Inmejorables noches,
recupero parte del título del 31 de Enero porque se ha contestado la pregunta que introducía la entrada de aquel día: ¿resurrección o espejismo?
Ese día el Real Madrid venía de empatar a dos en el Camp Nou tras remontar y jugar un gran partido dominando al rival otrora intocable. Lo hacía después de una actuación ridícula en el Bernabéu, en el partido de ida contra el mismo oponente.
La derrota en el primer partido de esos cuartos de Copa produjo una decepción y un desánimo similares a los que sentí tras ver la ida de la semifinal de Champions ante el Bayern.
En Munich no se jugó tan mal, no se quedó en evidencia pero se volvió a repetir un partido mediocre como el de Vallecas, la visita al Betis, los empates ante Málaga y Villarreal o las tablas sin goles contra los de Emery. Demasiados sustos en tan poco tiempo minan la confianza cuando llega el momento clave de la temporada.
Pero este sábado el Madrid resucitó de nuevo… y ya van dos veces. Y esta ocasión es más importante y distinta.
Es más importante porque decide un título y es distinta porque el Madrid tenía otras opciones y eligió la correcta.
En Enero el Real había perdido en casa y por lo menos por la honrilla tenía que salir a por el partido mientras que el Barcelona defendía una ventaja casi definitiva lo que rebajaba su tensión.
En este asalto al trono de Pep, Xavi y demás antimadridistas, el Barcelona tenía más presión que en la Copa, pero menos que los del amo Mou, y más tensión, más motivación. La posibilidad de quedar a un punto, dejar el gol average a favor y destrozar anímicamente al Real.
Para los nuestros era distinto porque en este duelo se podía ir a empatar. Nuestro Míster podía salir a defender, y sabemos que le gusta, pero no lo hizo, no lo hicimos.
Los representados por Karanka salieron con el bloque alto y se hicieron con el dominio en el primer cuarto de hora. Nos encontramos con un gol rocambolesco pero merecido que nos permitía amortizar esa superioridad inicial.
Con el gol de Khedira los de blanco pasaron al bloque bajo y los aficionados a viejos fantasmas pero los últimos minutos de la primera parte, más agresivos, daban que pensar.
Pensar en que quizá habíamos estado dosificándonos y que el partido iba a ser completo, redondo. Como había empezado.
Pep, recurrió a Alexis viendo que su equipo estaba lento y previsible (una vez más). El chileno volvió a castigar a los de Planeta Floren. Siempre peligroso, empató un partido que estaba controlado para el líder hasta ese momento.
Pero el también rocambolesco empate volvió a nacer de la Messi-dependencia. El de la colonia ha querido dar una vuelta de tuerca más esta temporada. Tras tres años de éxitos ha querido inventar algo nuevo (en realidad no lo es tanto), adelantó a la rata y colocó a Cesc de falso delantero para poblar, aún más, el centro del campo. A mi personalmente me gusta menos que lo de antes pero tampoco es muy cuestionable porque sus jugadores pueden todavía levantar dos trofeos.
Volviendo al gran choque, no dio tiempo a ponerse nervioso tras la igualada porque un maduro y mejorado CR aprovechó un magistral pase de Özil para encumbrarse a él y al madridismo en nuestro lugar natural: el triunfo.
En los últimos minutos el Madrid siguió controlando con algún cambio acertado como el del pirata (extraño que no juegue más minutos) y consiguió mucho más de lo que hacía falta pero si exactamente lo que necesitaba.
Necesitaba demostrar que sus ganas de ganar superan el cansancio y la inexperiencia. Necesitaba convencer a unos y confirmarnos a otros que puede mandar con los azulgranas delante. Necesitaba una inyección de moral para acometer la remontada el miércoles de una eliminatoria que vi perdida (para mi perder es un pésimo resultado fuera de casa aunque marques) y de la que tengo grandes expectativas ahora.
Sobre técnicos: excelente Yosé, todos sus jugadores estaban metidos y salvo el fideo todos estuvieron bien. Planteó bien el encuentro y manejó bien los tiempos aunque quizá el primer cambio llegó un poco tarde (el Barça ya avisaba antes del gol). Suspenso a Guardiola pero sin estar muy lejos del aprobado. Se le ha criticado mucho pero la osadía de sacar a Tello fue aplaudida en otras ocasiones, la ya mencionada acumulación de peloteros sin referencia arriba y la también citada conversión de Alves en extremo funcionó en el pasado y ante el mismo rival, por lo que muchos de los comentarios creo que son oportunistas. Quizá lo peor es que el Barcelona no tuvo capacidad para cambiar el ritmo, ni este sábado, ni últimamente. Los rivales empiezan a conocer la lección y a perder el miedo.
Ahora sin tiempo para saborear este éxito llega la Champions y los madridistas, que nunca podemos evitar pensar en el siguiente reto, queremos nuestro título, nuestra Copa de Europa. El partido será duro. Será difícil que los teutones no marquen (¿cuántas veces ha dejado el Madrid la puerta a cero en lo que llevamos de 2012?) y será difícil marcar y ser paciente contra un ordenado y convencido Bayern.
Para los vigentes campeones también puede complicarse. La semana pasada veía imposible que el Chelsea marcase jugando como en la ida y también complicado que no encajase ninguno pero después del golpe recibido en la competición doméstica todo es más real para los londinenses.
Mi pronóstico: por una vez no voy a pronunciarme, o no completamente. El corazón me dice que habrá clásico el 19 de Mayo, la cabeza también después del 21-A pero mi intuición me susurra que habrá alguna sorpresa…
Hoy, como aquel cierre de Enero, subo al carro a mi gran ídolo Rafa porque también ese día me planteaba la misma pregunta sobre él. Sus síntomas de recuperación en la final de Australia eran más que evidentes y siempre es un error enterrar a Nadal.
El espejo de casi todos los españoles tumbó al que parecía imbatible y rompió un nuevo récord. La fe de este gran madridista es inquebrantable e inspiradora.
El artículo de Enero ha resultado premonitorio porque dos referentes han demostrado la belleza del deporte y como la cabeza y la voluntad pueden superar casi cualquier obstáculo.
Nos quedan todavía grandes semanas de fútbol, con el título en las islas británicas también en juego. Aprovechemos y que haya suerte… y buenos árbitros.
Un abrazo a todos.
lunes, 23 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
ANSIEDAD
Buenas noches “freaks” del fútbol,
tras nuestra discusión sobre el equipo de todos, la actualidad me obliga a volver al duopolio interminable, a donde empieza y acaba todo en el mundo futbolístico de nuestros días.
Ansiedad es lo que sentimos ayer los seguidores del Real Madrid. Y sus jugadores. Y sus técnicos. Y seguramente sus directivos.
Es lo que todo el Madrid y su entorno lleva sintiendo en las últimas semanas.
Ansiedad porque la liga se complica y antiguos fantasmas reaparecen.
En el Real ya no nos salen bien las cuentas y volvemos a mirar a los árbitros después de que pareciera que esta temporada estaban beneficiándonos.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creo que tiene un origen futbolístico o deportivo. La apisonadora blanca dejó de serlo después de Navidades. Errores a balón parado, bajón físico de Xabi, irregularidad en el juego…
Hubo un pequeño repunte con y tras el partido de vuelta de copa contra el enemigo irreconciliable, coincidiendo con el mejor Özil, pero volvimos a las andadas y los pinchazos han llegado.
Desde mi punto de vista el equipo ha perdido forma física y sin ella somos más lentos y previsibles en ataque y nos partimos en defensa, somos más “largos”.
Contra los de Emery me gustó la salida: presión, robos en campo contrario y control del rival pero no amortizamos ese dominio porque desde el principio estábamos separados.
Xabi y Sami no se incorporaban. Marcelo y Arbeloa tampoco, los cuatro estaban lejos del área y nuestros atacantes estaban solos. Mucho talento aislado contra una defensa ordenada, concentrada y poblada.
En los últimos minutos de la primera mitad ya empezó a cambiar la situación. El trivote de los “che”, con la ayuda de Feghouli, comenzó a mantener el balón y los de Mou a recuperarlo en la frontal del área de Casillas.
El árbitro pitó, los 22 futbolistas se fueron al vestuario y ahí empezó la ansiedad.
El Madrid salió con una intensidad malentendida. Traducida en precipitación, nervios y crispación.
Las ocasiones madridistas llegaban porque Marcelo empezó a atacar a tumba abierta y salió del campo un pivote destructivo por un mediapunta pero se abrieron los espacios también para el Valencia e Iker tuvo que salvar un mano a mano y Albiol sufrió aguantando los amagos de Pablo Hernández.
Los blancos seguían recuperando en su área y el partido era un correcalles en el que los de la Castellana tenían mucho peligro pero habían perdido la cabeza.
No se debe jugar el inicio de la segunda parte como si fuera el descuento simplemente porque no es necesario y porque cada punto cuenta.
Me duele decirlo pero los que defienden mis colores están nerviosos, desquiciados (como ya estuvieron en el Madrigal).
Lo más grave no es que lo estén los jugadores, la mayoría jóvenes y relativamente inexpertos, sino que los técnicos también lo están.
Yosé está manejando mal la situación. Siempre me ha gustado que sea tan directo y tan políticamente incorrecto pero ahora está perjudicando mucho.
Sabéis que soy defensor de la existencia del Villarato y detractor del “buenismo”. Creo que hay gente mala, conspiraciones, corruptelas y, por tanto, creo que pueden estar atracándonos, de hecho, creo que lo están haciendo pero para batir ese obstáculo adicional el equipo necesita más tranquilidad, más seguridad en ellos mismos, más fe y liderazgo.
Liderazgo en el campo y fuera de él.
La plantilla del Madrid es bastante joven, no sé si tienen mucha experiencia defendiendo ventajas y la teoría de la conspiración arbitral no les ayuda. Esa irritación aumenta su precipitación, su urgencia y resta confianza, disminuye su fe en el triunfo porque ven un muro insalvable.
Mouriño no ayuda situando públicamente al Barcelona en la final de la Copa de Europa, no ayuda no compareciendo después del empate en el Bernabéu. Alimenta la ira de sus jugadores hacia los hombres del silbato y les acerca a pensar que todo su trabajo no servirá de nada porque el campeón ya está elegido.
Hay que hacerse respetar y quizá convenga que algún directivo de un golpe en la mesa de cuando en cuando pero los que están en el vestuario deben concentrarse en el fútbol.
Los veteranos y capitanes tienen que liderar, los entrenadores tienen que liderar también. Hasta el punto en que todos no tengan ninguna duda de que ganarán todos los puntos, todos, porque lo pueden hacer si recuperan su mejor versión.
A partir de ahora todos los partidos serán una final aunque suene a tópico. Es decir, ahora cualquiera diría que el Barça se lo va a llevar todo pero el Madrid puede ir reconstruyendo su autoestima en cada partido (o no… ) a la vez que suma puntos y los resultados en una competición pueden alimentar la euforia o la depresión en la otra.
La primera prueba de fuego, es el próximo miércoles en el derbi.
Atendiendo a cuestiones futbolísticas únicamente diría que el Madrid perderá con el Bayern y no llegará a la final de Munich pero que ganará la liga. Sin embargo, cuando entran las emociones todo puede cambiar en cada choque.
Estamos ante el final de temporada más emocionante de los últimos tiempos. Disfrutémoslo y tengamos el Lexatin a mano.
Buenas noches amigos y qué viva el fútbol.
tras nuestra discusión sobre el equipo de todos, la actualidad me obliga a volver al duopolio interminable, a donde empieza y acaba todo en el mundo futbolístico de nuestros días.
Ansiedad es lo que sentimos ayer los seguidores del Real Madrid. Y sus jugadores. Y sus técnicos. Y seguramente sus directivos.
Es lo que todo el Madrid y su entorno lleva sintiendo en las últimas semanas.
Ansiedad porque la liga se complica y antiguos fantasmas reaparecen.
En el Real ya no nos salen bien las cuentas y volvemos a mirar a los árbitros después de que pareciera que esta temporada estaban beneficiándonos.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creo que tiene un origen futbolístico o deportivo. La apisonadora blanca dejó de serlo después de Navidades. Errores a balón parado, bajón físico de Xabi, irregularidad en el juego…
Hubo un pequeño repunte con y tras el partido de vuelta de copa contra el enemigo irreconciliable, coincidiendo con el mejor Özil, pero volvimos a las andadas y los pinchazos han llegado.
Desde mi punto de vista el equipo ha perdido forma física y sin ella somos más lentos y previsibles en ataque y nos partimos en defensa, somos más “largos”.
Contra los de Emery me gustó la salida: presión, robos en campo contrario y control del rival pero no amortizamos ese dominio porque desde el principio estábamos separados.
Xabi y Sami no se incorporaban. Marcelo y Arbeloa tampoco, los cuatro estaban lejos del área y nuestros atacantes estaban solos. Mucho talento aislado contra una defensa ordenada, concentrada y poblada.
En los últimos minutos de la primera mitad ya empezó a cambiar la situación. El trivote de los “che”, con la ayuda de Feghouli, comenzó a mantener el balón y los de Mou a recuperarlo en la frontal del área de Casillas.
El árbitro pitó, los 22 futbolistas se fueron al vestuario y ahí empezó la ansiedad.
El Madrid salió con una intensidad malentendida. Traducida en precipitación, nervios y crispación.
Las ocasiones madridistas llegaban porque Marcelo empezó a atacar a tumba abierta y salió del campo un pivote destructivo por un mediapunta pero se abrieron los espacios también para el Valencia e Iker tuvo que salvar un mano a mano y Albiol sufrió aguantando los amagos de Pablo Hernández.
Los blancos seguían recuperando en su área y el partido era un correcalles en el que los de la Castellana tenían mucho peligro pero habían perdido la cabeza.
No se debe jugar el inicio de la segunda parte como si fuera el descuento simplemente porque no es necesario y porque cada punto cuenta.
Me duele decirlo pero los que defienden mis colores están nerviosos, desquiciados (como ya estuvieron en el Madrigal).
Lo más grave no es que lo estén los jugadores, la mayoría jóvenes y relativamente inexpertos, sino que los técnicos también lo están.
Yosé está manejando mal la situación. Siempre me ha gustado que sea tan directo y tan políticamente incorrecto pero ahora está perjudicando mucho.
Sabéis que soy defensor de la existencia del Villarato y detractor del “buenismo”. Creo que hay gente mala, conspiraciones, corruptelas y, por tanto, creo que pueden estar atracándonos, de hecho, creo que lo están haciendo pero para batir ese obstáculo adicional el equipo necesita más tranquilidad, más seguridad en ellos mismos, más fe y liderazgo.
Liderazgo en el campo y fuera de él.
La plantilla del Madrid es bastante joven, no sé si tienen mucha experiencia defendiendo ventajas y la teoría de la conspiración arbitral no les ayuda. Esa irritación aumenta su precipitación, su urgencia y resta confianza, disminuye su fe en el triunfo porque ven un muro insalvable.
Mouriño no ayuda situando públicamente al Barcelona en la final de la Copa de Europa, no ayuda no compareciendo después del empate en el Bernabéu. Alimenta la ira de sus jugadores hacia los hombres del silbato y les acerca a pensar que todo su trabajo no servirá de nada porque el campeón ya está elegido.
Hay que hacerse respetar y quizá convenga que algún directivo de un golpe en la mesa de cuando en cuando pero los que están en el vestuario deben concentrarse en el fútbol.
Los veteranos y capitanes tienen que liderar, los entrenadores tienen que liderar también. Hasta el punto en que todos no tengan ninguna duda de que ganarán todos los puntos, todos, porque lo pueden hacer si recuperan su mejor versión.
A partir de ahora todos los partidos serán una final aunque suene a tópico. Es decir, ahora cualquiera diría que el Barça se lo va a llevar todo pero el Madrid puede ir reconstruyendo su autoestima en cada partido (o no… ) a la vez que suma puntos y los resultados en una competición pueden alimentar la euforia o la depresión en la otra.
La primera prueba de fuego, es el próximo miércoles en el derbi.
Atendiendo a cuestiones futbolísticas únicamente diría que el Madrid perderá con el Bayern y no llegará a la final de Munich pero que ganará la liga. Sin embargo, cuando entran las emociones todo puede cambiar en cada choque.
Estamos ante el final de temporada más emocionante de los últimos tiempos. Disfrutémoslo y tengamos el Lexatin a mano.
Buenas noches amigos y qué viva el fútbol.
lunes, 19 de marzo de 2012
CUESTIÓN DE ESTADO
Hola a todos los amantes del balompié,
tras mi descanso y búsqueda de temas más allá del duopolio Madrid-Barcelona ayer tuve la tentación de escribir sobre la vergüenza e indignación que sufrí en el templo blanco. Hablar de la desidia de un equipo partido tácticamente y vago anímicamente que se dejó dos puntos donde no había que hacerlo.
Pero sobre todo explicar porque mis esperanzas de ganar la Champions han desaparecido casi completamente tras ver que el Madrid sólo ha hecho, desde mi punto de vista, tres partidos brillantes (Pizjuan y visita del Español en Liga y vuelta ante el Barça en Copa) desde principios de noviembre. ¡Más de cuatro meses! Preocupante irregularidad (y muchísimos problemas a balón parado).
Pero me voy a mantener firme en mi intención de dejar mi madridismo a un lado y aplazando el efecto revulsivo del Cholo (que ya es menos… ) o la histórica victoria del Bilbao ante los Red Devils, quiero poner sobre la mesa un asunto del que se lleva hablando toda la temporada pero que tomó mucha más fuerza tras el anuncio de la última convocatoria de Vicente del Bosque: ¿quiénes serán los nueves de España?
Como en la dicotomía Pipa – Karim, en la roja ha habido siempre otra, Villa – Torres pero ahora se ha complicado el debate porque hay nuevos actores que entraron en escena.
Fernando Llorente ya estaba en nuestro primer trono mundial, era un buen secundario, un gran especialista pero ahora contempla la decadencia de los goleadores más antiguos desde su liderazgo en el equipo de moda. El Rey León quiere su trono también en la campeona del mundo.
La cantera del Madrid, fructífera para casi todos menos para los de la Castellana, aporta dos nombres a la discusión. Soldado y Negredo llevan años, a pesar de su juventud, demostrando su solvencia y regularidad goleando en equipos menores y últimamente en equipos con aspiraciones europeas.
Cinco hombres, tres puestos y varias maneras de enfocarlo.
Elijamos para empezar, por ejemplo, la tesis de que tienen que ir los que están más en forma. Si fuera así, no habría muchas dudas: Sodado, Llorente y Negredo. ¿O si las habría?
Soldado, de 26 años, lleva 15 goles en esta liga, 73 goles en liga en seis temporadas a pesar de estar una en blanco en el Real en la que jugó sólo cinco partidos. Grandes números y gran momento, viene de un hat trick en la catedral.
Llorente, 27 años recién cumplidos, 14 goles ligueros esta temporada, 77 goles en ocho ligas pero 70 en las últimas cinco, cuando empezó a consolidarse en el Athletic con 22 años.
Pero ¿Negredo? También de 26 años, tiene una muy buena trayectoria en el Almería y el Sevilla, con 63 goles en cuatro ligas BBVA, superando los 10 en todas y cada una de ellas pero este curso lleva seis dianas y ya sólo faltan 10 jornadas…
Si fuéramos estrictos con los estados de forma, el tiburón de Vallecas se quedaría fuera y quizá merecería más ir el otro vallecano, el de adopción, Michu, el delantero revelación de esta temporada con 13 tantos en el vecino más humilde de la capital.
El criterio para elegir nuestro tridente podrían ser los galones, la experiencia. Cuántos títulos han ganado, cuántos partidos internacionales tienen, cuántas veces han oído el himno de la Champions y si han estado en los anteriores logros de nuestro combinado.
Entonces los elegidos serían Villa, Torres y Llorente.
Villa ha sido pichichi en Eurocopa y Mundial, campeón de Europa con el Barcelona, inagotable goleador durante años y según sus médicos, disponible desde mediados de Abril.
“The Kid” tiene una de las estadísticas más sorprendentes y negativas de la historia para un delantero desde que fichó por el Chelsea pero antes fue el ídolo de Anfield tumbando al Arsenal o al Inter en Copa de Europa y se comió a Lahm en la gran final de la Euro 2008.
Llorente, es el más experto de los más jóvenes. Ha jugado más veces con la selección, es uno de nuestros campeones del mundo y ya ha asaltado el teatro de los sueños.
Pero podría haber una tercera forma de verlo. Elegir a los tres evaluándoles en relación con los otros dos y con el resto de la plantilla, es decir, por sus características y la complementariedad de las mismas más que únicamente por su rendimiento individual.
En ese caso, Llorente aportaría juego de espaldas a portería, Soldado movilidad, Villa desmarque y disparo, Torres potencia y peligro a la contra y Negredo disparo lejano y remate.
¿Y cuál sería la mejor combinación? Quizá Villa porque ya sabe lo que es jugar combinando con nuestros pequeños jugones día a día y es un peligro constante con su disparo desde fuera del área, Llorente por su juego de espaldas a portería que supone un recurso para momentos puntuales de partido y Soldado porque aunque su movilidad coincide con la de Villa, es algo más rápido, remata con las dos piernas, con la cabeza, ¡lo remata todo!
Para el juego español vale más la movilidad del artillero del Valencia que el recorrido del antiguo héroe colchonero o la corpulencia y fortaleza del ariete hispalense.
Pero como sabéis, España es un país en el que todos somos seleccionadores nacionales y no seguimos un frío análisis a la hora de escoger a nuestros favoritos.
Yo tampoco lo hago, o mezclo varios de estos criterios, y mi trío de goleadores sería el siguiente: Roberto Soldado, por su movilidad, su hambre de gol y sus méritos ésta y anteriores temporadas. Titular salvo resurrección de mi rubio predilecto en las últimas jornadas de la Premier (y la Champions… ).
Fernando Torres, porque si valoro la experiencia y porque mi influencia baloncestística me hace creer en los jugadores franquicia, los líderes, y “the Kid” lo es. No me gustaría prescindir de la determinación que he visto en su cara y en su juego en grandes citas en el pasado.
Fernando Llorente, bueno técnicamente, con gol y un maravilloso recurso, diferenciador, que puede desatascar partidos complicados como ya vimos en los octavos ante los de CR7 en Suráfrica.
Negredo no creo que aporte nada que no puedan aportar los otros y convocar a Villa me parecería una irresponsabilidad después de una lesión tan grave y tan larga.
Podremos seguir debatiendo unos meses más y defender nuestras pasiones “villistas” o “torristas” pero al final Krusty decidirá solo y no descartéis que directamente no juegue con ningún delantero en el once e incluso acabe convocando sólo a dos entre los 23 finales…
Con éstas y muchas otras dudas me despido hasta el próximo capítulo.
Un abrazo a todos y ¡qué viva el fútbol!
tras mi descanso y búsqueda de temas más allá del duopolio Madrid-Barcelona ayer tuve la tentación de escribir sobre la vergüenza e indignación que sufrí en el templo blanco. Hablar de la desidia de un equipo partido tácticamente y vago anímicamente que se dejó dos puntos donde no había que hacerlo.
Pero sobre todo explicar porque mis esperanzas de ganar la Champions han desaparecido casi completamente tras ver que el Madrid sólo ha hecho, desde mi punto de vista, tres partidos brillantes (Pizjuan y visita del Español en Liga y vuelta ante el Barça en Copa) desde principios de noviembre. ¡Más de cuatro meses! Preocupante irregularidad (y muchísimos problemas a balón parado).
Pero me voy a mantener firme en mi intención de dejar mi madridismo a un lado y aplazando el efecto revulsivo del Cholo (que ya es menos… ) o la histórica victoria del Bilbao ante los Red Devils, quiero poner sobre la mesa un asunto del que se lleva hablando toda la temporada pero que tomó mucha más fuerza tras el anuncio de la última convocatoria de Vicente del Bosque: ¿quiénes serán los nueves de España?
Como en la dicotomía Pipa – Karim, en la roja ha habido siempre otra, Villa – Torres pero ahora se ha complicado el debate porque hay nuevos actores que entraron en escena.
Fernando Llorente ya estaba en nuestro primer trono mundial, era un buen secundario, un gran especialista pero ahora contempla la decadencia de los goleadores más antiguos desde su liderazgo en el equipo de moda. El Rey León quiere su trono también en la campeona del mundo.
La cantera del Madrid, fructífera para casi todos menos para los de la Castellana, aporta dos nombres a la discusión. Soldado y Negredo llevan años, a pesar de su juventud, demostrando su solvencia y regularidad goleando en equipos menores y últimamente en equipos con aspiraciones europeas.
Cinco hombres, tres puestos y varias maneras de enfocarlo.
Elijamos para empezar, por ejemplo, la tesis de que tienen que ir los que están más en forma. Si fuera así, no habría muchas dudas: Sodado, Llorente y Negredo. ¿O si las habría?
Soldado, de 26 años, lleva 15 goles en esta liga, 73 goles en liga en seis temporadas a pesar de estar una en blanco en el Real en la que jugó sólo cinco partidos. Grandes números y gran momento, viene de un hat trick en la catedral.
Llorente, 27 años recién cumplidos, 14 goles ligueros esta temporada, 77 goles en ocho ligas pero 70 en las últimas cinco, cuando empezó a consolidarse en el Athletic con 22 años.
Pero ¿Negredo? También de 26 años, tiene una muy buena trayectoria en el Almería y el Sevilla, con 63 goles en cuatro ligas BBVA, superando los 10 en todas y cada una de ellas pero este curso lleva seis dianas y ya sólo faltan 10 jornadas…
Si fuéramos estrictos con los estados de forma, el tiburón de Vallecas se quedaría fuera y quizá merecería más ir el otro vallecano, el de adopción, Michu, el delantero revelación de esta temporada con 13 tantos en el vecino más humilde de la capital.
El criterio para elegir nuestro tridente podrían ser los galones, la experiencia. Cuántos títulos han ganado, cuántos partidos internacionales tienen, cuántas veces han oído el himno de la Champions y si han estado en los anteriores logros de nuestro combinado.
Entonces los elegidos serían Villa, Torres y Llorente.
Villa ha sido pichichi en Eurocopa y Mundial, campeón de Europa con el Barcelona, inagotable goleador durante años y según sus médicos, disponible desde mediados de Abril.
“The Kid” tiene una de las estadísticas más sorprendentes y negativas de la historia para un delantero desde que fichó por el Chelsea pero antes fue el ídolo de Anfield tumbando al Arsenal o al Inter en Copa de Europa y se comió a Lahm en la gran final de la Euro 2008.
Llorente, es el más experto de los más jóvenes. Ha jugado más veces con la selección, es uno de nuestros campeones del mundo y ya ha asaltado el teatro de los sueños.
Pero podría haber una tercera forma de verlo. Elegir a los tres evaluándoles en relación con los otros dos y con el resto de la plantilla, es decir, por sus características y la complementariedad de las mismas más que únicamente por su rendimiento individual.
En ese caso, Llorente aportaría juego de espaldas a portería, Soldado movilidad, Villa desmarque y disparo, Torres potencia y peligro a la contra y Negredo disparo lejano y remate.
¿Y cuál sería la mejor combinación? Quizá Villa porque ya sabe lo que es jugar combinando con nuestros pequeños jugones día a día y es un peligro constante con su disparo desde fuera del área, Llorente por su juego de espaldas a portería que supone un recurso para momentos puntuales de partido y Soldado porque aunque su movilidad coincide con la de Villa, es algo más rápido, remata con las dos piernas, con la cabeza, ¡lo remata todo!
Para el juego español vale más la movilidad del artillero del Valencia que el recorrido del antiguo héroe colchonero o la corpulencia y fortaleza del ariete hispalense.
Pero como sabéis, España es un país en el que todos somos seleccionadores nacionales y no seguimos un frío análisis a la hora de escoger a nuestros favoritos.
Yo tampoco lo hago, o mezclo varios de estos criterios, y mi trío de goleadores sería el siguiente: Roberto Soldado, por su movilidad, su hambre de gol y sus méritos ésta y anteriores temporadas. Titular salvo resurrección de mi rubio predilecto en las últimas jornadas de la Premier (y la Champions… ).
Fernando Torres, porque si valoro la experiencia y porque mi influencia baloncestística me hace creer en los jugadores franquicia, los líderes, y “the Kid” lo es. No me gustaría prescindir de la determinación que he visto en su cara y en su juego en grandes citas en el pasado.
Fernando Llorente, bueno técnicamente, con gol y un maravilloso recurso, diferenciador, que puede desatascar partidos complicados como ya vimos en los octavos ante los de CR7 en Suráfrica.
Negredo no creo que aporte nada que no puedan aportar los otros y convocar a Villa me parecería una irresponsabilidad después de una lesión tan grave y tan larga.
Podremos seguir debatiendo unos meses más y defender nuestras pasiones “villistas” o “torristas” pero al final Krusty decidirá solo y no descartéis que directamente no juegue con ningún delantero en el once e incluso acabe convocando sólo a dos entre los 23 finales…
Con éstas y muchas otras dudas me despido hasta el próximo capítulo.
Un abrazo a todos y ¡qué viva el fútbol!
martes, 31 de enero de 2012
¿RESURRECCIÓN O ESPEJISMO?
Buenas noches a todos y ¡felicidades a los hinchas del Real Madrid!
Empiezo muy festivo a pesar del ambiguo título que da nombre a este artículo porque las cosas son como son y así hay que decirlas. La coherencia con lo que he escrito en el pasado, mi estado de ánimo, mis sensaciones cuando he visto los últimos partidos del Madrid y, sobre todo, la historia, dicen que en la casa blanca volverán a sumar su título más repetido. Volverán a conquistar un trofeo de máxima relevancia.
Pero no todo han sido alegrías entre las muchas cosas que han ocurrido desde que escribí por última vez lleno de desidia.
En estos 15 días se jugó el partido que yo recibía con tanta pereza y estuvo a la altura de mis expectativas. El Real volvió a tirar la toalla, a deshonrar su historia, su leyenda.
He de aclarar que prefiero el fútbol ofensivo y los entrenadores que lo son (aunque me gusta que también trabajen la defensa) pero no creo en que sólo haya una forma de jugar y de competir como pretenden predicar en Barcelona, y que, por lo menos desde mi punto de vista, la imagen del Real Madrid la da su historia, sus valores, los jugadores salidos de su cantera y sus directivos, que son su representación institucional.
La imagen del Real Madrid no la da un entrenador que provoca y es arrogante en ocasiones o un defensa agresivo y seguramente desequilibrado porque no han crecido en este club, porque tampoco se quedarán mucho tiempo.
Estos dos párrafos son necesarios porque la traición a nuestra historia en el partido del 18 de enero no reside para mi en el pisotón de Pepe o en que se regalase el balón. Nace en el miedo y el complejo con el que los blancos salieron al campo, con los que su técnico planteó el partido.
Me resistía a creer todo aquello del complejo de los merengues contra los blaugranas, achacaba nuestras derrotas a diferencias técnicas y tácticas pero después de la ida de la Copa empecé a convencerme de esa historia.
Defendí a Mou en sus ultra defensivos planteamientos del mes de abril y mayo de 2011 porque veníamos de más de dos años de neta inferioridad y estábamos en construcción. El camino se anda paso a paso. Pero tras dar los primeros y seguir creciendo en agosto en la Supercopa no pude entender ni el planteamiento timorato y relajado del 10-D, ni la regresión al trivote el 18-E, sobre todo después de la exhibición del Español en Liga contra los mal proclamados creadores del fútbol pocos días antes.
Más allá de orgullos que no conducen a ningún sitio o demagogia sobre la grandeza del madridismo, considero un planteamiento equivocado el del Real en el Bernabéu siendo el partido de ida de una eliminatoria de Copa.
En una ronda a doble partido, empezando en tu casa, hay que intentar ganar, y con margen. Concederle la posesión de balón al Barcelona (lo que le gusta) confiando en dejar la puerta a cero es bastante ingenuo y poco realista ya que el Barça de Pep pocas veces se ha quedado sin marcar en tres temporadas y media. Pensar que vas a marcar dos goles con los 11 en tu campo, con los extremos haciendo coberturas y con Lasaña y Pepe en el centro del campo acompañando al moribundo Xabi es también muy difícil de creer.
Entonces, ¿a qué aspiraba Yosé? ¿A empatar a cero? ¿A uno? Ambos son malos resultados en casa en una eliminatoria. Valían en Champions meses antes pero ahora… ¿No somos mejores que entonces? ¿No es el Barcelona más débil que aquella vez?
Los números contestan que si a las dos preguntas y diría que el fútbol también. El Real es capaz de tener posesiones más largas ahora y presionar a Valdés en su área. Los de La Masía son más lentos y se dejan más puntos fuera de casa que en el anterior curso.
Conclusión: planteamiento equivocado, resultado calamitoso (de la irresponsabilidad de alinear a dos jugadores casi sin minutos jugados después de más de cuatro meses de competición, ni hablamos).
Repercusiones: todos empezamos a dejar de creer. Porque más importante que perder es no estar cerca. Más duro que caer es ver que vuelves a alejarte.
Una semana más tarde se volvían a ver las caras. El mejor Özil había reaparecido frente a los leones, se había filtrado supuestamente una conversación de vestuario (me creo que se haya filtrado algo, la conversación tal y como se ha contado, en absoluto) y se empezaba a hablar del futuro, en otro lugar, de “The special one” la próxima temporada.
Y lo de blanco probaron otra cosa. Porque cuando haces las cosas siempre igual, ¿qué suele pasar? El Real jugó con doble pivote y los defensas jugando de defensas. Jugó con el bloque medio que en ocasiones fue alto. Jugó rápido porque su estilo es distinto al del Barcelona y no es necesario que sea igual porque no es la única verdad pero no jugó vertical ni a la contra. Fue coherente con el que tiene que remontar una eliminatoria y jugó con la concentración y la intensidad necesarias de una cita como esa.
Y estuvo sensacional. Y tuvo el balón (fuera de casa). Y tuvo las ocasiones. Pero no tuvo suerte ni acierto en alguna jugada defensiva (ya pasa de castaño oscuro).
Volvimos a ponernos por debajo y ahí salió la fe inagotable, la dignidad de nuestro escudo. Es en estos momentos cuando tiene que aparecer, no tienen que ser nuestra bandera, ni nuestro primer argumento pero que no se pierdan porque nos distinguen.
Sin nada que perder pero tampoco prácticamente nada que ganar, el Real siguió empujando y lo hizo con más toque y menos músculo aún que antes (¡el Pirata al campo!). Y funcionó. ¡Claro! Porque no se puede vivir con miedo y porque si siempre juegas a no perder, rara vez ganarás.
La suerte, el árbitro (con eso ya contamos siempre que jugamos contra nuestros eternos rivales… ) y el fallo de Arbeloa (el suyo y el de Pepe en el córner de Puyol son dos goles, demasiados regalos en una sola eliminatoria si quieres competir de verdad) nos dejaron fuera del torneo que fue nuestro en 2011 pero el fútbol nos devuelve algo importante.
La confianza.
Todos los que rodeamos al mejor club del siglo XX habíamos entrado en depresión, sólo Tomás Roncero mantenía la fe. Y es que había razones para deprimirse.
Sin embargo, tras ese empate a dos, podemos confiar en ganar cuando sea necesario. En el campo y circunstancia en el que estemos.
Espejismo. Podría serlo. Si volvemos a los malos hábitos (y en el caso de Mou son hábitos) podemos vivir de nuevo una regresión. Si de nuevo fallamos en las áreas, en las dos, seremos castigados. Si el Barcelona se reanima ligeramente podríamos volver a perder.
Y el espejismo podría ser total si el campeón portugués nos deja en verano para volver a las islas. Esta generación del Barça todavía no ha muerto, ¿podremos terminar de desterrarla sin Yosé? Preferiría no comprobarlo aunque creo que es muy probable que nos veamos en esa tesitura.
Pero no sólo pasó eso en esta quincena. También el Villarreal le quitó otros dos puntos al segundo y dejó en siete la diferencia del líder, margen que me hace sentir campeón. Un campeón que ya dosifica esfuerzos, como el sábado contra el Zaragoza. Creo que no veremos una segunda vuelta brillante pero si eficaz de los de la Castellana y Cibeles volverá a llenarse pero cuidado porque podrá no ser fin de ciclo sino tan solo un espejismo.
La semana se cerró con la derrota, séptima consecutiva, de mi ídolo Nadal contra Nole. Pero ésta tuvo algo diferente a las anteriores y algo parecido al cruce copero entre los dos grandes; Rafa se soltó, dejó de sentirse inferior. Necesitó estar contra las cuerdas pero cuando lo hizo, se acercó, compitió y pudo ganar.
Cuando estás en esa situación también puedes perder pero ya no hay fracaso, sólo éxito del contrario. No hay fracaso porque se restablece el equilibrio.
Esa actitud puede y debe traer victorias en el futuro. A Rafa y al madridismo. Que no se queden en espejismos…
Hasta pronto amantes del fútbol.
Empiezo muy festivo a pesar del ambiguo título que da nombre a este artículo porque las cosas son como son y así hay que decirlas. La coherencia con lo que he escrito en el pasado, mi estado de ánimo, mis sensaciones cuando he visto los últimos partidos del Madrid y, sobre todo, la historia, dicen que en la casa blanca volverán a sumar su título más repetido. Volverán a conquistar un trofeo de máxima relevancia.
Pero no todo han sido alegrías entre las muchas cosas que han ocurrido desde que escribí por última vez lleno de desidia.
En estos 15 días se jugó el partido que yo recibía con tanta pereza y estuvo a la altura de mis expectativas. El Real volvió a tirar la toalla, a deshonrar su historia, su leyenda.
He de aclarar que prefiero el fútbol ofensivo y los entrenadores que lo son (aunque me gusta que también trabajen la defensa) pero no creo en que sólo haya una forma de jugar y de competir como pretenden predicar en Barcelona, y que, por lo menos desde mi punto de vista, la imagen del Real Madrid la da su historia, sus valores, los jugadores salidos de su cantera y sus directivos, que son su representación institucional.
La imagen del Real Madrid no la da un entrenador que provoca y es arrogante en ocasiones o un defensa agresivo y seguramente desequilibrado porque no han crecido en este club, porque tampoco se quedarán mucho tiempo.
Estos dos párrafos son necesarios porque la traición a nuestra historia en el partido del 18 de enero no reside para mi en el pisotón de Pepe o en que se regalase el balón. Nace en el miedo y el complejo con el que los blancos salieron al campo, con los que su técnico planteó el partido.
Me resistía a creer todo aquello del complejo de los merengues contra los blaugranas, achacaba nuestras derrotas a diferencias técnicas y tácticas pero después de la ida de la Copa empecé a convencerme de esa historia.
Defendí a Mou en sus ultra defensivos planteamientos del mes de abril y mayo de 2011 porque veníamos de más de dos años de neta inferioridad y estábamos en construcción. El camino se anda paso a paso. Pero tras dar los primeros y seguir creciendo en agosto en la Supercopa no pude entender ni el planteamiento timorato y relajado del 10-D, ni la regresión al trivote el 18-E, sobre todo después de la exhibición del Español en Liga contra los mal proclamados creadores del fútbol pocos días antes.
Más allá de orgullos que no conducen a ningún sitio o demagogia sobre la grandeza del madridismo, considero un planteamiento equivocado el del Real en el Bernabéu siendo el partido de ida de una eliminatoria de Copa.
En una ronda a doble partido, empezando en tu casa, hay que intentar ganar, y con margen. Concederle la posesión de balón al Barcelona (lo que le gusta) confiando en dejar la puerta a cero es bastante ingenuo y poco realista ya que el Barça de Pep pocas veces se ha quedado sin marcar en tres temporadas y media. Pensar que vas a marcar dos goles con los 11 en tu campo, con los extremos haciendo coberturas y con Lasaña y Pepe en el centro del campo acompañando al moribundo Xabi es también muy difícil de creer.
Entonces, ¿a qué aspiraba Yosé? ¿A empatar a cero? ¿A uno? Ambos son malos resultados en casa en una eliminatoria. Valían en Champions meses antes pero ahora… ¿No somos mejores que entonces? ¿No es el Barcelona más débil que aquella vez?
Los números contestan que si a las dos preguntas y diría que el fútbol también. El Real es capaz de tener posesiones más largas ahora y presionar a Valdés en su área. Los de La Masía son más lentos y se dejan más puntos fuera de casa que en el anterior curso.
Conclusión: planteamiento equivocado, resultado calamitoso (de la irresponsabilidad de alinear a dos jugadores casi sin minutos jugados después de más de cuatro meses de competición, ni hablamos).
Repercusiones: todos empezamos a dejar de creer. Porque más importante que perder es no estar cerca. Más duro que caer es ver que vuelves a alejarte.
Una semana más tarde se volvían a ver las caras. El mejor Özil había reaparecido frente a los leones, se había filtrado supuestamente una conversación de vestuario (me creo que se haya filtrado algo, la conversación tal y como se ha contado, en absoluto) y se empezaba a hablar del futuro, en otro lugar, de “The special one” la próxima temporada.
Y lo de blanco probaron otra cosa. Porque cuando haces las cosas siempre igual, ¿qué suele pasar? El Real jugó con doble pivote y los defensas jugando de defensas. Jugó con el bloque medio que en ocasiones fue alto. Jugó rápido porque su estilo es distinto al del Barcelona y no es necesario que sea igual porque no es la única verdad pero no jugó vertical ni a la contra. Fue coherente con el que tiene que remontar una eliminatoria y jugó con la concentración y la intensidad necesarias de una cita como esa.
Y estuvo sensacional. Y tuvo el balón (fuera de casa). Y tuvo las ocasiones. Pero no tuvo suerte ni acierto en alguna jugada defensiva (ya pasa de castaño oscuro).
Volvimos a ponernos por debajo y ahí salió la fe inagotable, la dignidad de nuestro escudo. Es en estos momentos cuando tiene que aparecer, no tienen que ser nuestra bandera, ni nuestro primer argumento pero que no se pierdan porque nos distinguen.
Sin nada que perder pero tampoco prácticamente nada que ganar, el Real siguió empujando y lo hizo con más toque y menos músculo aún que antes (¡el Pirata al campo!). Y funcionó. ¡Claro! Porque no se puede vivir con miedo y porque si siempre juegas a no perder, rara vez ganarás.
La suerte, el árbitro (con eso ya contamos siempre que jugamos contra nuestros eternos rivales… ) y el fallo de Arbeloa (el suyo y el de Pepe en el córner de Puyol son dos goles, demasiados regalos en una sola eliminatoria si quieres competir de verdad) nos dejaron fuera del torneo que fue nuestro en 2011 pero el fútbol nos devuelve algo importante.
La confianza.
Todos los que rodeamos al mejor club del siglo XX habíamos entrado en depresión, sólo Tomás Roncero mantenía la fe. Y es que había razones para deprimirse.
Sin embargo, tras ese empate a dos, podemos confiar en ganar cuando sea necesario. En el campo y circunstancia en el que estemos.
Espejismo. Podría serlo. Si volvemos a los malos hábitos (y en el caso de Mou son hábitos) podemos vivir de nuevo una regresión. Si de nuevo fallamos en las áreas, en las dos, seremos castigados. Si el Barcelona se reanima ligeramente podríamos volver a perder.
Y el espejismo podría ser total si el campeón portugués nos deja en verano para volver a las islas. Esta generación del Barça todavía no ha muerto, ¿podremos terminar de desterrarla sin Yosé? Preferiría no comprobarlo aunque creo que es muy probable que nos veamos en esa tesitura.
Pero no sólo pasó eso en esta quincena. También el Villarreal le quitó otros dos puntos al segundo y dejó en siete la diferencia del líder, margen que me hace sentir campeón. Un campeón que ya dosifica esfuerzos, como el sábado contra el Zaragoza. Creo que no veremos una segunda vuelta brillante pero si eficaz de los de la Castellana y Cibeles volverá a llenarse pero cuidado porque podrá no ser fin de ciclo sino tan solo un espejismo.
La semana se cerró con la derrota, séptima consecutiva, de mi ídolo Nadal contra Nole. Pero ésta tuvo algo diferente a las anteriores y algo parecido al cruce copero entre los dos grandes; Rafa se soltó, dejó de sentirse inferior. Necesitó estar contra las cuerdas pero cuando lo hizo, se acercó, compitió y pudo ganar.
Cuando estás en esa situación también puedes perder pero ya no hay fracaso, sólo éxito del contrario. No hay fracaso porque se restablece el equilibrio.
Esa actitud puede y debe traer victorias en el futuro. A Rafa y al madridismo. Que no se queden en espejismos…
Hasta pronto amantes del fútbol.
lunes, 16 de enero de 2012
PEREZA
Buenas noches a todos,
hay un premio para el que adivine de qué voy a hablar hoy. ¿Algún valiente? ¡Del Madrid - Barça! Claro, lo que todos queríais como sólo llevamos ocho en poco más de un año...
Sinceramente, no me apetece en absoluto escribir sobre este partido, es el mal llamado clásico al que llego más frío pero en este tipo de eventos hay que aparecer, no puede uno esconderse.
¿Por qué me apetece tan poco? Primero, porque como he dicho llevamos demasiados y no hay tanto que analizar y segundo, y principal, porque todavía no he recuperado toda mi fe después del desesperanzador 1-3 encajado en casa el 10-D.
No he recuperado mi fe porque puedo soportar perder pero me cuesta demasiado si no veo una línea ascendente, si no veo señales de cambio y porque el Real desde entonces no ha vuelto a jugar bien al fútbol.
¿Cuáles son las buenas noticias? Que el Barça también está mal y que no vamos de favoritos. Ya sabéis, si todo es igual y lo haces de la misma forma, ¿qué pasará?
En qué se diferencia esta visita de los de Pep de la anterior: en que casi todos daban favorito al Madrid en casa y con seis puntos de ventaja y ahora con cinco y jugando a la orilla de la Castellana también, casi nadie piensa que seamos los candidatos.
En este contexto futbolístico y en mi abrumador estado de apatía he de mojarme una vez más sobre lo que puede ocurrir, básicamente porque si no sería tan aburrido para vosotros como para mi.
Las bajas nos han facilitado un poco la tarea. No parece que sin Sami y el espartano, la poca confianza depositada en Kaká, Albiol, Granero y Sahin últimamente, y lo reciente de las recuperaciones de Carvalho y el fideo, haya muchas opciones para el 11.
Apuesto por el hombre de Mendes en la diestra de la retaguardia porque hace más que no juega de medio y por "Lasaña" como medio para dar coherencia a la alineación. Arriba, dudo si jugará con nuestro nuevo héroe Callejón a costa de Gonzalo o de Mesut pero apuesto por las vacas un poco más sagradas y creo que el canterano, desde su asiento Recaro, verá a Karim en la banda, a Mesut intentando destacar por fin en un derbi y al Pipa celebrar su lustro blanco frente al demonio blaugrana.
También apuesto a que CR volverá a llevar a la colisión su desesperada precipitación contra el muro del fracaso con cara de ex "4" de Cruyff.
Por la otra parte, creo que saldrán los de siempre, los del envite en liga y que, por lo menos al principio, jugarán con defensa de cuatro.
Respecto al juego, el Barcelona, a lo de siempre; el Madrid, debería jugar a lo mismo de los primeros minutos del último duelo o lo mismo a lo que jugó el Español: presión y velocidad, porque está claro que es la mejor fórmula (para encerrarse ya habrá tiempo cuando valga un empate en liga o en la vuelta de esta eliminatoria o de una hipotética en Copa de Europa).
Y llega el momento caliente: mi pronóstico. Pues como soy "La verdad" seré honesto con vosotros, no tengo ni idea. No estoy tan seguro de que el Madrid vaya a ser agresivo, no sé si sabrá hacerlo bien llegado el caso, aspiro también a una pájara del Barcelona (precisamente porque ahora se espera menos de nosotros)pero lo peor es que apenas me importa.
Me da igual la Copa. No porque sea un título menor, aunque lo es, si no porque sigo perdido y desilusionado y creo que debemos concentrarnos en no tirar lo que ya considero nuestro: la Liga.
Coherente con mis afirmaciones, dogmáticas en ocasiones, la distancia es suficiente y la fea victoria en las islas tuvo sabor a suerte del campeón, se sintió algo de la atmósfera de Capello de 2007.
Sólo podemos perderlo nosotros y este título si es de primer nivel y si supondría un paso adelante en el proyecto de Mou y en nuestro camino hacia el derribo de la hegemonía barcelonista.
Hastiado y despreocupado se despide vuestro amigo y seguidor "masivo" de este deporte.
hay un premio para el que adivine de qué voy a hablar hoy. ¿Algún valiente? ¡Del Madrid - Barça! Claro, lo que todos queríais como sólo llevamos ocho en poco más de un año...
Sinceramente, no me apetece en absoluto escribir sobre este partido, es el mal llamado clásico al que llego más frío pero en este tipo de eventos hay que aparecer, no puede uno esconderse.
¿Por qué me apetece tan poco? Primero, porque como he dicho llevamos demasiados y no hay tanto que analizar y segundo, y principal, porque todavía no he recuperado toda mi fe después del desesperanzador 1-3 encajado en casa el 10-D.
No he recuperado mi fe porque puedo soportar perder pero me cuesta demasiado si no veo una línea ascendente, si no veo señales de cambio y porque el Real desde entonces no ha vuelto a jugar bien al fútbol.
¿Cuáles son las buenas noticias? Que el Barça también está mal y que no vamos de favoritos. Ya sabéis, si todo es igual y lo haces de la misma forma, ¿qué pasará?
En qué se diferencia esta visita de los de Pep de la anterior: en que casi todos daban favorito al Madrid en casa y con seis puntos de ventaja y ahora con cinco y jugando a la orilla de la Castellana también, casi nadie piensa que seamos los candidatos.
En este contexto futbolístico y en mi abrumador estado de apatía he de mojarme una vez más sobre lo que puede ocurrir, básicamente porque si no sería tan aburrido para vosotros como para mi.
Las bajas nos han facilitado un poco la tarea. No parece que sin Sami y el espartano, la poca confianza depositada en Kaká, Albiol, Granero y Sahin últimamente, y lo reciente de las recuperaciones de Carvalho y el fideo, haya muchas opciones para el 11.
Apuesto por el hombre de Mendes en la diestra de la retaguardia porque hace más que no juega de medio y por "Lasaña" como medio para dar coherencia a la alineación. Arriba, dudo si jugará con nuestro nuevo héroe Callejón a costa de Gonzalo o de Mesut pero apuesto por las vacas un poco más sagradas y creo que el canterano, desde su asiento Recaro, verá a Karim en la banda, a Mesut intentando destacar por fin en un derbi y al Pipa celebrar su lustro blanco frente al demonio blaugrana.
También apuesto a que CR volverá a llevar a la colisión su desesperada precipitación contra el muro del fracaso con cara de ex "4" de Cruyff.
Por la otra parte, creo que saldrán los de siempre, los del envite en liga y que, por lo menos al principio, jugarán con defensa de cuatro.
Respecto al juego, el Barcelona, a lo de siempre; el Madrid, debería jugar a lo mismo de los primeros minutos del último duelo o lo mismo a lo que jugó el Español: presión y velocidad, porque está claro que es la mejor fórmula (para encerrarse ya habrá tiempo cuando valga un empate en liga o en la vuelta de esta eliminatoria o de una hipotética en Copa de Europa).
Y llega el momento caliente: mi pronóstico. Pues como soy "La verdad" seré honesto con vosotros, no tengo ni idea. No estoy tan seguro de que el Madrid vaya a ser agresivo, no sé si sabrá hacerlo bien llegado el caso, aspiro también a una pájara del Barcelona (precisamente porque ahora se espera menos de nosotros)pero lo peor es que apenas me importa.
Me da igual la Copa. No porque sea un título menor, aunque lo es, si no porque sigo perdido y desilusionado y creo que debemos concentrarnos en no tirar lo que ya considero nuestro: la Liga.
Coherente con mis afirmaciones, dogmáticas en ocasiones, la distancia es suficiente y la fea victoria en las islas tuvo sabor a suerte del campeón, se sintió algo de la atmósfera de Capello de 2007.
Sólo podemos perderlo nosotros y este título si es de primer nivel y si supondría un paso adelante en el proyecto de Mou y en nuestro camino hacia el derribo de la hegemonía barcelonista.
Hastiado y despreocupado se despide vuestro amigo y seguidor "masivo" de este deporte.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
¿Y AHORA QUÉ?
Buenas noches antiguos amantes del fútbol,
Tengo que contaros que el sábado 10 de diciembre de 2011 caí en depresión.
Una depresión temporal pero depresión. Todavía queda alguna secuela en forma de apatía y desilusión futbolística pero sobre todo, sigo sin saber el porqué de los acontecimientos que me llevaron a ella.
Aquel día recibíamos en nuestro campo al vigente campeón con muchas expectativas creadas y una pila de puntos de ventaja sobre nuestro enemigo.
Era optimista en cuanto al resultado como ya sabéis pero nos reconocía inferiores y contemplaba la posibilidad de una derrota. Lo que no contemplaba era el juego y el planteamiento del Real Madrid aquella noche ni el desarrollo del partido.
Mou nos regaló el 4-2-3-1 habitual del que se había dudado en los días previos y ordenó presionar a los suyos como había hecho en los choques de agosto.
En medio de la confusión blaugrana, un mal pase de Valdés y un par de rechaces afortunados para los blancos desembocaron en el gol del rey Benzema en el primer minuto. En los instantes siguientes, viendo a un Real todavía agresivo pensé incluso en que la goleada era posible. Todas las circunstancias se ponían a nuestro favor.
Pero poco después nuestro amado equipo retrasó las líneas. De repente, el Barcelona tenía el balón, y era demasiado pronto. Sinceramente, me sorprendió que nos replegáramos tan temprano.
Mediada la primera parte, una sucesión de fallos de los nuestros terminan con Alexis cruzando el balón en un gran remate y empatando el partido. Desolador. Decepcionante.
Sin mucho esfuerzo, también sin mucho peligro, los de Pep mantuvieron el balón hasta el descanso y en el tiempo del bocadillo, el ánimo de los socios, la atmósfera en la grada ya no era de victoria, era como mucho de tablas.
Como también conocéis, el empate me parecía bueno pero desconfiaba de la manera de conseguirlo, seguía siendo optimista y creía que podíamos mantener nuestra renta de seis puntos pero empecé a tener dudas.
Hasta que no llegó el rocambolesco 1-2 el Madrid no volvió a tener peligro pero también entonces comenzó a quebrarse. Dos bandos se diferenciaron, los que atacaban y los que defendían (podría diferenciarse un tercero, el de los que jugaron de pena).
En otro fallo táctico de Marcelo, el enésimo con esta camiseta, llegó el gol de Cesc y con el 1-3 el Madrid se vino abajo y el Barça sumó ocasiones para la goleada.
Tras la narración de los acontecimientos o de cómo los viví en mi asiento, de los que también se puede extraer algo, realmente, ¿qué ocurrió?
Al principio me fui del país tres días y no lo pensé, luego no lo entendía, después hablé con algunos madridistas con buen criterio y hoy tengo algunas conclusiones pero no la certidumbre que acostumbro a tener.
¿Vimos a un gran Barcelona de nuevo? ¿Superior? Mi respuesta es que NO. Ese Barça no presionaba en la recuperación del balón como el del 2-6 o el 0-2, no jugaba a la velocidad del conjunto que nos hizo la manita, Valdés estaba nervioso, Puyol y Piqué más lentos y Messi mucho menos activo y peligroso que otros días. A su favor, he de decir, que Guardiola interpretó bien el partido adelantando a Alvés con la desventaja en el marcador formando el 3-4-3 con el que se había especulado y sus jugadores, como siempre, jugaron con inteligencia.
¿En qué se equivocó Mou? ¿Qué hicieron mal los de planeta Floren? Me gustó la alineación, aunque prefiero a Sami, Lass fue de los mejores, Coentrao estuvo sensacional en defensa (por lo menos para mi) hasta el 1-3 y sigo pensando que como se demostró en la Supercopa el trivote no era necesario.
También me gustó que saliéramos a acorralar al rival en su campo pero me sorprendió y decepcionó que lo dejáramos de hacer con un pírrico gol de margen, ¡estaba funcionando!
Esta es la primera clave, dejar de presionar. Cuando llegas al partido como favorito, líder con diferencia, juegas en casa y te pones 1-0 arriba, echarte atrás transmite un mensaje triste y muy peligroso a tu rival. Transmite que te falta hambre o seguridad en ti mismo para ir a morder, para ir a derribar, a desmontar a tu rival. Esto provoca que con el paso de los minutos, tu contrario crezca. Así ocurrió.
Segundo apunte, cuando el Real reculó faltó mucha tensión. Pretendíamos defender sólo por colocación, sin agresividad sobre el balón y esto no funciona ante un gigante como el Barça. Esa intensidad y concentración si se tuvieron en los duelos del mes de abril y mayo, incluso cuando no estuvo Pepe por sanción. Entonces los de la Castellana jugaban casi poseídos, corrían hasta la extenuación. El 10-D, tapaban huecos y demasiadas veces veíamos que el jugador del Camp Nou que pasaba el balón estaba solo y el que recibía ese pase también se encontraba libre de marca.
Había demasiado espacio, demasiada comodidad para jugar. ¡¡¡Estábamos blandos!!!
Tercer posible motivo del fracaso, imprecisión. He hablado de esta diferencia entre los nuestros y los suyos en otras ocasiones y lo he hecho, planteándolo como una diferencia de calidad técnica que todavía creo que existe pero ese fatídico sábado empecé a pensar que otra causa, que ya se atisbaba antes, podía ser la principal por encima de la habilidad con el balón. La inteligencia.
Algunos dirían ansiedad, otros, complejo de inferioridad y seguramente todos tendríamos razón porque están todos los conceptos relacionados, unos pueden ser consecuencias de otros pero a lo que me refiero es que en esta ocasión la imprecisión me pareció más fruto de nuestra precipitación que de la presión de nuestro eterno rival.
Si el oponente no presiona y tú pierdes el balón o eres mediocre con la pelota o tomas malas decisiones. ¿Son los jugadores del Real mediocres con el cuero? No pero desde luego, si toman muy malas decisiones en el campo (Cristiano, Pepe y Di María se llevan la palma en este apartado. Definitivamente, tengo claro que el fideo sobra en el once).
Esta cuestión de inteligencia la expuso con elegancia pero crudeza mi querido Ricardo preguntando cómo sería una entrevista, calmada en una mesa, con los cinco jugadores estrella de cada equipo. Qué fluidez verbal y solidez en sus argumentos mostrarían cada uno de los grupos. El sarcástico Álvaro fue algo más duro señalando que algún jugador blanco tendría problemas para encontrar el camino de salida de la ducha sin ayuda.
De inteligencia se trata cuando tomamos decisiones, de inteligencia se trata cuando hay que interpretar situaciones, de inteligencia se trata cuando hay que “leer partidos” y manejar los tiempos (absolutamente fundamental para la vida, en general).
Si sólo te acompaña uno de los tuyos contra cuatro o cinco defensas y no esperas a nadie más, has tomado una mala decisión. Si intentas un taconazo aislado en campo contrario, vuelves a equivocarte. Si giras sobre ti mismo encerrado en una banda para acabar centrando al área a un solitario delantero rodeado por tres zagueros, yerras una vez más.
Cuándo nos vamos a meter en la cabeza que aunque nuestra gran virtud sea el contraataque, que aunque nuestra ventaja competitiva sea la velocidad, que aunque las características de nuestros jugadores incitan a la verticalidad, los partidos a veces exigen algo más.
En ocasiones hay que parar, si el balón está durándote un segundo, quizá haya que parar. Si tú rival está creciendo con la pelota, quizá haya que frenar. Si vas por delante en el marcador y estás cansado para presionar, quizá haya que enfriar el partido, quizá haya que defender con el balón.
Si no somos capaces de verlo, si nos somos capaces de reconocer que necesitamos incorporar más recursos, no podremos darle la vuelta a esto. Muchos dicen que es ansiedad y obsesión por el Barcelona, no lo sé, quizá.
¿Y ahora qué? Gracias a Dios ganamos en Sevilla, con la derrota habríamos perdido la Liga, pero el hat trick de CR ya no ilusiona tras tanta actuación decepcionante en los clásicos.
Puntuar en la vuelta contra el otro caballo ganador empieza a sentirse como algo más remoto y sin esos puntos no habría trofeo.
¿Podremos cambiar nuestro juego? Después de varias exhibiciones de posesión y combinación, reaparece la precipitación. ¿Añadiremos esos nuevos recursos?
Tengo más dudas y escepticismo que ilusión.
El único consuelo es esa fe inagotable del madridista, fe que siempre vuelve y que puede alimentarse incluso con una victoria contra la Ponferradina.
Perdido y confundido, se despide vuestro amigo y fanático del fútbol.
Tengo que contaros que el sábado 10 de diciembre de 2011 caí en depresión.
Una depresión temporal pero depresión. Todavía queda alguna secuela en forma de apatía y desilusión futbolística pero sobre todo, sigo sin saber el porqué de los acontecimientos que me llevaron a ella.
Aquel día recibíamos en nuestro campo al vigente campeón con muchas expectativas creadas y una pila de puntos de ventaja sobre nuestro enemigo.
Era optimista en cuanto al resultado como ya sabéis pero nos reconocía inferiores y contemplaba la posibilidad de una derrota. Lo que no contemplaba era el juego y el planteamiento del Real Madrid aquella noche ni el desarrollo del partido.
Mou nos regaló el 4-2-3-1 habitual del que se había dudado en los días previos y ordenó presionar a los suyos como había hecho en los choques de agosto.
En medio de la confusión blaugrana, un mal pase de Valdés y un par de rechaces afortunados para los blancos desembocaron en el gol del rey Benzema en el primer minuto. En los instantes siguientes, viendo a un Real todavía agresivo pensé incluso en que la goleada era posible. Todas las circunstancias se ponían a nuestro favor.
Pero poco después nuestro amado equipo retrasó las líneas. De repente, el Barcelona tenía el balón, y era demasiado pronto. Sinceramente, me sorprendió que nos replegáramos tan temprano.
Mediada la primera parte, una sucesión de fallos de los nuestros terminan con Alexis cruzando el balón en un gran remate y empatando el partido. Desolador. Decepcionante.
Sin mucho esfuerzo, también sin mucho peligro, los de Pep mantuvieron el balón hasta el descanso y en el tiempo del bocadillo, el ánimo de los socios, la atmósfera en la grada ya no era de victoria, era como mucho de tablas.
Como también conocéis, el empate me parecía bueno pero desconfiaba de la manera de conseguirlo, seguía siendo optimista y creía que podíamos mantener nuestra renta de seis puntos pero empecé a tener dudas.
Hasta que no llegó el rocambolesco 1-2 el Madrid no volvió a tener peligro pero también entonces comenzó a quebrarse. Dos bandos se diferenciaron, los que atacaban y los que defendían (podría diferenciarse un tercero, el de los que jugaron de pena).
En otro fallo táctico de Marcelo, el enésimo con esta camiseta, llegó el gol de Cesc y con el 1-3 el Madrid se vino abajo y el Barça sumó ocasiones para la goleada.
Tras la narración de los acontecimientos o de cómo los viví en mi asiento, de los que también se puede extraer algo, realmente, ¿qué ocurrió?
Al principio me fui del país tres días y no lo pensé, luego no lo entendía, después hablé con algunos madridistas con buen criterio y hoy tengo algunas conclusiones pero no la certidumbre que acostumbro a tener.
¿Vimos a un gran Barcelona de nuevo? ¿Superior? Mi respuesta es que NO. Ese Barça no presionaba en la recuperación del balón como el del 2-6 o el 0-2, no jugaba a la velocidad del conjunto que nos hizo la manita, Valdés estaba nervioso, Puyol y Piqué más lentos y Messi mucho menos activo y peligroso que otros días. A su favor, he de decir, que Guardiola interpretó bien el partido adelantando a Alvés con la desventaja en el marcador formando el 3-4-3 con el que se había especulado y sus jugadores, como siempre, jugaron con inteligencia.
¿En qué se equivocó Mou? ¿Qué hicieron mal los de planeta Floren? Me gustó la alineación, aunque prefiero a Sami, Lass fue de los mejores, Coentrao estuvo sensacional en defensa (por lo menos para mi) hasta el 1-3 y sigo pensando que como se demostró en la Supercopa el trivote no era necesario.
También me gustó que saliéramos a acorralar al rival en su campo pero me sorprendió y decepcionó que lo dejáramos de hacer con un pírrico gol de margen, ¡estaba funcionando!
Esta es la primera clave, dejar de presionar. Cuando llegas al partido como favorito, líder con diferencia, juegas en casa y te pones 1-0 arriba, echarte atrás transmite un mensaje triste y muy peligroso a tu rival. Transmite que te falta hambre o seguridad en ti mismo para ir a morder, para ir a derribar, a desmontar a tu rival. Esto provoca que con el paso de los minutos, tu contrario crezca. Así ocurrió.
Segundo apunte, cuando el Real reculó faltó mucha tensión. Pretendíamos defender sólo por colocación, sin agresividad sobre el balón y esto no funciona ante un gigante como el Barça. Esa intensidad y concentración si se tuvieron en los duelos del mes de abril y mayo, incluso cuando no estuvo Pepe por sanción. Entonces los de la Castellana jugaban casi poseídos, corrían hasta la extenuación. El 10-D, tapaban huecos y demasiadas veces veíamos que el jugador del Camp Nou que pasaba el balón estaba solo y el que recibía ese pase también se encontraba libre de marca.
Había demasiado espacio, demasiada comodidad para jugar. ¡¡¡Estábamos blandos!!!
Tercer posible motivo del fracaso, imprecisión. He hablado de esta diferencia entre los nuestros y los suyos en otras ocasiones y lo he hecho, planteándolo como una diferencia de calidad técnica que todavía creo que existe pero ese fatídico sábado empecé a pensar que otra causa, que ya se atisbaba antes, podía ser la principal por encima de la habilidad con el balón. La inteligencia.
Algunos dirían ansiedad, otros, complejo de inferioridad y seguramente todos tendríamos razón porque están todos los conceptos relacionados, unos pueden ser consecuencias de otros pero a lo que me refiero es que en esta ocasión la imprecisión me pareció más fruto de nuestra precipitación que de la presión de nuestro eterno rival.
Si el oponente no presiona y tú pierdes el balón o eres mediocre con la pelota o tomas malas decisiones. ¿Son los jugadores del Real mediocres con el cuero? No pero desde luego, si toman muy malas decisiones en el campo (Cristiano, Pepe y Di María se llevan la palma en este apartado. Definitivamente, tengo claro que el fideo sobra en el once).
Esta cuestión de inteligencia la expuso con elegancia pero crudeza mi querido Ricardo preguntando cómo sería una entrevista, calmada en una mesa, con los cinco jugadores estrella de cada equipo. Qué fluidez verbal y solidez en sus argumentos mostrarían cada uno de los grupos. El sarcástico Álvaro fue algo más duro señalando que algún jugador blanco tendría problemas para encontrar el camino de salida de la ducha sin ayuda.
De inteligencia se trata cuando tomamos decisiones, de inteligencia se trata cuando hay que interpretar situaciones, de inteligencia se trata cuando hay que “leer partidos” y manejar los tiempos (absolutamente fundamental para la vida, en general).
Si sólo te acompaña uno de los tuyos contra cuatro o cinco defensas y no esperas a nadie más, has tomado una mala decisión. Si intentas un taconazo aislado en campo contrario, vuelves a equivocarte. Si giras sobre ti mismo encerrado en una banda para acabar centrando al área a un solitario delantero rodeado por tres zagueros, yerras una vez más.
Cuándo nos vamos a meter en la cabeza que aunque nuestra gran virtud sea el contraataque, que aunque nuestra ventaja competitiva sea la velocidad, que aunque las características de nuestros jugadores incitan a la verticalidad, los partidos a veces exigen algo más.
En ocasiones hay que parar, si el balón está durándote un segundo, quizá haya que parar. Si tú rival está creciendo con la pelota, quizá haya que frenar. Si vas por delante en el marcador y estás cansado para presionar, quizá haya que enfriar el partido, quizá haya que defender con el balón.
Si no somos capaces de verlo, si nos somos capaces de reconocer que necesitamos incorporar más recursos, no podremos darle la vuelta a esto. Muchos dicen que es ansiedad y obsesión por el Barcelona, no lo sé, quizá.
¿Y ahora qué? Gracias a Dios ganamos en Sevilla, con la derrota habríamos perdido la Liga, pero el hat trick de CR ya no ilusiona tras tanta actuación decepcionante en los clásicos.
Puntuar en la vuelta contra el otro caballo ganador empieza a sentirse como algo más remoto y sin esos puntos no habría trofeo.
¿Podremos cambiar nuestro juego? Después de varias exhibiciones de posesión y combinación, reaparece la precipitación. ¿Añadiremos esos nuevos recursos?
Tengo más dudas y escepticismo que ilusión.
El único consuelo es esa fe inagotable del madridista, fe que siempre vuelve y que puede alimentarse incluso con una victoria contra la Ponferradina.
Perdido y confundido, se despide vuestro amigo y fanático del fútbol.
viernes, 9 de diciembre de 2011
¡HASTA EL FINAL! ¡¡¡VAMOS REAL!!!
¡¡¡¡¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSS!!!!! ¡¡¡VAAAAMOS!!!
Como dijo Eduardo Punset, “la felicidad es la antesala de la felicidad”, por eso, hoy, el día antes del día “D”, la euforia y los nervios son difíciles de controlar.
Llego un poco tarde pero todavía a tiempo, espero que todos los fieles a “La verdad” podáis leer esta entrada antes del partido y agradezco que hayáis estado alerta reclamándolo para calentar el choque.
Tomo hoy como título uno de mis cánticos favoritos del Bernabéu porque llega un momento grande que todos los madridistas esperábamos. Llega EL DUELO, éste si que lo es de verdad.
En los equipos realmente grandes, no tenemos miedo a que lleguen estos partidos sino expectación. Queremos demostrar a todos que hemos crecido, que volvemos a estar ahí y que lucharemos por recuperar lo que es nuestro.
Con humildad y con el respeto que hay que tener al campeón pero la ambición propia de este club y del que es líder, vamos a intentar asestar el golpe definitivo a esta liga y quizá al ciclo blaugrana.
Y, ¿por qué sería el golpe definitivo? He de ser consecuente con mis palabras y cualquier resultado distinto a la derrota creo que nos daría la Liga.
Si ganamos no hay que abundar en más comentarios, nueves puntos y el golpe psicológico de la victoria serían letales.
¿Si empatamos? Desde mi punto de vista sería suficiente, aparte de lo expuesto en mi anterior entrada os recuerdo que el año pasado, la primera diferencia entre Madrid y Barcelona superior a tres puntos la marcó el Barça en la jornada 19, con un clásico ya jugado, tras el empate de los nuestros en Almería. Era de cuatro con toda la segunda vuelta por jugar y los de Pep no es que acabaran siendo campeones, que lo fueron, sino que ni perdieron el liderato ni estuvieron a menos de cuatro puntos en ningún momento de la segunda vuelta.
El nivel del Real Madrid es suficiente para confiar en que si tras un duelo directo tenemos seis puntos seremos capaces de mantenerlos en esta Liga tan desequilibrada.
¿Cuáles son mis temores? Ninguno.
¿Cuáles son mis dudas? Los partidos ante el Valencia y el Atlético de Madrid y la alineación con la que se especula que los de Mou saltarán al campo.
En el anterior artículo os hablé de esa táctica del mínimo esfuerzo contemplada en Noviembre de 2010 y de nuevo en Mestalla este año y lo hice antes del derbi. El partido contra los colchoneros no me gustó.
Fue distinto, no arrasamos al principio para dormirnos después pero no estuvimos fluidos, no disfrutamos la brillantez de semanas precedentes, nos atascamos.
El partido en el Molinón, estuvo bien habida cuenta de la baja del nuevo líder, el nuevo 14 pero tampoco fue brillante.
Llegamos en un buen momento pero quizá no en el pico de forma en lo que llevamos de temporada.
Pero lo que más me inquieta es la alineación. Se habla de “trivote” y eso me preocupa hasta casi rozar el miedo.
La torpeza de “Lasaña” Diarra y Sami Khedira creo que está fuera de cualquier debate y con la capacidad para la presión que tiene el Barcelona, no hace buena mezcla.
Confiaba en que la buena imagen del Madrid en la ida de la Supercopa, con doble pivote, y la incontestable trayectoria blanca en los primeros meses de competición condujeran a Yosé a alinear el mismo esquema de siempre pero parece que volverá a una táctica mucho más reservona y fiel a su propia naturaleza.
Si a pesar de esa táctica no habitual el Madrid sale a por el partido como hizo en Agosto y presiona al rival en campo contrario, no me preocupará demasiado porque creo que estamos en condiciones de ser agresivos y transmitiremos el mensaje adecuado.
Por el contrario, si además de soltar a los dos perros de presa juntos, cedemos terreno y balón, intuyo que nos meteremos en un lío por dos motivos.
El primero es que aguantar defendiendo al Barcelona es muy difícil por su aglomeración de pequeños jugones y segundo, porque el mensaje que le enviaríamos a los campeones sería triste, sería acomplejado cuando ellos esperan (no creo que teman) a un rival fuerte, renovado y confiado.
¡Importante! El empate nos vale pero cuál es la mejor manera de obtenerlo. Creo que buscando la victoria. Siempre lo creo y esta vez más que nunca.
Bajando al césped, lo que espero futbolísticamente es lo siguiente.
El Barcelona saldrá con 4-3-3 (esto no es recular, es su sistema de siempre, cambiarlo sería una imprudencia y una apuesta ofensiva equivocada, mal entendida e innecesaria para un equipo que siempre es ofensivo), Alves se incorporará bastante poco al ataque, Busquets y Abidal nada. Tendrán las líneas en medio campo pero serán agresivos ahí y buscarán ganar el partido a base de posesión, quizá lenta, pero que les asegure el control, que mantenga alejado al Madrid del área de Valdés.
Los últimos metros estarán en manos de Messi, otra vez, rozando la dependencia.
Xavi, Busi e Iniesta en el medio, Alexis y Cesc arriba con la pulga.
El Madrid saldrá con Coentrao haciendo de Arbeloa, el trivote mencionado y el Rey en la punta flanqueado por nuestras dos balas: el fideo Di María y el guapo Ronaldo.
“Trivotazo” pero líneas adelantadas como en el choque estival, eso es lo que espero, si marcamos pronto, tanto para Mouriño, si no, problemas para los suyos por cansancio y falta de recursos en la zona media.
Coentrao es sólido pero puede sufrir a pie cambiado, sobre todo, a la hora de sacar el balón. Confío en que CR fije (aunque no desborde) a Alves y que Di María vuelva loco a Abidal. La presencia de Benzema es necesaria en esta ocasión ya que sin media punta, su movilidad y variedad de repertorio serán más útiles que la verticalidad y el hambre del “Pipa”.
Pepe en la defensa junto al “Príncipe gitano” aportan algo nuevo y tremendamente valioso contra el Barcelona: velocidad y agresividad. Cualquiera de los dos puede salir y cualquiera de los dos puede hacer la cobertura al otro. Será fundamental para estorbar el juego entre líneas de Cesc si juega de falso nueve y clave para morder en el control y evitar la carrera con balón de Lionel.
Esta nueva pareja de centrales (estos si que son los Reyes de Europa) pueden ser los principales responsables de un hipotético cambio de rumbo de los duelos entre estos enemigos irreconciliables y pueden conseguir que el partido sea aburrido y frustrante para Fábregas que ha destacado goleando hasta ahora pero al que me apetece ver contra una pareja tan dura y compenetrada. Obviamente se gana en posesión pero se pierde en remate y juego de espaldas a Casillas, yo saldría con tres atacantes natos (Pedro o Villa al once) pero no voy a enmendarle la plana a Guardiola.
Deseo y confío en una victoria pero espero un empate porque es lo que parece que quiere Mou y él domina este juego. Además Pep colaboraría, desde mi punto de vista, con una alineación con cuatro peloteros sin mucha pólvora que alientan una posesión improductiva.
Todas estas consideraciones pueden ser alteradas y anuladas por los grandes genios que mañana se reunirán en la capital, dentro y fuera del terreno de juego. Los místers pueden sorprendernos con algo en sus planteamientos y los grandes cracks (no sólo el jodido Messi, alguno más, atención a Kaká desde el banquillo) pueden hacer saltar por los aires todo lo preparado en la pizarra en cualquier momento, ojalá lo hagan.
Mañana se enfrentan los dos más grandes del mundo en el encuentro más igualado que yo recuerdo y al nivel más alto, de ambos, que yo he vivido.
Mañana el mejor equipo del mundo visita al mejor Madrid desde los galácticos. ¡¡¡Qué el fútbol no defraude nuestras expectativas!!!
Mañana puede decidirse un título.
Mañana puede empezar a cambiar la historia.
Disfrutemos.
Como dijo Eduardo Punset, “la felicidad es la antesala de la felicidad”, por eso, hoy, el día antes del día “D”, la euforia y los nervios son difíciles de controlar.
Llego un poco tarde pero todavía a tiempo, espero que todos los fieles a “La verdad” podáis leer esta entrada antes del partido y agradezco que hayáis estado alerta reclamándolo para calentar el choque.
Tomo hoy como título uno de mis cánticos favoritos del Bernabéu porque llega un momento grande que todos los madridistas esperábamos. Llega EL DUELO, éste si que lo es de verdad.
En los equipos realmente grandes, no tenemos miedo a que lleguen estos partidos sino expectación. Queremos demostrar a todos que hemos crecido, que volvemos a estar ahí y que lucharemos por recuperar lo que es nuestro.
Con humildad y con el respeto que hay que tener al campeón pero la ambición propia de este club y del que es líder, vamos a intentar asestar el golpe definitivo a esta liga y quizá al ciclo blaugrana.
Y, ¿por qué sería el golpe definitivo? He de ser consecuente con mis palabras y cualquier resultado distinto a la derrota creo que nos daría la Liga.
Si ganamos no hay que abundar en más comentarios, nueves puntos y el golpe psicológico de la victoria serían letales.
¿Si empatamos? Desde mi punto de vista sería suficiente, aparte de lo expuesto en mi anterior entrada os recuerdo que el año pasado, la primera diferencia entre Madrid y Barcelona superior a tres puntos la marcó el Barça en la jornada 19, con un clásico ya jugado, tras el empate de los nuestros en Almería. Era de cuatro con toda la segunda vuelta por jugar y los de Pep no es que acabaran siendo campeones, que lo fueron, sino que ni perdieron el liderato ni estuvieron a menos de cuatro puntos en ningún momento de la segunda vuelta.
El nivel del Real Madrid es suficiente para confiar en que si tras un duelo directo tenemos seis puntos seremos capaces de mantenerlos en esta Liga tan desequilibrada.
¿Cuáles son mis temores? Ninguno.
¿Cuáles son mis dudas? Los partidos ante el Valencia y el Atlético de Madrid y la alineación con la que se especula que los de Mou saltarán al campo.
En el anterior artículo os hablé de esa táctica del mínimo esfuerzo contemplada en Noviembre de 2010 y de nuevo en Mestalla este año y lo hice antes del derbi. El partido contra los colchoneros no me gustó.
Fue distinto, no arrasamos al principio para dormirnos después pero no estuvimos fluidos, no disfrutamos la brillantez de semanas precedentes, nos atascamos.
El partido en el Molinón, estuvo bien habida cuenta de la baja del nuevo líder, el nuevo 14 pero tampoco fue brillante.
Llegamos en un buen momento pero quizá no en el pico de forma en lo que llevamos de temporada.
Pero lo que más me inquieta es la alineación. Se habla de “trivote” y eso me preocupa hasta casi rozar el miedo.
La torpeza de “Lasaña” Diarra y Sami Khedira creo que está fuera de cualquier debate y con la capacidad para la presión que tiene el Barcelona, no hace buena mezcla.
Confiaba en que la buena imagen del Madrid en la ida de la Supercopa, con doble pivote, y la incontestable trayectoria blanca en los primeros meses de competición condujeran a Yosé a alinear el mismo esquema de siempre pero parece que volverá a una táctica mucho más reservona y fiel a su propia naturaleza.
Si a pesar de esa táctica no habitual el Madrid sale a por el partido como hizo en Agosto y presiona al rival en campo contrario, no me preocupará demasiado porque creo que estamos en condiciones de ser agresivos y transmitiremos el mensaje adecuado.
Por el contrario, si además de soltar a los dos perros de presa juntos, cedemos terreno y balón, intuyo que nos meteremos en un lío por dos motivos.
El primero es que aguantar defendiendo al Barcelona es muy difícil por su aglomeración de pequeños jugones y segundo, porque el mensaje que le enviaríamos a los campeones sería triste, sería acomplejado cuando ellos esperan (no creo que teman) a un rival fuerte, renovado y confiado.
¡Importante! El empate nos vale pero cuál es la mejor manera de obtenerlo. Creo que buscando la victoria. Siempre lo creo y esta vez más que nunca.
Bajando al césped, lo que espero futbolísticamente es lo siguiente.
El Barcelona saldrá con 4-3-3 (esto no es recular, es su sistema de siempre, cambiarlo sería una imprudencia y una apuesta ofensiva equivocada, mal entendida e innecesaria para un equipo que siempre es ofensivo), Alves se incorporará bastante poco al ataque, Busquets y Abidal nada. Tendrán las líneas en medio campo pero serán agresivos ahí y buscarán ganar el partido a base de posesión, quizá lenta, pero que les asegure el control, que mantenga alejado al Madrid del área de Valdés.
Los últimos metros estarán en manos de Messi, otra vez, rozando la dependencia.
Xavi, Busi e Iniesta en el medio, Alexis y Cesc arriba con la pulga.
El Madrid saldrá con Coentrao haciendo de Arbeloa, el trivote mencionado y el Rey en la punta flanqueado por nuestras dos balas: el fideo Di María y el guapo Ronaldo.
“Trivotazo” pero líneas adelantadas como en el choque estival, eso es lo que espero, si marcamos pronto, tanto para Mouriño, si no, problemas para los suyos por cansancio y falta de recursos en la zona media.
Coentrao es sólido pero puede sufrir a pie cambiado, sobre todo, a la hora de sacar el balón. Confío en que CR fije (aunque no desborde) a Alves y que Di María vuelva loco a Abidal. La presencia de Benzema es necesaria en esta ocasión ya que sin media punta, su movilidad y variedad de repertorio serán más útiles que la verticalidad y el hambre del “Pipa”.
Pepe en la defensa junto al “Príncipe gitano” aportan algo nuevo y tremendamente valioso contra el Barcelona: velocidad y agresividad. Cualquiera de los dos puede salir y cualquiera de los dos puede hacer la cobertura al otro. Será fundamental para estorbar el juego entre líneas de Cesc si juega de falso nueve y clave para morder en el control y evitar la carrera con balón de Lionel.
Esta nueva pareja de centrales (estos si que son los Reyes de Europa) pueden ser los principales responsables de un hipotético cambio de rumbo de los duelos entre estos enemigos irreconciliables y pueden conseguir que el partido sea aburrido y frustrante para Fábregas que ha destacado goleando hasta ahora pero al que me apetece ver contra una pareja tan dura y compenetrada. Obviamente se gana en posesión pero se pierde en remate y juego de espaldas a Casillas, yo saldría con tres atacantes natos (Pedro o Villa al once) pero no voy a enmendarle la plana a Guardiola.
Deseo y confío en una victoria pero espero un empate porque es lo que parece que quiere Mou y él domina este juego. Además Pep colaboraría, desde mi punto de vista, con una alineación con cuatro peloteros sin mucha pólvora que alientan una posesión improductiva.
Todas estas consideraciones pueden ser alteradas y anuladas por los grandes genios que mañana se reunirán en la capital, dentro y fuera del terreno de juego. Los místers pueden sorprendernos con algo en sus planteamientos y los grandes cracks (no sólo el jodido Messi, alguno más, atención a Kaká desde el banquillo) pueden hacer saltar por los aires todo lo preparado en la pizarra en cualquier momento, ojalá lo hagan.
Mañana se enfrentan los dos más grandes del mundo en el encuentro más igualado que yo recuerdo y al nivel más alto, de ambos, que yo he vivido.
Mañana el mejor equipo del mundo visita al mejor Madrid desde los galácticos. ¡¡¡Qué el fútbol no defraude nuestras expectativas!!!
Mañana puede decidirse un título.
Mañana puede empezar a cambiar la historia.
Disfrutemos.
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