo tenía miedo de lamentar las ocasiones perdidas después.
Así fue, el Barcelona tuvo al Real a su merced durante casi toda la segunda mitad gracias al empeño de Messi (insisto, fútbol el Barcelona ha mostrado muy poco en estos 120 minutos) y quizá en parte también al cansancio del Madrid.
Tras tres oportunidades claras del Barcelona que fueron salvadas por enésima vez por el gran Iker, Di María terminaba el tiempo reglamentario avisando con su pierna derecha de lo que podía ser la prórroga.
Tras la bonita imagen de los dos mejores equipos del mundo reunidos alrededor de sus entrenadores preparando el desenlace de uno de los mejores partidos de fútbol de los últimos años, se reanudó el juego y los de Castellana recuperaron su tono de la primera parte.
De nuevo Cristiano llevó peligro por los dos lados en dos fulminantes contras y en la primera jugada elaborada del Madrid llegó el golazo que decidió la final. Marcelo y Di María hicieron una pared perfecta a la espalda de Alves (no es fácil) y el fideo, inteligentemente, probó con un centro lejano de primeras aprovechando los escasos centímetros que tenía (que había ganado) respecto a uno de los jugadores más antideportivos de nuestra liga.
Aunque no es su especialidad, el centro fue absolutamente perfecto. En altura y en fuerza y nuestra estrella se elevó sobre Adriano para culminar con la testa el duro trabajo de todo un equipo, todo un club.
El Barcelona no se repuso e incluso el bando vikingo tuvo una más tras autopase de Manolito que terminó en remate del de siempre.
Gran victoria, justa, que lo cambia todo. Creo que ya serán pocos los que piensen que es un enfrentamiento desigual, los que crean que no podemos. Se acabó la tiranía azulgrana.
No significa que el ciclo de los de Pep haya terminado o que el Madrid sea mejor pero si que después de más de dos años hemos demostrado que podemos competir con ellos y ganarles. Es un mensaje al Barcelona y a toda Europa, además de una guía para muchos otros equipos.
Para la batalla del miércoles tenemos novedades. El payaso de Guardiola (se ha ganado el calificativo) ha traicionado su discurso de perfección para dar paso a los llantos por un lado y a las manipulaciones por otro. No lo acepto ni como táctica porque no soporto la mentira y la incoherencia (por eso se llama “La verdad” este blog).
No sé si será por miedo o por estrategia, apuesto por lo segundo, pero me parece igualmente triste que ahora hable de las bajas (sólo un titular, Abidal, que yo sepa), del césped o que intente reafirmar el mérito de sus ocho puntos ante un supuesto todopoderoso Real Madrid (nadie nos ha puesto en el trono salvo él).
Ridículo que tome prestado de la prensa catalana el debate de propuestas: ellos hacen cosas y nosotros defendemos cosas. Ridículo porque no sólo existe una manera de jugar al fútbol, ni siquiera de jugar bien.
Pero lo más patético ha sido su alusión al precio del banquillo del Madrid después de restregarnos su cantera durante meses, de haber tirado el dinero con Chigrinsky o Ibra y sabiendo que su presupuesto es prácticamente igual al nuestro y las referencias, que son presiones, a los árbitros (de los que siempre ha dicho que no hablaba).
Calificar como exceso de vista el acierto del línea anulando el gol de Pedro en la final del 20 me parece inadmisible y criticar la designación de un árbitro portugués para el partido de ida me parece obsceno.
Que recuerde el gol de Milito en fuera de juego, también con árbitro luso, el año pasado obviando el error en la expulsión de Motta en el minuto 29 de la vuelta contra el Inter es indecente pero que lo haga él que estuvo presente hace dos años en el robo más grande de la historia del deporte perpetrado a su favor por un colegiado noruego es incalificable.
Me preocupa que el árbitro se vea influido, la verdad. En el aspecto psicológico su intento será vano porque salvo alterar a algún fanático como yo no creo que consiga nada en el vestuario del Bernabéu.
Para terminar, mantengo mi pronóstico para la eliminatoria de Champions aunque ahora tengo más esperanzas y auguro algún cambio en lo futbolístico.
Los madrileños saldrán con el mismo sistema pero quizá vuelvan a jugar con delantero centro viendo la actuación de Benzema y Pipa en el set jugado en Valencia hace dos dias. Buscaremos una victoria en casa sin importar el tanteo para defender esa ventaja por exigua que sea en el Camp Nou.
Los de Pep también harán algo parecido a lo ya visto. Tendrán que improvisar con Keita o Alves en el lateral izquierdo (si fuera el brasileño podría jugar Mascherano en la derecha) pero el resto debería ser igual salvo su ritmo. Seguramente habrá menos toques en cada ataque, jugadas más rápidas con menos pases para llegar al área, además de unos cuantos balones largos en diagonal buscando a los extremos desde la defensa. No pueden permitirse seguir jugando tan despacio porque el Madrid tiene controlado ese tempo.
Esperando equivocarme en mi pronóstico sobre el finalista y disfrutando, en cualquier caso, del crecimiento de un equipo que será el mejor tarde o temprano y del espectáculo del fútbol, se despide vuestro amigo.
Un abrazo fuerte y ¡qué viva el este deporte!
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